El ramadán y el lector del Corán

El hijo de una leyenda del Islam visita Valencia para reforzar la celebraciónDecenas de miles de musulmanes en la Comunitat estarán en ayuno durante las horas del día desde el pasado 1 hasta el 29 de agosto

FERNANDO MIÑANAVALENCIA.
Un musulmán lee el Corán en la mezquita de Méndez Núñez de Valencia. ::                             JUANJO MONZÓ/
Un musulmán lee el Corán en la mezquita de Méndez Núñez de Valencia. :: JUANJO MONZÓ

Cada día, a las cuatro de la madrugada, se desperezan decenas de miles de musulmanes en la Comunitat Valenciana. Es su última oportunidad de probar bocado antes de que rompa el primer rayo de sol. Después, del alba al ocaso, permanecerán en ayuno. Es el ramadán, el periodo de abstinencia que este año se prolongará del 1 al 29 de agosto, el octavo mes, en el calendario lunar islámico, del año 1432 de la Hégira.

A los ojos del occidental es un periodo de gran dureza. Pero los musulmanes no lo ven así, al contrario, es un mes de celebración, de alegría. Aunque esta vez caiga en agosto, calor a raudales, lo más duro no es ya la temperatura -no todo el mundo trabaja a la intemperie-, sino las 16 horas con luz solar en las que no pueden comer, beber ni tener relaciones sexuales.

En la puerta de la mezquita del puerto, en la calle Méndez Núñez, esperan cinco feligreses a que abran las puertas del templo. Uno de ellos resta importancia al ayuno. «Vosotros (los occidentales) lo véis como un sufrimiento; nosotros no. Nosotros llevamos acostumbrándonos desde pequeños y ahora es un hábito más».

A las cinco en punto aparece un invitado muy especial. Erguido, atento, ceremonioso, irrumpe Tarek Abdelbaset Abdelsamad, el hijo de una leyenda del Islam, Abdelbaset Abdelsamad, considerado como el mejor lector del Corán de la historia, el hombre que embelesaba recitando los versos del libro sagrado. Su hijo ejerce de embajador del Ministerio de Asuntos Religiosos para reforzar el mes del ramadán en países donde el Islam no es la religión oficial. Estará un par de días en Valencia. Y de aquí, a Madrid.

Tarek Abdelbaset Abdelsamad viste el emana, la túnica y el birrete de Al Azhar, la universidad islámica más importante del mundo. El hijo de aquel prohombre de los mahometanos recuerda la virtud de su padre, recitar el Corán de la forma más adecuada, con la entonación y los detalles más completos. «El lector es como el que ordeña una vaca y el que escucha el que se la bebe. Según lo hagas, la disfrutará más o menos». El heredero, como sus hermanos, imitó a su padre desde pequeño, admirado por su voz, por la expectación que despertaba allá por donde iba. Ahora, en Valencia, impresionado, como egipcio que es, por el tráfico ordenado de la ciudad, comparte el ramadán en España y anoche, al caer el sol, rompió el ayuno con ellos antes de la oración del anochecer.

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