Fideuà, fruta y pan por 1,5 euros

Fideuà, fruta y pan por 1,5 euros

La ONG Alimenta destina parte del menú anticrisis a raciones gratuitas para los más desfavorecidos Cuatro valencianos entregan 2.800 comidas solidarias en tres meses

BEATRIZ LLEDÓVALENCIA.

Un plato caliente, pan y una pieza de fruta por 1,5 euros. Fideuà, paella, macarrones o potaje de lunes a viernes, de 13 a 15 horas y al alcance de la mayoría. Desde octubre del año pasado la ONG Alimenta ofrece este menú solidario. Solidario porque permite comer a los más necesitados (y a los que no) y porque parte de la recaudación se destina a donar raciones gratis.

En sólo tres meses de vida, la asociación ha 'vendido' 2.800 comidas en su local y ha entregado 1.200 más de forma altruista. «Cada donativo de 1,5 euros es un menú gratuito para una persona necesitada», explica Ricardo Gascó, que se encarga de la contabilidad. Así que quien compra este menú anticrisis está ayudando, a su vez, a que se consigan alimentos para otros.

Ricardo es una de las cuatro almas de Alimenta. Junto a él, Vicente Valiente, Bernardo Vidal y Armando López, unos amigos valencianos que quisieron aportar su granito de arena a quienes tienen ante sí un negro futuro por delante. «Queríamos hacer algo por los que lo están pasando mal. Tuvimos la suerte de conocer al propietario de una empresa de catering y convenir un precio excelente para poder llevar esto adelante. Logramos nuestro propósito después de dos años luchando», cuenta Ricardo.

Cada uno tiene su trabajo pero todos sacan tiempo para este proyecto en común. Armando es abogado, Ricardo, gerente de una empresa de estética, Bernardo es autónomo y Vicente dejó su empleo por problemas de salud. Cuentan con la ayuda de cinco voluntarios.

Entre 50 y 60 personas acuden cada día al local de Alimenta, situado en la calle Actor Llorens de Valencia. «Ha habido picos de 100», destaca Vicente.

Las comidas son variadas y cambian cada día. Este mes, por ejemplo, ofrecen arroz a la milanesa, lentejas, guisado con patatas y alubias, entre otros. 400 gramos en recipientes herméticos y «con su correspondiente fecha de caducidad y lista de ingredientes», apunta Bernardo. Entre toda la variedad, hay unos platos estrella. El arroz al horno, la fabada y el potaje son los que más gustan.

Algunas de las personas que se acercan hasta allí se encuentran en paro, como Antonio. Se enteró hace un par de semanas de la existencia de Alimenta gracias a un amigo. «Me parece una buena medida. Ojalá hubiera más ideas como esta. En mi caso vengo por necesidad. Estoy sin trabajo y gracias esta iniciativa puedo comer», admite este valenciano de mediana edad. En ocasiones, hay personas que ni siquiera pueden pagar el euro y medio. Reciben igual la comida.

Al local de la ONG también van estudiantes, trabajadores de los alrededores y vecinos del barrio. Concha Pérez es una de las fijas. «Vengo desde que abrieron. Vivo sola y para mí no suelo cocinarme. Gracias a esto como un plato de caliente todos los días y encima ayudo», afirma esta mujer, que reside en la calle Islas Canarias. «Mi hija, que vive en Alboraya, también me pide que le compre algún menú», añade.

Algunos van a Alimenta atraídos por el suculento precio pero sin saber que al adquirir los menús ayudan a otros. «Hay quienes al enterarse nos dan, por ejemplo, tres euros, para contribuir a esas raciones gratuitas».

Con el dinero recaudado se paga el alquiler del bajo (50 euros gracias a que pertenece a un familiar de uno de los socios), luz y agua. Y aún se consigue salvar una parte que luego se convierte en comida para los más desfavorecidos. «La distribuimos a través de la parroquia San Mauro, de la Casa de Acogida para inmigrantes Dorothy Day, de una iglesia evangélica cercana...», enumera Armando.

La primera acción social fue repartir un centenar de menús gratis para personas sin recursos de la zona. Fue el pasado 16 de octubre y estuvo apadrinada por una entidad bancaria. Y en Navidad, se entregaron 200 menús gratuitos para indigentes.

Ante la buena acogida de la iniciativa, estos cuatro amigos no dejan de soñar. «La idea es crecer por barrios», señala Ricardo. Ya han contactado con los ayuntamientos de Mislata y Paterna para que les cedan algún local para ampliar su labor. Además, han puesto sus ilusiones en Benicàssim y Castellón, aprovechando que la empresa de catering tiene experiencia en la zona.

Por internet

«También nos gustaría poder vender la comida por internet y repartirla a domicilio pero para eso necesitamos un medio de transporte adecuado, como una bicicleta que permita transportar las cahas», dice Ricardo.Ya llevan la comida al hogar de una veintena de vecinos cada día, «gente dependiente o personas mayores que no pueden moverse», explica.