Gobierno y PP se retan a medir sus apoyos en el Congreso

Los populares quieren que Zapatero se someta a una cuestión de confianza y el PSOE responde que presenten una moción de censura

ALFONSO TORICESMADRID.
Cospedal abraza al alcalde de Guadalajara, Antonio Román, tras el Comité Ejecutivo del PP. ::
                             I. HERRERO / EFE/
Cospedal abraza al alcalde de Guadalajara, Antonio Román, tras el Comité Ejecutivo del PP. :: I. HERRERO / EFE

La resaca de los comicios municipales y autonómicos del domingo inundó ayer el debate en la primera sesión parlamentaria tras las votaciones. Gobierno y oposición tardaron pocos minutos en iniciar la tarea de desgaste del adversario y en desafiarse a comprobar quién tiene más respaldo en el Congreso tras los comicios.

Los populares reclamaron a José Luis Rodríguez Zapatero que se someta a una cuestión de confianza para determinar si el Ejecutivo aún tiene algún apoyo parlamentario para agotar la legislatura tras la sonada derrota de su partido y la retirada de la confianza que, según la portavoz parlamentaria del PP, le comunicaron los ciudadanos. «Zapatero ha admitido la derrota histórica, pero no ha extraído las consecuencias», criticó una ronca Soraya Sáenz de Santamaría.

Los socialistas, a través de José Antonio Alonso, rechazaron de inmediato tal posibilidad porque creen que «los apoyos que tenemos serán suficientes para sacar adelante la tarea parlamentaria» sin tener que anticipar las elecciones generales. El portavoz del PSOE, por contra, retó a Mariano Rajoy, si tan seguro está de su nueva fortaleza política, a realizar la comprobación contraria y, «si es que tiene coraje», presentar una moción de censura ante el pleno, en la que tendrá que sacar a la luz «su antisocial programa oculto». Para que prospere la moción de censura tiene que reunir el apoyo de la mayoría absoluta de la cámara para expulsar de la Moncloa a Zapatero y colocarse en su lugar. «¡A ver quién le iba a votar!», dijo José Antonio Alonso irónico.

Constructiva

El portavoz socialista, de hecho, lanzó el guante porque sabe que el PP no lo va a recoger. La moción de censura en España es constructiva. Tiene que ir encabezada por un candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno y con un programa concreto para sustituir al presidente. Para Rajoy es una moción condenada al fracaso porque ni los nacionalistas ni los grupos de izquierda parecen estar dispuestos a apoyarle. No solo no desgastaría a Zapatero sino que permitiría al presidente salir reforzado del debate.

La única dirigente popular que no pareció caer en la evidencia fue Dolores de Cospedal que, en la Cope, no descartó ayer medida alguna para lograr el anticipo electoral e incluso dijo estar dispuesta a sondear a los grupos minoritarios para intentar la moción de censura.

El PP, tras la debacle electoral de los socialistas, quiere acelerar todo lo posible las elecciones generales, pero sabe que no cuenta con apoyos políticos para echar a un presidente del Gobierno que, aunque está en sus horas más bajas, no está dispuesto a irse hasta marzo de 2012. El adelanto de los comicios tuvo ayer un respaldo inesperado, el presidente de Cantabria, el regionalista Miguel Ángel Revilla, hasta ahora socio de los socialistas se sumó a la petición del PP para «no alargar más la agonía».

Pero lo normal es que, superados los movimientos postelectorales, los populares esperen al debate sobre el estado de la Nación, que se celebrará en julio, para medir la confianza parlamentaria de Zapatero.

La futura estabilidad parlamentaria de Zapatero dependerá mucho de cómo se resuelvan en las próximas semanas los pactos postelectorales para conformar ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autonómicos, de manera especial en Euskadi y Canarias, aunque también en Cataluña.

El PNV y Coalición Canaria, los socios que han dado estabilidad a la política económica en los últimos meses y han ayudado a aprobar los Presupuestos, ya han advertido al Ejecutivo de que a partir de ahora no les liga acuerdo alguno y que nada asegura que lo vayan a sostener en lo que queda de legislatura. Según se decanten los pactos autonómicos y locales podrían recuperar la sintonía o perderla de manera definitiva. Lo mismo puede ocurrir con CiU si el PP es determinante para que gobierne en Barcelona y en otras ciudades y, a cambio, Rajoy pide a los nacionalistas catalanes un distanciamiento de José Luis Rodríguez Zapatero.

La última gran asignatura parlamentaria del Gobierno es la aprobación de los Presupuestos de 2012 que, en caso de no tener apoyos suficientes, podría solventar con una prórroga de los de este año. Antes de final de año debería aprobar también la reforma de la negociación colectiva, que espera pacificar en breve con un pacto con sindicatos y empresarios, y la de las pensiones, en la que cree que podrá contar con el apoyo negociado con CiU.