Educación negociará el peso de castellano, valenciano e inglés en la enseñanza trilingüe

Los contactos con profesores y padres comenzarán en dos semanas con el objetivo de perfilar el decreto presentado en la anterior legislatura

J. BATISTAVALENCIA.
Un estudiante ojea su libro de texto de inglés poco antes de empezar las clases. ::
                             IRENE MARSILLA/
Un estudiante ojea su libro de texto de inglés poco antes de empezar las clases. :: IRENE MARSILLA

Pocos días después del triunfo electoral del PP en las elecciones autonómicas, el entonces conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, presentó el decreto para implantar la enseñanza plurilingüe en la Comunitat. El objetivo del borrador es conseguir que los colegios lleguen a impartir un tercio de las asignaturas en castellano, otro en valenciano y el resto en inglés mediante una implantación progresiva. Se crea así una línea única, trilingüe, donde se igualará el peso de las lenguas vehiculares para 'atacar' la escasa competencia de los alumnos de la Comunitat (y de España) en el dominio del inglés.

Las críticas no se hicieron esperar, fundamentadas en que el modelo supone una pérdida de peso del valenciano en la educación pública y en que no ha contado con el consenso de la comunidad educativa. Tras el cambio de titular en la conselleria, José Císcar anunció su intención de reunirse con todos los sectores para negociar un decreto lo más consensuado posible.

Según explicaron a LAS PROVINCIAS fuentes de la Conselleria, en dos semanas se convocará a la junta de portavoces de la mesa sectorial de Educación para trazar el calendario de reuniones con los sindicatos, aunque la idea es implicar a todos los representantes educativos, desde equipos directivos hasta expertos o asociaciones de padres. Las mismas fuentes añadieron que la Conselleria estaría dispuesta a negociar el peso de las diferentes lenguas en la línea única, de manera que no tendría por qué impartirse un tercio de las asignaturas en cada idioma.

Eso sí, «no se tomará ninguna decisión que desvirtúe la esencia del decreto», matizaron. En otras palabras, no se hará nada que vaya en contra de un mejor conocimiento de la lengua extranjera. Además, hay que recordar que la línea única figuraba en el programa electoral del PPCV, lo que obliga al Consell a mantener el proyecto.

Al clima de negociación han contribuido las últimas declaraciones del presidente de la Generalitat, que insiste en potenciar la enseñanza en las tres lenguas, aunque a través del consenso. «Todo es revisable», dijo en relación a la posibilidad de cambiar el decreto.

Además, tras recibir a la portavoz de Esquerra Unida, Marga Sanz aseguró que Alberto Fabra se comprometió a estudiar vías para introducir el inglés sin «desmontar» la línea educativa en valenciano.

Cómo conseguirlo está en manos de Císcar y su equipo. Sin duda, la posibilidad de negociar el peso de las lenguas servirá para reducir las suspicacias de los colectivos que abogan por potenciar la enseñanza en valenciano (la mayoría de sindicatos, la FAPA y Escola Valenciana), que además han sido los que mayor oposición mostraron al borrador del futuro decreto.

Cuando Font de Mora presentó el proyecto, se habló de una línea única con una presencia equilibrada de las tres lenguas (33% de las asignaturas) que se conseguiría de forma progresiva. Pero al día siguiente se conoció que el decreto se estructuraba en dos programas. El primero, el Plan Plurilingüe Inicial (PPI), será obligatorio y supondrá impartir la mitad de las asignaturas en castellano y el resto en valenciano, aparte de la dedicada a la lengua extranjera. Así, se pasa del sistema bilingüe actual (enseñanza en castellano o valenciano) a la línea única, igualando la presencia en las aulas de las lenguas oficiales.

La otra vía es el Plan Plurilingüe Avanzado (PPA), el que incluye un tercio de las materias en cada lengua, aunque tiene carácter voluntario, dejando a cada centro la libertad de implantarlo. Educación argumentó que la ley no le permite establecer la obligación de impartir materias más allá de las lenguas oficiales, a excepción del inglés, por lo que se plantean una serie de incentivos para conseguir que el mayor número de centros acepten pasar del PPI al PPA.

Que exista la posibilidad de modificar el peso de los idiomas en ambos programas abre un abanico de posibilidades. Por ejemplo, podría permitir que la línea única se flexibilizase, dando más presencia al valenciano o al castellano en función de las zonas lingüísticas de la Comunitat y de la demanda de alumnos existente.

La primera oportunidad de José Císcar para mostrar su talante negociador la tendrá el lunes, cuando se reunirá con Escola Valenciana, entidad que defiende la educación en valenciano. En un comunicado, explicaron que en el primer encuentro que mantienen con un conseller tras 16 años de vigencia le plantearán su oposición a que desaparezca la línea de enseñanza en la lengua de la Comunitat.