La red de torres vigía se desmorona

El litoral alicantino conserva casi todas las atalayas levantadas por Felipe II, pero muchas peligran

ANDREA VICENTE ANDREAVICENTEMIRA@HOTMAIL.COML'ALFÀS DEL PI.
La red de torres vigía se desmorona

Los piratas y corsarios del norte de África habían puesto el ojo en las zonas costeras del Mediterráneo. La riqueza de estas tierras en el siglo XVI llamaba la atención de los berberiscos que centraban sus ataques en saquear y asolar las localidades costeras. El Rey Felipe II decidió entonces crear un proyecto de defensa militar que abarcara toda la costa y, para ello, construyó toda una red de torres vigías, sobre todo, en Murcia, Alicante, Málaga y Almería.

Sin embargo, la intención de fortificar el Mediterráneo para vigilar a los piratas fue idea del padre del monarca, Carlos I de España. Él construyó las primeras edificaciones en lugares estratégicos y en la costa de Murcia en los primeros años de la década de 1520.

El proyecto de Felipe II fue uno de los más ambiciosos de la época. A él se destinaron gran cantidad de recursos económicos e incluso se alabó la labor del rey que intentó por todos los medios crear un sistema de defensa fuerte contra los ataques berberiscos.

Alicante fue una de las zonas donde más torres vigías se instalaron. Actualmente sólo algunas se mantienen en pie y las que han desaparecido lo han hecho porque en su lugar se han construido otras edificaciones modernas, como en el caso de la que se situó en Cap Negret, en Altea, donde en la actualidad se levanta un chalé particular, o por el paso del tiempo que ha terminado por destruirlas, a pesar de que todas las torres fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 1949 junto a los castillos como lugares defensivos.

En la provincia siguen en lo alto de las cumbres edificaciones como la de Cabo Roig en Orihuela, la de Torrejón, el Moro o la Mata en Torrevieja, el Carabassí, Tamarit, Escaletes o Ataloya en Santa Pola, así como Agua Marga o L'Alcodre en Alicante.

La comarca de la Marina Baixa conserva aún algunas de estas torres vigía en pie. En la Cala de La Vila, la torre de L'Aguiló fue rehabilitada el pasado año, siendo de planta cuadrada por lo que se estima que fue de las primeras que se construyeron en el siglo XVI. En Benidorm destaca la de Les Caletes dentro del parque natural de Serra Gelada.

Lo mismo ocurre con la torre Bombarda de L'Alfás del Pi, situada justo al lado del Faro del Albir que también ha sido rehabilitado hace poco. El Ayuntamiento se ha propuesto salvar la edificación militar que actualmente solo conserva la mitad del volumen total debido a que el paso del tiempo ha ido destruyéndola e incluso ha sufrido el deterioro por la climatología.

La arqueóloga municipal Carolina Frías ha sido la encargada de redactar el proyecto de rehabilitación de la fortificación junto al arquitecto municipal y que pretende salvar lo que queda de torre. «La intervención pretende consolidar lo que hay, no vamos a subir y rehacerla entera». Los trabajos consistirán en restaurar las piedras y rejuntar los morteros que las unen que se están degradando y que amenazan con perder lo que queda de fortificación.

La torre Bombarda del Albir está localizada en uno de los lugares más estratégicos de la costa. Desde ella se puede contemplar toda la bahía de Altea además de la otra parte de la costa. «Estas edificaciones se construían en lugares muy estratégicos e incluso al lado de ríos», explicó Frías, ya que los corsarios buscaban estas zonas para poder abastecerse en sus viajes.

Concretamente, la edificación estaba vigilada por tres soldados, según la documentación encontrada por la experta. Uno de los informes de 1585 ya recoge que la torre estaba destruida y que los soldados debían hacer las guardias solos en la montaña, sin un lugar donde guarecerse. Así, los mismo técnicos de la época recomendaban que se construyera otra edificación para defender la costa, de ahí que se considere que estos inmuebles tenían una gran importancia para el ejército.

Por ello, el faro situado justo al lado está construido precisamente en ese enclave, por ser una zona estratégica de defensa y para las embarcaciones. La arqueóloga no descarta además que algunas de las piedras de la propia torre se utilizaran para construir el edificio de guía marítima por su cercanía, de ahí que, unido a las condiciones del paso del tiempo, actualmente se conserve solo una parte.

Los trabajos de rehabilitación tardarán dos meses y comenzarán en otoño. La intención, además de consolidar los restos arquitectónicos, es dar a conocer la historia y el patrimonio del municipio. Para ello, la historia de la torre se incluirá dentro del proyecto del Centro de Interpretación que se situará en el faro y que incluirá paneles explicativos sobre la fortificación de defensa que permitirá a los visitantes conocer la importancia de esta zona estratégica de defensa.

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