Félix Azzati dijo que tenía más votos que la Virgen

Sucedió durante los enfrentamientos callejeros entre los militantes republicanos valencianos y los carlistas y católicos Hace un siglo, las palabras del diputado republicano potenciaron el fervor popular del Traslado

F. P. PUCHEVALENCIA.
El acto de desagravio a la Virgen, en 'Nuevo Mundo'/
El acto de desagravio a la Virgen, en 'Nuevo Mundo'

Tal día como hoy, pero hace un siglo, Valencia fue escenario de una procesión de Traslado de la imagen de Nuestra Señora de los Desampardos de extraordinaria intensidad y fervor. Miles de valencianos participaron en el emotivo paso de la Patrona desde su Basílica a la Catedral, y en los actos religiosos posteriores, nacidos como desagravio. Porque un diputado al Congreso, el republicano Félix Azzati, había tenido el atrevimiento de pronunciar palabras ofensivas contra nuestra Virgen; y lo había hecho, además, en medio de la Cámara, en el curso de un debate parlamentario.

Se podía decir que en marzo de 1911 Félix Azzati escribió, con renglones torcidos, el destino de un acto religioso que hasta entonces había sido de baja intensidad y que, desde entonces, vivimos con toda la exaltación de la que es capaz el pueblo valenciano.

Pero ¿qué pasó realmente? ¿Qué dijo Azzati? Ocurrió en el contexto, casi una tradición en Valencia, de los enfrentamientos callejeros entre los militantes republicanos valencianos y los carlistas y católicos. Radicales todos, intransigentes siempre, en más de una ocasión chocaban a palos y a tiros, con resultados funestos. El último, con tres heridos como saldo, se había dado hacia el 15 de marzo.

El diputado Azzati interpeló en el Congreso sobre un gobernador civil que a su juicio no era contundente en el uso de la fuerza contra los reaccionarios que siempre provocaban a unos pacíficos republicanos. Ni que decir tiene que los carlistas, defendidos en la Cámara por el diputado Feliu, veían las cosas del revés.

Con tono enfático y demagógico, Feliu y Azzati se «engancharon» en debate, el 17 de marzo de 1911, con el presidente Romanones como moderador poco eficaz. Calientes los contendientes, fue el momento para que Feliu dijera, a propósito de la intolerancia republicana: "Yo he visto sacar en Valencia a la Virgen de los Desamparados, que es objeto de devoción unánime, y que fue cantada por el jefe del señor Azzari, señor Blaso Ibáñez, y tener que tomar otro camino que el indicado por la presión que habían ejercido los republicanos".

La presidencia llamó al orden a Feliu, que protestó, el carlista Salaberry aludió a la necesidad de un debate en defensa de su partido y fue en ese punto donde Félix Azzati intervino con una plabras que LAS PROVINCIAS refleja: «Su señoría dice que la Virgen de los Desamparados tiene la mayoría de la opinión valenciana, y yo digo que no, pues cuando llega la hora de votar, la mayoría es republicana. Los Santos y las Vírgenes pasaron de moda. Nosotros sabemos admirar a los sabios, cuando van a Valencia». Se armó el escándalo. El presidente recriminó unas palabras «que lastiman a la mayoría de la Cámara», y una cascada de intervenciones conservadoras vino a afear el atrevimiento del republicano. Pero pronto se pasó a otro asunto, no menos candente: el nombramiento de coronel de honor del Regimiento Saboya para el rey de Italia.

Al día siguiente, no obstante, el asunto regresó al debate y Félix Azzati, que tuvo la oportunidad de maniobrar y pedir disculpas, lo que hizo fue reafirmarse, en este caso ante alguien con mucha más calidad y experiencia como Francisco Peris Mencheta, periodista, propietario de «La Correspondencia de Valencia» y otros diarios. El diputado por Sueca protesto por las frases de Azzati y recordó que en Valencia la mayoría está al lado de la Virgen de los Desamparados. El periódico, desde ese punto, nos trascribe el debate en los escaños:

«El Sr. Nougués (republicano por Tarragona) ¿Cuántos votos tiene la Virgen de los Desamparados?

El Sr. Azzati. La Virgen no tiene votos y yo sí; luego soy más Virgen yo. (Grandes protestas de los carlistas)

El presidente llama al orden al Sr. Azzati, y este repite: Yo tengo más votos».

De nuevo el escándalo, las peticiones de retirada de las palabras, los intentos infructuosos del presidente por imponer el orden. «La mayoría de Valencia es republicana», dijo Azzati, insistente, al tiempo que Feliu reclamaba que se impidieran las blasfemias en sede parlamentaria y el diputado Soriano, también republicano de Valencia, exclamaba irónicos «Oh!» y «Voy a convertirme por su señoría», intentando hacer uso de una palabra que el presidente no le dio.

Protestas, telegramas, editoriales, recogidas de firmas. La Valencia conservadora, la Valencia devota se mostró justamente indignada. De ahí vino el desagravio a la Patrona del 25 de marzo, y el Traslado multitudinario, fervoroso. que sigue vivo un siglo después.

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