Niños: fumadores pasivos

FERNANDO GARCÍA-SALA VIGUERPEDIATRA
Niños: fumadores pasivos

Ya hemos entrado en el segundo decenio del siglo XXI y afortunadamente nos vamos acercando a la cultura de la vieja Europa al haberse promulgado la famosa ley anti tabaco que en otros países más avanzados es norma y nadie se raja las vestiduras pero que en España, como somos diferentes, siempre hay voces altisonantes en uno u otro sentido para ensalzar o criticar estas nueva ley cuyo contenido no es claro ya que protege a cualquier adulto que entre en un bar o sitio público cerrado pero deja en total indeflexión al lactante o niño en su casa cuyos padres si son fumadores aprovechan su reducto privado para poder fumar sin darse cuenta en la mayor parte de los casos que están perjudicando seriamente la salud de su hijo, los niños son fumadores pasivos y no me sirve la cantinela de que yo no fumo en casa, que salgo al balcón para fumar, etc., esto no libra al niño de poder inhalar el irritante químico que supone el tabaco el cual está impregnado en la ropa y aliento de los fumadores que los delata y ocasiona que el pulmón del niño reaccione ante la presencia del tóxico ocasionándole una hipersecreción bronquial que dará lugar a cuadros de tos, fatiga, mayor probabilidad de padecer asma, mayor probabilidad de padecer infecciones y tener más posibilidad de padecer una muerte súbita en comparación con los niños que viven en un ambiente sin humo. El pulmón del niño está en pleno desarrollo hasta los 10 años por lo que cualquier sustancia que lo irrite, puede favorecer un mal desarrollo con la posibilidad de ser un adulto más enfermizo por culpa del humo inhalado.

Los padres se quejan muchas veces en la consulta de que su hijo no para de enfermar, sobre todo de cuadros respiratorios sin darse cuenta que parte de culpa se debe a su vicio del tabaco. Muchos nos dicen que fuman en la cocina o en el salón cuando el niño esta acostado y yo me pregunto si son áreas prohibidas para el niño, los niños están o quieren estar siempre donde están los adultos. Por tanto, al no contemplarse los derechos del niño a poder disfrutar de un aire libre de humos, tal vez la solución sea que el niño gracias a la nueva ley se traslade al bar de enfrente a jugar y hacer los deberes ya que el estado no les protege en su casa ante unos padres fumadores. Esta ley me parece absurda aunque la aplaudo ya que lo normal sería que pudiéramos convivir con el respeto a los demás y evitar el fumar donde podamos molestar. Es curioso el constatar que en lugares como la Iglesia, la gente nunca ha fumado, será por respeto a Dios o por educación y enseñanza de nuestros mayores.

Con las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno, tal vez ahorremos al dejar sin subsidio a los parados sin prestaciones y a los nuevos padres sin el cheque bebé. Todo ese ahorro vendrá muy bien para poder pagar las bajas laborales y el consumo de medicamentos de la gente fumadora que para poder tomar un café con el correspondiente pitillo, deban de soportar las bajas temperaturas del inviernos en las terrazas de los bares lo que les puede ocasionar enfriamientos y cuadros gripales en el mejor de los casos.

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