ELISEU CLIMENT EL CONSEGUIDOR

Valenciano de barretina y 'butifarra', cada 25 de Abril se agarra a la pancarta para justificar las ayudas millonarias que recibe del norte

HÉCTOR ESTEBAN HESTEBAN@LASPROVINCIAS.ESVALENCIA.
Eliseu Climent durante un acto celebrado en Barcelona. ::                             EFE/
Eliseu Climent durante un acto celebrado en Barcelona. :: EFE

Agolpe de subvención de dinero público, Eliseu Climent El Conseguidor, ha levantado su imperio pancatalanista en pleno centro de Valencia, «la Valencia catalana», como él mismo cuenta en un vídeo en Youtube durante la restauración del edificio de telas El Siglo Valenciano para convertirlo en el Edifici Octubre, su torre nacionalista. Enjuto, con el puente de las gafas caído casi sobre la punta de la nariz y con mostacho benemérito, este valenciano de barretina y 'butifarra', se ha servido del dinero de la Generalitat catalana bajo una maraña de ayudas. Muchas de ellas a dedo. Diez millones de euros a través de un préstamo de Caixa Catalunya, ayudas públicas y donaciones sirvieron para convertir El Siglo en el Octubre.

Climent, nacido en Llombai en 1940, estudio Derecho en la Universidad de Valencia. En 1968 creó la Editorial Tres i Quatre, que fue el germen de la gallina de los huevos de oro en que se ha convertido su trama de instituciones, fundaciones y actividades culturales para captar importantes ayudas económicas desde Cataluña.

El ex presidente catalán Jordi Pujol se convirtió en su principal valedor. Climent, listo como pocos, ha servido perpetuar su dominio para cobrar cheques casi en blanco. No sólo desde la administración catalana. Los peajes del Gobierno de Zapatero con los independentistas de Esquerra Republicana han servido para engordar la cuenta corriente del entramado Climent, otro de los bigotes famosos de la Comunitat.

El gran pelotazo lo pegó con la fundación en 1978 de Acció Cultura del País Valencià, el aparato de agitación catalanista dominador y fagocitador de posibles competidores.

Bajo la presidencia de Joan Fuster, Climent actuó de secretario hasta que tomó las riendas en 1999. Durante la última etapa del franquismo y la llegada de la transición, Climent forjó su espíritu cultural-político-económico. Se hizo con pedigrí con gestos como la firma en 1975 del Estaut d'Elx, también conocido como el del Partido Socialista de Alliberament Nacional dels Països Catalanas (PSAN), que imponía el catalán como lengua oficial por encima del castellano y apoyaba la unión de Cataluña, Baleares y el País Valencià.

En 1984, Climent creó su gran instrumento de propaganda, la revista El Temps, que se nutre a partir de importantes subvenciones en forma de suscripción y publicidad que llegan desde Cataluña.

Climent, que dicen que se ha hecho socio del Fútbol Club Barcelona, pasa largas temporadas de retiro en su casa de Aín, quizás, contando la inmensa fortuna de millones de euros que han llegado en forma de subvenciones a su entramado de propaganda pantacalanista.

Allí, junto a la sierra de Espadán, se aísla hasta de las críticas de organizaciones como Escola Valenciana, que siguiendo el modelo Climent y a la espera de maná, critica que el dinero de los hermanos catalanes se lo lleven siempre los mismos.

Porque las aportaciones de la Generalitat de Cataluña al camarada Climent El Conseguidor son a dedo. Como los últimos 495.000 euros excluídos de concurrencia pública que llegaron el pasado agosto. El fin de la polémica subvención era claro: fomentar la lengua y la cultura catalana. El conseller de Turismo catalán, Josep Huguet, defendió el fondo, las formas y el gasto bajo la ambigüedad de «cosmopolitismo transfronterizo».

La tela de araña hilada por Climent ha recibido en una década ayudas por valor de 18 millones de euros desde Cataluña. Un precio pagado por los servicios de Acció Cultural del País Valencià y sus tentáculos culturales con olor a naftalina y sabor a rancio, que para muchos combatientes de la entelequia de los 'països' ha sucumbido ante la maquinaria del PP.

La cruzada Climent ya se cuestiona en público entre los que debaten si es una cuestión de 'seny' o el interés de una especie de caudillo en busca de su jubilación dorada.

Pero a Climent le da igual mientras siga haciendo caja. Cada subvención son como tres manzanas cirsa de las tragaperras. Para eso se agarra con denuedo a la pancarta catalanista que cada 25 d'abril encabeza la manifestación que recorre el centro de Valencia, de la plaza de San Agustín hasta la plaza de América, nutrida de combatientes para la causa venidos desde comunidades hermanas. Allí, detrás de sus gafas, recorre las calles de su «Valencia catalana» para justificar sus subvenciones millonarias a dedo desde el norte.

La falta de publicidad en la adjudicación de subvenciones, algo que casi se puede entender como una especie de impuesto revolucionario, ha llevado a Climent El Conseguidor a aparecer en los papeles del caso Pretoria, una trama de corrupción urbanística que afecta a varios ayuntamientos barceloneses y a una veintena de altos cargos en la etapa de Gobierno de CiU.

El Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, según aparece en las grabaciones, tenía dos opciones: colaborar en uno de los cuatro proyectos o una suscripción de 40 ejemplares a la revista El Temps.

En el último presupuesto del Gobierno, 400.000 euros se destinarán a fomentar el catalanismo en la Comunitat: 150.000 euros para Acció Cultural; 150.000 más, para la Fundación Josep Renau, que fundó Climent para sostener el legado del artista, y los últimos 100.000, para la Fundación Francesc de Vinatea.

Los 375.000 euros que el alcalde de Elche, Alejandro Soler, pagó por el Archivo de la Memória de ACPV; las frecuentes subvenciones del Consistorio de Gandia y numerosas ayudas de corporaciones valencianas y catalanas han servido para engrasar la maquinaria pancatalanista del entramado Climent, que ha amasado más de 6 millones de euros en subvenciones para Acció Cultural y casi la misma cantidad para Edicions del País Valencià.

Ahora, Climent sigue con su 'tasca' de impedir el cierre por parte del Consell de los repetidores de la señal televisiva de TV3, que son propiedad de Acció Cultural. Una lucha que se pagará en forma de subvenciones, mientras desde la azotea del Edificio Octubre divisa «el Micalet; Santa Catalina, la última torre de la Iglesia antes de la Guerra de Sucesión de 1707; a dos minutos de aquí, la Porta de Lleida en la Catedral de Valencia y justo al entrar, la tumba de Ausias March; la calle donde vivía Joanot Martorell y la casa de Joan Roig». Su Valencia catalana.

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