Sergi Durà exhibe de nuevo su filo satírico

BURGUERA

Durà no renuncia al estilo satírico empleado en 'Coincidencias', si bien en este caso asegura haber neutralizado un poco el tono político. En cualquier caso, esa contención no supone una renuncia. Hay fetiches políticos, como Berlusconi, que no se libran de recibir el azote literario de Durà, quien relata con humor y mucha malicia la historia de un hombre encarcelado en su personaje, una prisión a la que se ve condenado por su propia intencón de alcanzar el éxito social.

Un Dubai desmesurado y que recuerda a muchos otros lugares aparatosos sirve de excusa al autor para desarrollar la trama y hablar de todo un poco. Desde la crisis y cómo pretenden solucinarla en Islandia por la vía más brava hasta del origen de las katanas, que por cierto no es japonés, según el lobo solitario y estepario que protagoniza esta historia.

Las obsesiones de Durà y del personaje central de la historia, con un especial apartado a lo relacionado con el mundo femenino, emergen por todos los recodos de la novela, que denuncia lo irreal de la famosa frase de que querer es poder.

La sátira critica cómo se castiga actualmente lo original, los discursos variados y los renglones torcidos. La globalización no garantiza una mirada más amplia sino una reducción de lo tolerable, según comprueba el pobre Ke-kou-ke-le.

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