Wikileaks revela que el Gobierno sólo fingió mediar en el caso de Carrascosa

La familia de la abogada valenciana condenada en Estados Unidos denuncia que el Ejecutivo español les ha «tomado el pelo»

EFEVALENCIA.
María José Carrascosa, durante una comparecencia judicial. ::
                             EFE/
María José Carrascosa, durante una comparecencia judicial. :: EFE

Los tentáculos de la red de Wikileaks han llegado al caso Carrascosa. Los familiares de María José Carrascosa, la abogada valenciana sentenciada en Estados Unidos a 14 años de cárcel por llevarse a España a la hija que tuvo con un norteamericano, se sienten absolutamente engañados. Manejan un informe del grupo de investigación fundado por Assange que muestra que el Gobierno español les ha «tomado el pelo» y ha fingido «por razones de imagen política» una labor de mediación que, en la práctica, no realizó.

Al menos es lo que mantiene la familia Carrascosa. Según un comunicado remitido por la hermana de la letrada, Victoria, el Ejecutivo español no ha mediado en modo alguno para conseguir la puesta en libertad de María José. Considera que uno de los cables diplomáticos hechos públicos recientemente por la web Wikileaks así lo demuestra.

Dicho documento, que ha sido facilitado por la propia familia de la valenciana, fue supuestamente enviado por el ex embajador de EE.UU., Eduardo Aguirre, al Gobierno estadounidense durante el mes de mayo de 2007. El objetivo era preparar la visita de la ex secretaria de Estado, Condolezza Rice, a España.

En el citado informe se cita tanto el caso de María José Carrascosa como el de José Couso como «importantes cuestiones bilaterales en el ámbito judicial» y se expone que el caso de la ciudadana valenciana se ha convertido en lo que denominaba como «causa célebre».

«Ambos gobiernos están de acuerdo en que la mediación de la controversia es la respuesta adecuada. Moratinos (ex ministro español de Asuntos Exteriores), por razones políticas, tiene que demostrar que el Gobierno está haciendo algo en este caso», añade el citado texto.

El embajador de Estados Unidos insiste además en este supuesto cable en una idea: «queremos una vigilancia constante y la cooperación del Gobierno de España hasta que el caso se caiga».

Ante estas afirmaciones, los familiares de la abogada valenciana se sienten indignados y engañados. Consideran «vergonzosa» y hasta «posiblemente delictiva» la actuación del Ejecutivo español, y han convocado una rueda de prensa para mañana en Valencia. El encuentro con los medios de comunicación tendrá lugar a las diez de la mañana, en el Hotel Astoria. Allí expliacran la situación actual en la que se halla el proceso y valoraran el documento de Wikileaks.

Por el momento Victoria Carrascosa ha adelantado que esta nueva situación que se les plantea «roza lo penal», pero no ha confirmado si iniciarán acciones legales contra el Gobierno de España por su supuesto interés fingido en el caso de la valenciano. La hermana de María José volvió a insistir en que la abogada está condenada a 14 años «siendo completamente inocente».

En abril de 2007, poco antes de la visita de Condolezza Rice, Miguel Ángel Moratinos ya afirmó que el Ejecutivo estaba instando a las autoridades norteamericanas para que liberen a Carrascosa. En respuesta a una pregunta de la senadora del grupo popular María Rosa Vindel, el ex ministro de Exteriores anunció que se reuniría con los familiares de la valenciana e hizo público un nuevo encuentro con los Ministerios de Exteriores y Justicia «para analizar qué más se puede hacer para encontrar una solución» a la situación de la reclusa.

El jefe de la diplomacia españodijo entonces que la puesta en libertad de Carrascosa «depende única y exclusivamente de la decisión de las autoridades judiciales norteamericanas», a las que el Gobierno español está «instando» a que actúen «de la manera más rápida».

Según indicó, las autoridades españolas se reunieron con el director de la prisión y el jefe de los servicios médicos para que Carrascosa tuviera acceso a los medicamentos que precisaba. También con la Embajada estadounidense en Madrid, a quienes expresaron su «preocupación» por este caso.