Fomento deja 30 kilómetros sin alta velocidad en el AVE a Barcelona

El estudio del corredor mediterráneo dice que en 2020 habrá un cuello de botella entre Vandellós y Tarragona, pero no asegura más vías

M. J. CARCHANOVALENCIA.
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El trayecto Valencia-Barcelona fácilmente podría cubrirse en menos de una hora y media si se planificara una línea de Alta Velocidad como la que une ya desde diciembre el cap i casal con AVE Madrid-Valencia. Apenas 350 kilómetros que permitirían triplicar las actuales cifras de viajeros. Sin embargo, el estudio del corredor mediterráneo arroja algunos datos decepcionantes. Por ejemplo, el trayecto entre las dos capitales se alargará durante 1.50 minutos porque habrá al menos un tramo de 28,8 kilómetros donde los trenes no viajarán por vías de Alta Velocidad, si nadie lo remedia antes.

El tramo entre Vandellós y Tarragona es actualmente una vía única en proceso de duplicación. Por este precario trazado pasan cada día más de 200 trenes a una velocidad máxima de 160 kilómetros por hora. Cuando entre en servicio la duplicación de la línea los trenes viajarán a 220 kilómetros por hora, lejos todavía de los 300 que alcanza el AVE a Madrid, compartiendo además vías con mercancías y cercanías, que lastrarán las frecuencias. Además, no tendrá ancho internacional, como la Alta Velocidad, sino ancho ibérico.

Fomento asegura que se encuentra en redacción el estudio informativo de una nueva línea de alta velocidad entre Castellón y Vandellós, pero no hasta Tarragona. Y a pesar de que son apenas 30 kilómetros y que el Ministerio admite que se creará un problema con este cuello de botella, no garantiza la ejecución de una línea de AVE completa desde Alicante a Barcelona y la frontera francesa por culpa, precisamente, de este pequeño tramo.

Pese a que, como ya contó LAS PROVINCIAS, las previsiones de viajeros en el corredor mediterráneo entre Almería y Murcia, pasando por la Comunitat Valenciana y Cataluña hasta la frontera francesa sería de 7,7 millones de viajeros al año, triplicando las actuales cifras, no se prevé otra fecha para su ejecución antes de 2020. Y el principal problema es el tramo entre Castellón y Tarragona.

Este tramo, junto al de Valencia-Castellón, está pendiente de la iniciativa privada, ya que el ministro de Fomento, José Blanco, ya anunció que este proyecto sería incluido dentro del Plan Extraordinario de Infraestructuras (PEI), donde se abre la puerta a la participación de empresas privadas. Sin embargo, desde el Consell dudan de su viabilidad por la situación de crisis económica y financiera, sobre todo de las entidades bancarias.

El tramo entre Valencia y Castellón está pendiente del impacto ambiental, con una obra especialmente difícil y costosa, el túnel pasante de Valencia. Ayer, por otro lado, Fomento ya avanzó que inicia el estudio para que las vías de cercanías dejen de pasar por Puçol y se adosen a las de Alta Velocidad, una reivindicación vecinal.

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