Deberes

Cuatro semanas para cargar las pilas y muchos asuntos pendientes para septiembre. El año electoral tiene la virtud de renovar el Ayuntamiento en personas e ideas, aunque el defecto de que la maquinaria tarda en coger velocidad después de la cita con las urnas. En esta ocasión, se han dado ya pasos para resolver problemas serios como la gestión del litoral, léase chiringuitos, y la explotación comercial de la dársena, aunque la lista por resolver es amplia.

Atascos. Todas las mañanas de julio, los boletines de la radio informaban de las retenciones para entrar en Valencia y siempre ha destacado una, la del acceso por la V-21. Las eternas obras de ampliación del Ministerio de Fomento, junto con las sorprendentes colas en la ronda norte, han convertido estos kilómetros en los más derrochadores de la ciudad en combustible y tiempo. Los túneles y la rotonda de la avenida Cataluña siguen sin ser recepcionados por la ciudad.

Metro. La línea 2 del suburbano tiene pendiente un concurso de concesión que dejó pendiente Mario Flores y que no parece tener un calendario claro. Falta por hacer la estación de Hermanos Maristas y colocar todo el equipamiento en el tramo que va desde Nazaret hasta la plaza de Toros, por no hablar de la compra de trenes. De la segunda fase, el único tajo abierto es la estación del Mercat, a pesar de las dificultades que habrá al pasar el túnel por el centro hasta las torres de Serranos.

Ruzafa. El pasado mandato fue el barrio de moda con inversiones públicas y la apuesta de nuevos comerciantes y vecinos. Ahora debe llegar la consolidación con equipamientos públicos (colegio de la calle Puerto Rico, parking en la calle Los Centelles), mientras se está a la espera del Parque Central. El gran jardín necesita una financiación de la que carece a día de hoy, a pesar del optimismo generado por el encargo del proyecto.