Niños que saben lo que pinchan: Los DJs valencianos más jóvenes

Su afición no es jugar al balón o a las muñecas. Ellos pasan sus ratos libres entre platos y mesas de mezclas

CARLA MACIAN
Niños que saben lo que pinchan: Los DJs valencianos más jóvenes

Mientras el público se vuelve loco bailando y brincando a pie de pista, él se dedica a cambiar las frecuencias, mezclar los temas y comprobar que cada canción encaja a la perfección con la que vendrá después. Hablamos de la persona que cada fin de semana libera del estrés a cientos de personas al compás de la música, nuestro querido DJ.

Existen niños que sueñan ser como Ronaldo, otros aspiran a emular a Lady Gaga o Robbie Williams. Pero también los hay que tienen como ídolos a David Guetta y con poca edad se imaginan en una gran discoteca con miles de seguidores moviéndose a su son. Por ello ahora no es difícil encontrar junto a los platos de pinchar a jóvenes de mediana estatura, apuntes de la ESO y con un zumo de piña o un agua.

Las nuevas generaciones han decidido no quedarse atrás en este aspecto y a algunos con solo 10 años se les ha despertado el gusanillo de la música y «la sensación de poder que se siente encima de un escenario».

Este es el caso de un grupo de niños y una niña que han decidido convertir su habilidad con la emsa de mezclas en su principal afición. Armando Smeraldi tiene 10 años, tras varios meses aprendiendo a tocar la batería con bastante éxito en la escuela La Klave, ahora quiere que los platos y las mezclas sean su acompañante para este verano.

Con David Guetta y DJ Tiesto por bandera este pequeño músico, de origen italiano pero afincado en Alaquàs, desea crear sus propios temas, tocar en la discoteca Gabana y conseguir hacer «milagros con las canciones» ya que, según comenta, «ser dj no es una cosa fácil y no todo el mundo tiene el talento para hacerlo».

Armando o Dj Deddo, como le llamaba su abuela cariñosamente, es todo un experto en lo que a notas musicales se refiere, pero esta no es su única aspiración. Quiere compaginar su carrera musical con la arqueología y formar parte de alguna band como batería.

Pese a su temprana edad y su condición de chica, poco común entre los grandes, Barbara Company, de 11 años recién cumplidos, ya posee una carrera labrada como DJ. La joven, que reside en el Puig, comenzó a interesarse por la músicaa los tres años cuando intentaba tocar los platos de pinchar de su madrastra Gloria. A principios de 2011 decidió intentar sacar algún tema por sí misma.

Con bastante esfuerzo y un gran talento innato para saber a la perfección cuando debe entrar cada canción sin necesidad de ordenadores, usando tan solo sus oídos, ha conseguido tocar en las carpas de las discomoviles de las pasadas Fallas, pinchar durante cuatro horas frente a más de 400 personas en las fiestas del 'Torico' en Teruel y lograr un hueco en el cartel del festival Arenal Sound de Burriana, junto a cantantes de la talla de Vetusta Morla o Love of Lesbian.

Pero no todo es un camino de rosas para Bárbara. Debido a su temprana edad tanto a productoras como a mánagers les resulta complicado introducirla en actuaciones acordes con su talento. Los horarios en que se celebran las actuaciones y su corta edad no casan bien.

Pese a esto, la carrera de esta niña, que afirma emocionarse cuando la gente baila lo que ella selecciona, va viento en popa. Las bases del house y el remember son su biblia imprescindible, pero no lo único que pasa por su mente. También se ve resolviendo casos como una importante abogada o emulando a los CSI como criminóloga.

Aspira a ser miembro del libro Guinnes de los Récords como la niña más joven que trabaja profesionalmente de DJ. Bárbara en el escenario se convierte en Dj Cebrián Baby, un alter ego que ella pretende que «continúe para siempre» para experimentar los nervios característicos y la «emoción que se siente al subir a tocar a un escenario para cientos de personas».

En una clase de la ESO hallamos a Edison García, un melómano de 13 años que se interesó por este mundo al ver a su tío, también DJ, pinchar en varios locales. Aunque la experiencia le venga de familia quiere formarse académicamente en el complicado arte de mezclar y fusionar canciones. La escuela Dj Corporación school le está ayudando a conseguirlo. En ella le enseñan a distinguir los golpes de la música y a confeccionar por sí mismo las cuñas que los profesionales del tema utilizan en sus sesiones para que, mientras suene la canción, se oiga de fondo, bien fuerte, el nombre del DJ. Mientras practica en la terraza de su casa de Xirivella, Dj X-Treme imagina que está tocando en grandes discotecas como Angels DC o la gran Évano.

De una conocida familia de DJs ecuatoriana sale Darío Toapanta, que vive con pasión esta afición desde su casa en el barrio valenciano de Marxalenes.

Con 16 años ha decidido dedicar gran parte de su tiempo libre a mezclar ámbitos tan complejos como el house y el reaggeton, para hacer de estos dos estilos «la música que más gusta».

Para Darío ser un buen DJ no se consigue al subir al escenario y pinchar sin más. «Debe ser alguien creativo que sepa manejar a la perfección los sentimientos del público para molderlos y saber ofrecerles en casa momento lo que quieren», argumenta.

Sin una idea clara sobre lo que pasará con este hobby en un futuro, Crío DJ prefiere ocuparse de él sólo algunas horas al día, mientras que el resto las dedica a los estudios. «Algo muy importante» que, pese a todo lo que le gusta este mundo, no quiere descuidar.