El Consell de Cultura vuelve al cole

Grisolía cree que el perfil político de los consellers servirá para llegar a entendimientos y Gloria Marcos ya evidencia un curso guerrero al pedir el informe del Cabañal La incorporación de seis excargos públicos politiza un organismo con dos plazas aún vacantes

MIKEL LABASTIDAVALENCIA.
El Consell de Cultura vuelve al cole

Lápices afilados, cuadernos cuadriculados de tapa dura por estrenar y fluorescentes de varios colores para subrayar. Todo a punto para el nuevo curso. No sólo los más pequeños vuelven al cole. Ayer también regresaron a clase los miembros del Consell Valencià de Cultura (CVC). Y, como en cualquier primer día, era el momento de presentaciones, preguntar por las vacaciones y repasar el temario de los próximos meses. En la mochila, un montón de buenas intenciones para superar el año académico con sobresaliente.

Las miradas estaban puestas en los nuevos. En el Palau de Forcalló no hay plan Bolonia, pero sí ha habido plan renove. Nueve miembros se incorporaban al organismo consultivo. Y tienen por delante seis años de carrera. Unos son de ciencias, otros de letras. Aquí no ha sido necesario un examen de selectividad o de acceso. Santiago Grisolía, que se mantiene al frente de la institución, les daba la bienvenida y destacaba de ellos «su background como abogados o profesores».

Era una manera de apaciguar ánimos en torno a las críticas por el marcado perfil político de algunos de los consellers que se incorporan, como las ex diputadas Ana Noguera, Josefa Frau y Gloria Marcos o los exconcejales Vicente González Móstoles y Martín Quirós. Junto a ellos buscaban su ubicación también el ex gerente de Castelló Cultural, Vicente Farnós; el arquitecto José María lozano, el catedrático Francisco Moreno y el periodista y ex director de LAS PROVINCIAS Francisco Pérez Puche. «La política debe servir para llegar a entendimientos, no para luchar, como ha pasado en algunos casos», afirmaba Grisolía.

No siempre será fácil. Algunos llegan con ánimo guerrero, como la ex coordinadora de Esquerra Unida, Gloria Marcos, que solicitó que se facilitasen a los recién llegados un listado de los informes pendientes. Y no ocultó su interés por el del Cabañal, asunto que lleva meses en el candelero político. A Marcos le gustan las chapas, como la de «Sí al Valencià» que colgaba en su solapa, pero no las etiquetas. «La crítica innecesaria a la dedicación política puede ser la antesala de la demagogia fascista», declaró la profesora de Geografía e Historia, ahora ya jubilada. Su intención es hacer «más transparente el Consell de Cultura y evitar la opacidad».

En esta promoción continúan además Enrique García Asensio, Vicente Muñoz Puelles, Ricardo Bellveser, Manuel Conejero, Vicente Ferrero Molina, Elena Negueroles, Luis Prades, Ramón de Soto y Jesús Huguet. Estos dos últimos renovaron sus cargos de vicepresidente y secretario respectivamente.

Al pasar lista faltaban dos miembros, Josep Martí y Joan Francesc Mira. El primero, propuesto por el PSPV, tuvo que retirarse por incompatibilidad del cargo con el de alcalde de Suera. El segundo fue vetado por el PP, después de acusar a Compromís de «romper el acuerdo» alcanzado para renovar a los componentes de los Consejos valencianos. Esos pupitres quedaron vacíos.

El resto tomaron asiento. Los nuevos encontraron un presente de bienvenida, la medalla de la institución. Aposentaron sus pertenencias junto al reglamento del CVC, que ahora deberán aprender tan bien como el abecedario. Lectura obligatoria. Las opcionales, cada cual escoge las suyas. A Francisco Moreno le mueven las inquietudes cinéfilas, por eso llevaba bajo el brazo 'Donde todo ha sucedido', la recopilación de artículos sobre cine de Javier Marías.

Y seguro que tomará nota del espíritu crítico que maneja con maestría Marías en reseñas como «El novelista se sale del cine» o «La fiesta de los impostores». Moreno, para ser el primer día, estaba respondón.

Llegó la hora de repartir tarea. Tras la constitución del pleno se aprobó la composición de las diferentes comisiones (Jurídica, Legado histórico, Ciencias, Promoción cultural y Artes). A Moreno no le hizo mucha gracia formar parte de tres, la de Promoción Cultural, la Jurídica y la de Ciencias. Y ninguna era su opción preferida, la de Legado Histórico. Al menos consiguió no ser secretario de la de Ciencias y que ese cargo lo ocupe José María Lozano. Ricardo Bellveser también lamentó no pertenecer a la de Promoción Cultural como en años anteriores. Que de fuera vendrán... La asignatura «hueso» debe de ser la de Ciencias. «Nadie quiere pertenecer a ella», señaló Grisolía.

Huguet llamó al orden y especificó que los consejeros deben estar en al menos dos comisiones y que cualquiera de ellos puede solicitar asistir a otra de la que no forme parte si trata un tema que le interese.

El jardín del Palau de Forcalló sirvió de improvisado recreo, en el que los 19 miembros tomaron un piscolabis para celebrar el inicio de curso. Los primeros exámenes, en poco más de dos meses.

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