Los empresarios retrasan ya la recuperación a 2012

Los sectores productivos de la Comunitat prevén un ejercicio plano, sin acceso al crédito, con el consumo paralizado y el paro en cotas altas porque la reforma laboral se ha quedado corta

JAVIER CARCELLER JCARCELLER@LASPROVINCIAS.ES
Terminal de contenedores del puerto de Valencia, por donde pasan las exportaciones e importaciones de la Comunitat Valenciana. ::
                             DAMIÁN TORRES/
Terminal de contenedores del puerto de Valencia, por donde pasan las exportaciones e importaciones de la Comunitat Valenciana. :: DAMIÁN TORRES

Los principales sectores productivos de la Comunitat Valenciana auguran un 2011 igual de malo que 2010 a tenor de cómo se ha desarrollado la actividad en el primer trimestre y las incertidumbres que en materia de política económica propicia el Gobierno, según señalan.

La mayoría de los sectores no ven una salida de la crisis económica hasta después de las elecciones generales del año que viene, cuando se supone que se pondrán en marcha las definitivas reglas del juego en materia financiera y laboral para los próximos lustros.

Las medidas adoptadas por el Gobierno hasta el momento no han calado entre los empresarios, y la incertidumbre, esa palabra a la que le tienen tanto respeto, supone una losa para la gran mayoría, además de los cuatro millones de parados y la parálisis de la demanda interna, lugares comunes de esta crisis.

La patronal de la cerámica, Ascer, indica que «la exportación en el sector creció un 4,4% el año pasado y a medida que ha avanzado el año ha ido mejorando, pero las ventas en el mercado nacional siguen cayendo y eso es malo porque representan un tercio de nuestras producción».

El sector augura un 2011 de «estabilidad, que no de crecimiento y recuperación, donde se asentarán las nuevas estructuras y seguiremos mejorando en gestión».

El comercio no lo ve mejor. La presidenta de Cecoval, Isabel Cosme, señala que durante el primer trimestre, «en líneas generales hemos experimentado una tímida mejoría respecto al año anterior, como lo atestigua el Indicador de Confianza del Consumidor y la buena acogida de las rebajas, que en su mes inicial experimentó un repunte en cuanto a ventas y afluencia de clientes. De todos modos, hay que precisar que las rebajas en estos últimos años van perdiendo impacto, debido en gran parte al impulso de descuentos o promociones previas».

El mes de febrero ha resultado «muy complicado por lo que se refiere a ventas», pero esperan que la nueva temporada que comenzamos compense y aumente la actividad comercial. De todas formas Cosme advierte que 2010 tuvo un inicio favorable, pero concluyó con datos negativos, poco halagüeños para el comercio».

Para Cosme «podríamos decir que la tendencia sigue siendo básicamente la misma como consecuencia de la difícil situación económica y que tiene como referentes factores como la contención del gasto, el aplazamiento de las compras o los problemas de financiación de los consumidores, aspectos que intervienen e influyen directamente en las ventas».

Desde la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunitat Valenciana (Ateval) Leila Bachetarzi, responsable del área de Comercialización e Internacionalización, apunta que han comenzado el año con un «buenos datos de exportación comparándolos con 2010 aunque en el mes de marzo se han ralentizado un poco. El mercado nacional sigue débil».

Bachetarzi resume el sentir de todos los empresarios. La situación no ha cambiado practicamente nada en dos años y «hay bastante incertidumbre, el mercado nacional está bastante amortiguado y las exportaciones son la única vía de salida importante de nuestros productos».

El textil «no ve ninguna salida» si se mantienen los mismos problemas de financiación, baja demanda y déficit de competitividad, la morosidad, los conflictos internacionales, el encarecimiento de las materias primas, «o la incertidumbre política y la falta de agilidad administrativa, así como las grandes reformas que son necesarias en este país en Educación, Justicia y Administración Pública», concluye.

El sector del automóvil ha iniciado el año de forma «castastrófica», según explica Manuel Palma, desde la patronal de los concesionarios, Faconauto. El sector está viviendo las consecuencias de la incertidumbre que genera un Gobierno que «hace pero no hace, dice pero no dice», afirma.

En los tres primeros meses del año, las ventas se han situado a niveles de 1995. Palma señala que aunque la caída de las ventas podría atribuirse a la retirada del Plan Prever, «la situación del sector no se corresponde con la realidad del país, pues ahora hay ocho o nueve millones de personas más trabajando que en 1995, ha aumentado la gente con carné de conducir, con los sueldos de ahora es más fácil comprarse un coche que hace 16 años y sin embargo las ventas siguen paradas o caen».

El empresario recuerda, asimismo, que hay 35 millones de vehículos en España circulando, buena parte de los cuales deberían renovarse cada año, al menos uno de cada 35 y así alcanzar unas ventas de un millón de coches vendidos, pero «en 2011 no creo que superemos las 800.000 ventas».

¿Qué ocurre entonces? Palma explica que a pesar de que hay potenciales compradores «el consumidor no se anima por el miedo y la incertidumbre. La confianza no se recuperará, según mi opinión personal, hasta después de las elecciones generales cuando, gane quien gane, la gente ya sabrá a qué atenerse y conocerá las reformas que se acometerán».

A pesar de todo indica que «España no va tan mal, hay sectores como el turístico que van bien, otros sectores han tocado fondo, pero falta confianza y tener las cosas claras, no como la reforma laboral light que ha aprobado el Gobierno, una ley que no está nada clara».

El presidente de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), Rafael Calvo, señala que en 2011 «se mantiene la tendencia positiva de las exportaciones del año anterior, cuando aumentaron un 16%».

Para este año FICE espera que no se produzca una reducción importante de empresas, aunque el empleo puede disminuir algo por el entorno global de crisis». Respecto a los problemas con los que se encuentran las empresas del sector en 2011, lamentablemente son los mismos que al inicio de la crisis. Calvo se refiere a la ausencia de líneas de crédito y la denegación de las renovaciones de los préstamos. «Nuestra preocupación también reside en el hecho de que el Gobierno parece que fíe su política a las grandes empresas y grupos financieros que especialmente causaron parte de la crisis y reflotan su negligencia con dinero público que le deniegan a las pequeñas y medianas empresas», sentencia.