La fiebre

La fiebre

La temperatura normal en el niño, tenga la edad que tenga es de 36,5 a 37º centígrados, medición tomada en la axila, en la boca o en el oído y medio grado más si la tomamos en el recto. Una temperatura entre 37 y 38ºc la definimos como febrícula y si es superior a 38ºc ya la podemos considerar como fiebre. La fiebre es la causa más frecuente por la que los padres consultan al pediatra y el primer motivo de acudir con el niño a un Servicio de Urgencias, ya que alarma mucho y es causa de preocupación, pero cuidado, no es una enfermedad, es un síntoma dentro de una cuadro más amplio que lógicamente hay que diagnosticar y tratar para que la fiebre desaparezca. El aumento de la temperatura corporal en el niño normalmente está producido por una enfermedad infecciosa de causa baceteriana o vírica, aunque también puede deberse a un cuadro de deshidratación por una diarrea o vómitos, a una insolación o a cuadros más graves que por su rareza no vamos a comentar.

Cuando nuestro hijo tenga fiebre deberemos de poner las medios a nuestro alcance, siempre asesorados por nuestro pediatra para intentar bajar ese aumento de temperatura, deberemos de utilizar fármacos tan conocidos como el paracetamol o el ibuprofeno, principios activos muy útiles, pero que deberemos ajustar la dosis según sea el peso, sin abusar de ellos, ya que como todo medicamento tienen sus efectos secundarios.

Si nuestro hijo vomita el antitérmico, podremos utilizar una vía alternativa como es la rectal por medio de supositorios de paracetamol o metamizol que existen al respecto y si la fiebre persiste utilizaremos medios físicos como son el ponerlo en la bañera con agua inicialmente a la misma temperatura corporal para ir bajando con agua fría de forma paulatina la temperatura del agua hasta llegar a 32ºc, no utilizar temperatura más baja pues podríamos ocasionar una hipotermia.

Si vemos que la temperatura sigue sin bajar es cuando deberemos consultar con nuestro pediatra o acudir a un Centro de Urgencias si no lo localizamos, para que diagnostiquen la enfermedad que tiene y de esa forma combatirla, pero deberemos de tener en cuenta que si nuestro hijo tiene una amigdalitis bacteriana e iniciamos tratamiento antibiótico, la fiebre se mantendrá durante 48 horas con ascensos y descensos, esto es normal, pero deberemos acudir nuevamente a que lo revaluen si presenta mal estado general, inicia manchas en la piel, tiene dolor de cabeza, rigidez de nuca o presenta vómitos. Además todo lactante con fiebre menor de 6 meses debe ser evaluado lo más rápidamente por un pediatra.

Alguna vez los niños entre 6 meses y 6 años pueden padecer un cuadro convulsivo por la fiebre, sin tener relación, la mayor parte de las veces con epilepsia o cualquier otra patología neurológica, pudiéndose repetir varias veces a lo largo de su infancia por lo que es un motivo añadido de preocupación de los padres. En estos casos su pediatra le recomendará unos enemas rectales de fenobarbital muy útiles para parar la convulsión en caso de tener fiebre e iniciar dicho cuadro convulsivo.

Por tanto, ante un cuadro febril deberemos de tener tranquilidad, dar los antitérmicos correspondientes sin alternarlos, es decir si empleamos paracetamol seguir con él cada 4-6 horas sin combinarlo con el ibuprofeno: Como norma, el paracetamol lo utilizaremos a cualquier edad pero el ibuprofeno es mejor el utilizarlo a partir del año de vida. Si controlamos la fiebre es buena señal de estar ante un cuadro no grave pero si esta es alta y vemos que no baja o se acompaña de alteración del estado general, acudir al pediatra o al servicio de urgencia para evaluación del niño y diagnóstico de su enfermedad para iniciar el tratamiento correspondiente.

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