EL EDÉN

De cómo su majestad el Mouse de Pino reina en el planeta de los caracoles crujientes y los salmonetes en la higuera

JESÚS TRELIS

Aquella noche me fui a la cama feliz tras haber descubierto que la magia existe y que, más allá de la fantasía, lo increíble es posible y lo sencillo, extraordinario. Ese día aterricé en un planeta hasta ahora desconocido en el que su rey cocina para todos mientras un exquisito ejército representa sobre una mesa la fábula de la vida. El huerto de las esencias. El Jardín del Edén.

Aquel señor que hacía a penas unos instantes se había presentado como Paco Morales, el reconocido chef del restaurante Ferrero de Bocairent, se convirtió de golpe en su majestad el Mouse de Pino. Como un gran mago, fue desplegando sobre un tablero rectangular decenas de brebajes, conjuros culinarios y pócimas deliciosas. Fue tal el hechizo que pronto me vi rodeado de árboles que crepitan cuando los devoras, caracoles crujientes que dormitan sobre dados de bechamel, champiñones disecados al sol y salmonetes camuflados entre hojas de higuera.

Sobre aquel mantel de lino corrieron ríos cremosos con sabor a brandada, brotaron géiseres de hinojo salvaje y aparecieron pequeños lagos de agua de tomate sobre los que flotaban piñones, moras y minúsculos pétalos lila, fucsia y verde limón.

Un camarón oculto bajo una hoja de espinaca me mostró la sutilidad del mar, un puré de berenjena a la brasa y yema de huevo me trasladó a un cálido otoño y una espuma fría de leche ahumada me hizo viajar a una infancia merengada con aroma a humo de sarmiento. El crepitar de las semillas de café en mi boca despertó mi demonio interior, una dulce remolacha espueló la pasión y una infusión de tomillo recién tallado culminó el trepidante viaje por el provocador menú de ese chef, de gesto tímido y mirada cabizbaja, que es tan sencillo que asusta su complejidad.

Pino que sabía a pino, una minúscula hoja de melisa que te daba un revolcón y un brote de santolina que era como un paseo por el campo entre abejorros y lagartos. El viaje al planeta de Paco Morales es una experiencia inolvidable. No sólo por su maestría en la cocina y su exquisita capacidad de desnudar las cosas complejas para hacerlas simples. No, no es sólo por eso. Sino también porque conocí a un señor tímido, discreto y extremadamente amable que cuando reciba el empujón definitivo será coronado como uno de los grandes. Y que como los más grandes seguirá siendo igual: tímido, discreto y extremadamente amable. Como su simple y a la vez complejo mouse de pino. Su majestad el Mouse de Pino. Besos con regaliz.