Exantemas en la infancia

Exantemas en la infancia

Podemos definir el exantema como una erupción eritematosa difusa, de extensión y distribución variable, habitualmente autolimitada, formada por lesiones de características morfológicas variables (máculas, pápulas o vesículo-pústulas). Cuando aparecen son lógicamente motivo de preocupación para los padres, pues al desconocer sus causas, en muchos casos, creen que se trata de un cuadro grave para su hijo. Si aparecen, deberemos de consultar con nuestro pediatra pero si el estado general del niño es bueno, está contento, no vomita y no tiene fiebre elevada, lo normal es que sea un proceso puntual y pasajero que no precise de medicación o intervención médica.

Estas manifestaciones pueden ser generalizadas por todo el cuerpo o localizadas en una parte concreta en cuyo caso lo más probable es que se trate de un problema delimitado de la piel como un eccema de contacto, una dermatitis inespecífica, una miosis o una dermatitis atópica que ya tratamos en esta sección hace unas semanas. Las generalizadas son las más habituales. Son erupciones que suelen aparecer por todo el cuerpo y normalmente son consecuencia de una reacción alérgica a algún medicamento o alimento o bien son secundarias a un cuadro infeccioso de origen bacteriano o vírico. De estas últimas me quiero ocupar en este artículo.

En la actualidad cuando nos encontremos con un exantema generalizado en el que hayamos descartado la urticaria que es fácil de diagnosticar por tratarse de lesiones que son sobre elevadas, con bordes más rojos y halo central más pálido con aspecto de mapa al ver la erupción en toda su extensión.

Es importante el señalar que el exantema desaparece a la vitro presión (pasar el dedo por encima de él y estirar la piel), para volver a aparecer al volver la piel a su estado normal. Los exantemas infecciosos más habituales son de causa vírica como el exantema súbito también llamado fiebre de los 3 días ya que aparece tras tres días de fiebre y al aparecer, la fiebre cede. Es una erupción generalizada que suele durar como máximo 48 horas y no precisa ningún tipo de tratamiento. Existen virus como el parvovirus B19 que ocasiona una erupción generalizada siendo típica la afectación en cara por lo que se le denomina vulgarmente enfermedad de la bofetada por adoptar el exantema en las mejillas dicho aspecto. Hay virus intestinales o enterovirus que también ocasionan erupciones en el niño, como el virus coxakie que ocasiona la enfermedad boca-mano-pie por la localización de la erupción en dichas áreas. Por último no quiero dejar de nombrar al sarampión y a la rubeola que han sido durante muchos años las reinas de las erupciones en la infancia pero afortunadamente gracias a la vacunación, están casi erradicadas. El carácter benigno y autolimitado de la mayoría de las enfermedades virales exantemáticas, hace que habitualmente no sea fundamental conocer de forma precisa el virus responsable de la misma. Sólo en determinadas situaciones concretas, como el embarazo, la inmunosupresión o situaciones de riesgo, puede hacerse totalmente necesario identificar el agente etiológico responsable.

Existen también enfermedades bacterianas como la escarlatina que está producida por el estreptococo hemolítico grupo A. Presenta un exantema de inicio en cara y cuello que respeta el área de nariz y boca, se acompaña de una lengua en fresa y a diferencia de los demás necesita terapia antibiótica. Por último no quiero dejar de nombrar la erupción producida por el meningococo que a diferencia de las anteriores es muy grave pues se da en el contexto de una sepsis o infección generalizada producida por esta bacteria y que ocasiona una erupción petequial que no desaparece a la vitropresión y va apareciendo como cabezas de aguja de alfiler que aumentan de tamaño generalizándose por todo el cuerpo y acompañándose de fiebre, vómitos y mal estado general, siendo imprescindible el acudir urgentemente a un centro hospitalario para su tratamiento.

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