«Nunca he renegado del 'Vivo cantando' para nada. Tampoco la ha hecho Beethoven, pero era pegadiza y tal»

Salomé, cantante, ganadora del Festival de Eurovisión en 1969

PEDRO ORTIZ
La cantante Salomé, durante un momento de la entrevista. ::
                             J.J. MONZÓ/
La cantante Salomé, durante un momento de la entrevista. :: J.J. MONZÓ

Estudió Bellas Artes y Medicina, pero su vida ha estado marcada por un acontecimiento: María Rosa Marco, Salomé, se presentó y ganó el festival de Eurovisión con Vivo cantando. Fue la causa de que, metida en el mundo del espectáculo, esta catalana de padres y abuelos valencianos, conociese en Valencia a su actual marido, también valenciano, y viniera a residir en Valencia. Salomé recuerda hoy aquel 29 de marzo de 1969.

-El año anterior ya se pensó en mí, después de que Serrat dijese que quería cantar en catalán. Pero una voz, que yo sé quien es pero no lo voy a decir porque ya está muerto, dijo que no, que yo también era catalana y que podría hacer otra mamarrachada. Y me vetaron.

-¿Y por qué se pensaba en usted?

-El tema de Eurovisión lo llevaba el Ministerio de Información y Turismo, donde estaba el señor Fraga. Yo había recorrido todos los festivales habidos y por haber; incluso me pasé todo un verano por los países del Este representando a España y a Televisión Española. Y quería ir a Eurovisión.

-¿Su problema era ser catalana?

-Y después de Massiel yo digo: vale, sigo siendo catalana, pero he estado representado a Televisión Española y a España. ¿Por qué no puedo ir? Y mi casa de discos, que era Belter, me propuso; cada discográfica propuso a los suyos. Competí con Rosalía, con Ana Kiro, pobrecita, que ha muerto hace poco. y el Ministerio me eligió a mí.

-A usted, el Ministerio,¿quién eligió la canción Vivo cantando?

-Yo no tuve nada que ver en eso. Se hizo un festival en Palma de Mallorca con las 10 canciones que ellos habían seleccionado, y yo canté las diez. Y votó el público del teatro y salió el Vivo cantando, como podía haber salido otra.

-Mucha responsabilidad la suya, tras la victoria de Massiel.

-¿Por qué? Yo siempre procuro montarme en un caballo ganador. Si luego se rompe una pata, tampoco me echo a llorar, pero lo que no hago es montarme en un caballo cojo de entrada. Yo iba a ganar. No podía acoquinarme porque el año pasado se hubiera ganado.

-¿Qué fue lo mejor y lo peor del festival?

-Malo no recuerdo nada.

-¿Ni siquiera sus nervios?

-No tengo nervios. No tengo nervios antes; después ya me empieza el telele. Ya digo: o soy muy cabezota o soy muy consciente de lo que puedo hacer. Pero no tenía nervios.

-Estaría nerviosa al menos durante la votación.

-Tampoco. La última votación me pilló hablando con Frida Boccara, que era la representante de Francia.

-Y que ganó también.

-Éramos muy amigas porque habíamos coincidido en muchos festivales. Estábamos conversando Frida, Lulu y Fraga, dentro del Teatro Real, porque los cuatro hablábamos inglés. Pero ninguna de las tres estábamos pendientes de la votación.Y de pronto entran nuestros representantes; el mío eraArturKaps, que me cogió y me dijo: "Vámonos mujerra, que hemos ganado". Me acordaré toda la vida de esa frase.Kaps era austriaco: llevaba 50 años en España y hablaba un español macarrónico.

-¿Y qué hacía uno de Los Vieneses con usted?

-Kaps era quien movía todo lo del festival de Eurovisión en todas las televisiones europeas. Sabía de televisión todo lo que hay que saber.

-Ganó junto a sus amigas.

