Los juzgados de Gandia llevan tres meses sin material de oficina por impagos del Consell

Los funcionarios exigen más formación para la firma digital y la informatización de la ley de enjuiciamiento

BEA RODRIGOGANDIA.
Desde Gandia piden que se aceleren los trámites para la construcción del futuro Palacio de Justicia que albergará todas las dependencias judiciales  de la ciudad. ::
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Desde Gandia piden que se aceleren los trámites para la construcción del futuro Palacio de Justicia que albergará todas las dependencias judiciales de la ciudad. :: LP

Que abogados y procuradores de los nueve juzgados de Gandia lleven hasta los folios de su casa se ha convertido ya en parte de la rutina diaria. Los trabajadores llevan meses quejándose de la difícil situación en la que se encuentran las oficinas por falta de suministro sin obtener ninguna solución por parte de la administración.

Se quedaron sin folios, pero tampoco tienen espejos en los baños ni espacio para dejar los documentos y algunos de los funcionarios se han traído hasta mesas y estanterías de sus casas. La empresa que suministraba el material dejó de hacerlo por los impagos de la Generalitat.

Los funcionarios se dieron cuenta de ello hace unas semanas cuando vieron que no recibían material de oficina. Cual fue su sorpresa cuando al consultar en la página web de la empresa que normalmente les enviaba este material, vieron que indicaba que no podían prestar más estos servicios y ahora los funcionarios están a la espera.

No saben qué pasará porque ni siquiera conocen si hay una nueva empresa adjudicada. A día de hoy ya han recibido los folios, pero no pueden solicitar otro tipo de material como bolígrafos, lápices, gomas o agendas. Y esto ocurre cuando ya están señalándose los juicios para junio y julio, por lo que los funcionarios necesitan los dietarios para contar plazos y establecer las fechas de los mismos.

Otro de los problemas es la introducción de la firma digital para trabajar sin papel. Un sistema del que la Comunitat Valenciana presume de ser pionera y que, sin embargo, no está dando buenos resultados a nivel interno. Como explican algunos trabajadores de los juzgados, lo que se hizo en Gandia el año pasado fue repartir las tarjetas para la firma digital y a final de verano se instalaron unos dispositivos necesarios para su funcionamiento, pero ya no se ha vuelto a saber nada. También ocurre igual con la introducción de la ley de enjuiciamiento civil y criminal, que implica modificaciones a través de un programa informático.

Sin embargo, lo que se ha hecho para que los funcionarios comiencen a trabajar con ello es enviar un manual por la intranet para que, de manera autodidacta, comiencen a utilizarlo. Los trabajadores piden un mínimo de formación para utilizar el sistema, en el que además, se ha invertido mucho dinero.

«En 20 años que llevo trabajando en la justicia, nunca hemos estado tan mal», explica uno de los trabajadores mientras intenta ordenar y archivar documentos en un cuarto en el que faltan estanterías. «Nos dejaron las guías verticales, pero no tenemos las baldas, por lo que estamos como estábamos, sin poder colocar todos estos papeles».

Todo ello dificulta el trabajo de las oficinas, de modo que se acumulan expedientes por tramitar y todo se ralentiza. La situación se repite en toda la Comunitat. Poblaciones como Sueca, Torrente, Paterna y Castellón, entre otras, también han denunciado esta situación.

Desde el Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Administración y Servicios afiliado a la Intersindical (STAS), ya enviaron un comunicado en abril denunciando las carencias de los juzgados a la Dirección general de Justicia y Menor que depende de la Conselleria. Según explica Rafael Redondo, del STAS, desde la Dirección General justifican estas deficiencias atendiendo a un «problema presupuestario» y a la «actual situación» de crisis económica.

Desde Gandia piden que se aceleren los trámites para la construcción del futuro Palacio de Justicia que albergará todas las dependencias judiciales de la ciudad, ya que actualmente están dispersas.

Una situación que también dificulta el trabajo, ya que, por ejemplo, en los juzgados que se encuentran en edificios externos, los propios funcionarios tienen que llevar con un carrito el correo al edificio central. Este problema también se extiende a la fiscalía, cuyas dependencias se encuentran ahora en un piso del cual el despacho de la fiscal está en la cocina.