Tres años y unos tacones

Judith Castells, una de las falleras mayores más jóvenes de una comisión que ha renacido este año en Rocafort

M. J. CARCHANOVALENCIA.

Le encantan los tacones. Y vestirse de fallera con su traje nuevo, hecho a medida. Es de color beige, con flores turquesa, rosa y amarillo, y con él desfilará por su municipio, Rocafort, orgullosa. Seguramente cuando sea mayor no se acordará de que, con tres años, se convirtió en una de las falleras mayores infantiles más jóvenes de su municipio. Ni tampoco de que cuando fue con su madre a comprarse los zapatos para su traje nuevo cogió una rabieta en la tienda porque sólo quería los de tacón.

Judith Castells Castro hará historia además porque será la primera fallera mayor infantil tras renacer la comisión Plaça la Llotgeta, que desapareció el pasado año después de que muchos falleros se «borraran, por la crisis o porque los nenes se hacen mayores», cuenta la presidenta de la comisión, Mari Carmen Roca.

Esta apasionada de la fiesta ha conseguido, en un año, resucitar la falla y, además, que se hayan apuntado 70 personas, la mayoría niños. «Tenemos cuotas muy bajitas y el monumento lo estamos haciendo nosotros, pero estamos muy contentos», dice Mari Carmen.

En los últimos meses ya han podido disfrutar de la convivencia con otras fallas. «Hemos asistido a varias presentaciones», comenta la presidenta. Con Judith, claro. «Sabe que es la fallera mayor infantil. Y lo dice. También el nombre de su falla, la Llotgeta. Poco más, porque es muy pequeña», dice su madre, María, que está muy orgullosa de su hija. «Se porta muy bien, incluso durante la presentación. Llevaba hasta los moños, aunque dice que le pican».

Judith contesta tímida, con monosílabos, que le encanta vestirse de fallera, que se lo pasa muy bien con sus amigas en el casal, y que le gusta su monumento. Posa orgullosa con su traje nuevo y que probablemente el año que viene, o el otro, ya le venga pequeño. Sin embargo, no es la primera vez que se viste. Lo hizo cuando tenía un añito de edad, y el año pasado se quedó sin salir porque había desaparecido la falla. Esta vez vuelve triunfal a la Llotgeta.

«Es muy presumida y le encantan los vestidos. Por eso pensamos que podía ser una buena idea presentarla para el cargo». Había más candidatas, pero en la comisión pensaron que podía ser una fallera mayor fenomenal. Como en la comisión Rosari-Plaça Calabuig, de Valencia, donde dos bebés, Daniela Benaches García y José David Martí Girbes, se han convertido en fallera mayor y presidente infantil.