-Y de golpe me encuentro en el escenario con Lulu, con Frida y con una tía larga y extraña [LennyKuhr], vestida con unos ropones muy extraños, que cantaba una canción horrorosa que era de Holanda. Una canción horrorosa.Para mí la canción del festival era la de Frida. La italiana también era buena; la cantaba IvaZanicchi. Casi nada. Imagínate la gente que había. Iva era muy antipática. Y mira que yo intenté acercarme a ella, pero era muy tiesa, parecía que se había tragado el mango del mocho. Pero llevaba una canción muy bonita. En fin, que ganamos las cuatro. Nos dieron las medallas del director, del letrista, del compositor y del cantante y después hicieron otras para ellos. Poco más y nos tienen que dar una chapa de cerveza, le decía yo a Frida. Nos moríamos de la risa.

-Háblenos del traje color turquesa que llevaba.

-Maravilloso vestido de Pertegaz. Una obra de arte. Hecho todo a mano. Y con los canutillos de porcelana.

-¿Es cierto que pesaba 14 kilos?

-Es verdad lo de los 14 kilos y lo de los 12 collares que llevaba. Pero a los 22 años yo movía.. ¿Sabes qué pasa? Puesto encima, se reparte el peso y ya no pesa tanto. Pero ese día me ponen, qué te digo yo, a Fraga, que estaba sentado en el palco, y lo meneo de qué manera.

-¿En cuántos idiomas llegó a cantar el Vivo cantando?

-En muchos, en muchos. En algunos cantaba sin saber lo que decía. Si me hubieran puesto: "eres un hijo de mala madre", lo hubiera dicho igual. Yo qué sabía. Hasta en euskera lo grabé. Del euskera aún me acuerdo. Me hace gracia: lo canté en Bilbao y nadie me entendió. Todos con cara de póker. Y para encontrar a alguien que me lo tradujera. Lo hizo una chica de un caserío que trabajaba en televisión.

-Desde esa fecha, se ha pasado usted la vida cantando el Vivo cantando.

-Nunca he podido dejar de cantarla, claro que no. Pero además no reniego de Vivo cantando para nada. Si no fuera por ella, ahora que hace diez años que no canto no se acordaría nadie de mí.

-¿Le gusta la canción?

-Tampoco la ha hecho Beethoven, pero era pegadiza y tal.

-¿Qué le parece ahora Eurovisión?

-No me parece.

- ¿No le parece qué?

-Cuando veo esas canciones, esos números que se organizan... ¿Es un festival de canciones o un festival de coreógrafos, de vestuario de estrafalarios? No me gusta. Además, hay cada pestiño que para qué te voy a contar. El año pasado no lo vi. Cuando ganaron esos monstruos que iban todos de esqueleto, con unas plataformas enormes... ¿Esto ha ganado? Bye, bye, ya no pierdo más tiempo.

-¿Está retirada de la vida pública? También ha abandonado la televisión.

-¿Televisión? Hoy no hay programas musicales. Has de ir a pelearte con la de turno, a poner a bajar de un burro a Perico el de los Pianos o a contar tus intimidades. O a inventártelas. Al escándalo por el escándalo. A mí no me interesa y afortunadamente no lo necesito para vivir.

-¿La han llamado alguna vez para ese tipo de programas?

-Cuando murió la Jurado me llamaron. Para hablar de ella el mismo día que había muerto. Y me ofrecían el oro y el moro. Lo que yo quisiera. Y les dije que no. Todo porque fue novia de mi cuñado durante 14 años. Supongo que me hubiesen hecho preguntas insolentes e impertinentes. Y yo dije que no. Yo no soy nadie para ir a hablar de la vida de Rocío con mi cuñado. Preguntadle a él. Cuando ella todavía estaba allí de cuerpo presente... ¿Cómo seles ocurre? Tú tienes que saber, me decían. Claro que sé, pero solo le importa a los interesados. Ni siquiera me importa a mí.

-¿A qué se dedica en estos momentos?

-Estoy en mi casa. En mi vida he tenido los armarios más ordenados, porque cuando me aburro ordeno armarios. Pero me aburro muy poco. Me gusta mucho leer, yo soy una rata de biblioteca, y ya no dibujo ni pinto para mí, pero si para mi nieta. Y estoy de princesas hasta el moño, porque solo quiere princesas.

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