Requerimientos nutricionales durante la lactancia

Requerimientos nutricionales durante la lactancia

Durante el periodo de lactancia vais a pasar momentos irrepetibles e increíbles viendo cómo sois capaces de proporcionar a vuestro bebé todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, los veréis crecer con el único aporte de vuestra leche y conseguiréis una serie de beneficios conocidos y contrastados para él y para vosotras como es por ejemplo la disminución de la posibilidad de que padezcáis cáncer de mama y de útero, y por otro lado, el niño presentará menos diarreas, alergias e infecciones intestinales y respiratorias.

Es fundamental el desterrar el mito de que la mujer debe de comer por dos durante el periodo de lactancia, craso error, deberá tomar una dieta sana y equilibrada como en cualquier otro momento de su vida, ya que movilizará las reservas acumuladas durante el embarazo y de esta forma conseguirá antes recuperar su peso ideal. La producción de leche hará que aumente la demanda hídrica, siendo necesaria una media de 3 litros de agua al día pues notareis una mayor sensación de sed por lo que es conveniente tener siempre a mano vuestra botella de agua para que podáis ingerir una media de 2 litros diarios que serán complementados con el contenido acuoso de los alimentos como sopas, zumos, vegetales y lácteos, los cuales contribuirán a tener un mayor flujo de leche materna.

De todos es sabido que la nutrición materna modifica la composición de la leche ya que puede acumular y secretar sustancias como la nicotina, el alcohol y algunos medicamentos que pueden ser peligrosos para el bebé y que su consumo está contraindicado durante este periodo. Así mismo se deberán evitar los alimentos que puedan modificar el sabor o la digestibilidad de la leche como los ajos, alcachofas, verduras flatulentas, cebollas, espárragos y las bebidas estimulantes como el café o el té. Las proteínas y los azúcares como la lactosa no varían en función de la alimentación de la madre. La grasa de la leche también será constante en cantidad pero no así la composición de esta grasa. Si se consume una mayor cantidad de grasas insaturadas ricas en DHA, Omega-3, como la que se encuentra en el pescado azul o en algunos polivitamínicos, la leche materna se enriquecerá en este ácido graso beneficioso para el desarrollo cerebral y visual. De la misma manera, si la madre consume mayor cantidad de carnes rojas, la composición grasa de su leche tendrá una fracción de grasa saturada mayor.

La dieta que mantengamos va a condicionar de forma muy marcada al contenido en vitaminas y minerales de la leche materna y por consiguiente el aporte de estas al niño. En esta etapa el aumento de las necesidades energéticas hace que las vitaminas del grupo B, necesarias para que el metabolismo funcione correctamente, estén también aumentadas. En especial deberemos garantizar el aporte de vitamina B6, B9 (ácido fólico) y B12. La vitamina D es esencial para la correcta absorción del calcio. Puede obtener vitamina D de tres maneras: a través de la piel, de la dieta y de suplementos. Tu cuerpo forma la vitamina D naturalmente después de la exposición al sol. Sin embargo, demasiado sol puede llevar al envejecimiento y el cáncer de la piel, así que muchas madress tratan de obtener su vitamina D de otras fuentes. Durante la etapa de la lactancia esta vitamina contribuirá al correcto crecimiento óseo en el niño. El yodo es parte fundamental de la tiroxina, la hormona que fabrica la tiroides encargada de regular nuestro metabolismo. Una falta de yodo en la dieta puede provocar bocio (bulto en el cuello debido al crecimiento exagerado del tiroides en su intento para captar cualquier pequeña cantidad de yodo).

Otro de los nutrientes que cobra especial importancia durante la lactancia es el ácido Docosahexaenoico, más comúnmente conocido como DHA, es un tipo de grasa beneficiosa para nuestro organismo que pertenece al grupo de los Omega-3. Dado los beneficios tanto para la madre como para el niño, los principales organismos internacionales (entre ellas la ESPGHAN) recomiendan una ingesta de 200 mg de DHA al día. Este aporte se puede conseguir mediante 2 raciones de pescado azul o si no se consumiera con ayuda de un suplemento nutricional que contenga DHA.

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