El trazado del carril bici por el casco urbano desata el malestar en Xàbia

El Consistorio ha decidido suprimir una dirección de la vía principal que une el pueblo con el puerto

LUCÍA RONDAXÀBIA.
Un ciclista sube al Centro Histórico por la avenida Juan Carlos I. ::                             LUCÍA RONDA/
Un ciclista sube al Centro Histórico por la avenida Juan Carlos I. :: LUCÍA RONDA

Carril bici sí, pero ¿a qué precio? Las consecuencias para el tráfico rodado que implica la creación de una red ciclista entre los tres núcleos urbanos de Xàbia han despertado las quejas entre los vecinos. Mientras que el Ayuntamiento se prepara para empezar en las próximas semanas los trabajos en el tramo que unirá la Vía Augusta con el Centro Histórico, los residentes, empresarios y usuarios de la Avenida Juan Carlos I temen su ejecución.

No en vano, como ya informó este periódico en el mes de febrero, la creación de una ciclocalle conllevará la supresión de un carril de circulación y mermará gravemente la conexión entre el pueblo y el puerto. Además, la franja habilitada para el paso único de las bicicletas (en el margen del Asilo) debería corresponderse con la prohibición real de aparcar sobre las aceras, lo que mermará aún más la bolsa de aparcamiento. También comportará gastos a algunos vecinos, ya que se exige el pago de un vado a todos los que quieran que se les respete la rampa de acceso.

En principio, sólo se podrá circular en sentido ascendente y los vecinos se preguntan si el Consistorio ha previsto una vía alternativa para absorber la ruta inversa o si , como se temen, asumirá que este cambio signifique un colapso del tráfico en otros puntos como la rotonda de entronque entre las Avenidas de Palmela y Amanecer.

Llegados a este punto, algunos de los residentes ponen en duda que el carril bici acabe siendo un proyecto para mejorar la sostenibilidad de la villa porque, mientras se fomenta el hábito sano de moverse en bici, se aumenta la contaminación al obligar a los coches a recorrer distancias mucho mayores que ahora para cubrir un mismo trayecto o a soportar atascos.

Desde el vecindario y empresariado de la zona se echa de menos que las autoridades, como mínimo, les reúnan para informarles de una decisión que va a afectar mucho su vida cotidiana.

Y también que les justifiquen por qué se ha optado por elegir la avenida Juan Carlos I frente a otras alternativas más lógicas como la que se barajó, la paralela avenida Amanecer, que está mejor comunicada con varios colegios y desemboca en la plaza del nuevo ayuntamiento; un lugar que se ha convertido en punto habitual de jóvenes con bicicletas.

Por contra, apuntan, el trazado previsto se cortará bruscamente en la antigua parada de taxis, ya que no se ha previsto continuidad, y afectará todavía más al comercio del Centro Histórico y del Mercat, que precisa de todas las facilidades para recuperar su gancho y no nuevas medidas que agudicen su aislamiento.

Por el momento no se han recogido firmas contra el proyecto, ya que hace unos meses el ejecutivo advirtió a un grupo de residentes que se interesaron por el tema, que la decisión estaba tomada y ya no tenía vuelta atrás. Pero el malestar crece en la zona y no se descarta movilizarse en las próximas fechas.

Y más, después de ver los resultados en el tramo terminado de esta nueva ciclovía: en el Primer Muntanyar. La opinión generalizada es que los acabados del carril dejan mucho que desear tanto a nivel estético (no se han retirado los restos de cemento) como de materiales. De hecho, y pese que hace escasas semanas que está hormigonado, ya se han tenido que hacer remiendos por la aparición de baches y desniveles.

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