«Todos los políticos no somos iguales, los sinvergüenzas son una minoría»

Jaume Pascual Alcalde de L'Alqueria d'Asnar

PEPE SOTOALICANTE.

'Un bebé no puede ser alcalde de L'Alqueria d'Asnar'. Esta frase aparecía pintada en diversas paredes del pueblo en la primavera de 1979, cuando un chico de 22 años fue elegido alcalde en las primeras elecciones democráticas municipales. Jaume Pascual (L'Alqueria d'Asnar, 1955) es el alcalde más joven que nunca ha tenido España. «Me eligieron a mi y acepté», recuerda.

En aquellos comicios su partido, el socialista, logró dos concejales, dos más el Partido Comunista y tres Unión de Centro Democrático (UCD). El muchacho Jaume fue elegido. En las ocho siguientes convocatorias electorales se granjeó los votos de sus vecinos y cosechó mayorías absolutas.

Jaume Pascual alterna la plaza de alcalde con su escaño en la Diputación Provincial. Durante 16 años regía los destinos del pequeño municipio situado en la margen derecha del río Serpis, de 525 habitantes, con el trabajo en una fábrica textil. «Ahora soy el ministro de asuntos exteriores de L'Alquería, por que somos siete alcaldes (6 del PSPV y uno de PP) y cada uno tiene asignadas sus competencias».

La frase que más le molesta es la "todos los políticos son iguales", muy empleada, que, a su juicio, «intenta desprestigiar a todos. Las personas que la pronuncian deben saber que muchas personas trabajan en los pueblos de manera altruista, que incluso les cuesta dinero del bolsillo».

Jaume Pascual lleva 31 años como alcalde. Y amenaza con presentarse de nuevo. «No sé cuánto tiempo más seré alcalde, pero mi compromiso con L'Alqueria acabará el día que me muera».

-¿Nunca se ha cansado de ser alcalde después de 31 años?

-Algunas veces lo pasas mal. Tal vez en la única ocasión que estuve a punto de tirar la toalla fue cuando mi hijo cumplió 18 años. Ahí sí me planteé no volver a presentarme, porque quería dar libertad a mi hijo y que votara lo que le diese la gana, sin necesidad de apostar por mí y por PSPV.

-¿Cómo se lleva ser alcalde y diputado provincial?

-Ahora mejor. Además en L'Alqueria somos siete alcaldes, porque todos tienen responsabilidades en el municipio. Y así es más sencillo ser alcalde. Siempre digo que soy el ministro de asuntos exteriores del Ayuntamiento de L'Alqueria d'Asnar. Cada concejal, los otros cinco de mi partido y el representante del Partido Popular, tiene asignadas competencias y, de esa forma, puedo trabajar en la Diputación y por nuestra comarca, que es lo que me gusta. Además, mis ambiciones políticas están más que satisfechas.

-¿Están abandonados los pueblos pequeños diseminados por el país?

-La Administración autonómica poco se ha preocupado por los municipios menores, que hay muchos. En el caso de la Comunitat ha sido un fiasco. Menos mal que las diputaciones han suplido a los gobiernos autonómicos en inversiones y ayudas a los pueblos. A nosotros la Generalitat sólo nos trae problemas: duplicidad de documentos, mucha burocracia, retrasos en los cobros de ejecución de proyectos. Por ejemplo, ahora trabajamos en un programa de empleo a través del Servef y los ayuntamientos tenemos que adelantar el dinero y luego cobras cuando cobras. La Generalitat no tiene liquidez y nos arrastra a todos hacia el precipicio.

-¿Cómo vivió su primer día como alcalde aquel 19 de abril de 1979?

-Tenía 22 años. Y poco sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar. Constituimos los primeros ayuntamientos democráticos. Y en L'Alqueria formamos un equipo de gobierno compuesto por dos concejales socialistas, otros dos comunistas y tres de UCD. Y decidieron que me convirtiera en el alcalde más joven que jamás ha tenido España.

-¿Qué pensó?

-¡Madre mía dónde me he metido!, pensé. Y algún partido político se aprovechó de mi juventud con pintadas en las paredes en el pueblo que decían: «Un bebé no puede ser alcalde de L'Alqueria». Y en esas circunstancias tuve que enfrentarme a uno de los principales problemas que ha vivido nuestro pueblo: el cierre de la fábrica de Papeleras Reunidas (Bambú), la única industria que teníamos. En 1982 desapareció definitivamente. Fue una crisis bestial.

-¿Peor que la crisis económica de ahora?

-Para nosotros sí, porque estaba más centrada en nuestro entorno. Espero no volver a vivir una crisis como aquella. La actual afecta a todos los países del mundo. Hacía años que era consciente de que de la forma que vivíamos no podíamos seguir. De hecho, desde el ayuntamiento intentábamos racionalizar el sector de la construcción y acabar con el todo vale.

-¿Ha cambiado mucho la forma de hacer política en esos 31 años?

-Después de cuarenta años de dictadura conseguimos entre todos la democracia, aunque desgraciadamente la izquierda siempre tiene que sacrificar más cosas. La política en los pueblos ha cambiado muy poco. Lo que sí me molesta es la frase «todos los políticos son iguales» que intenta desprestigiar a todos. Las personas que la pronuncian deben saber que muchas personas trabajan en los pueblos de manera altruista, que incluso les cuesta dinero del bolsillo.

-¿Es su caso?

-En este momento, no. Tengo una salario como diputado provincial. Pero durante 16 años alternaba mi trabajo en una hilatura con la alcaldía de mi pueblo. Creo que la gran mayoría de las personas que se dedican a la política están en ella por vocación. Aunque desgraciadamente hay una minoría que son unos auténticos sinvergüenzas, que se aprovecha de ella para robar.

-Pero la corrupción en el ámbito de la política existe.

-Sí, pero se trata de una minoría. Hay políticos corruptos, como médicos corruptos, mecánicos, electricistas. La corrupción es una enfermedad que sufren algunas personas. Y la única forma de acabar con esta lacra es que todo el mundo se involucre contra ella, porque tirar la culpa a los demás es lo más cómodo.

-¿Están en crisis los partidos políticos?

-Creo que no. Antes de criticar a alguien yo me doy una vuelta sobre mí mismo para tener un análisis personal antes de emitir otros juicios. En el caso, lo mejor sería hacer un análisis colectivo. Y seguro que hay cosas que mejorar.

-¿Cómo califica la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero?

- Para mi es decisiva para el país. Si en la época de Adolfo Suárez y de Felipe González se colocaron las tres patas de la sociedad de bienestar, del derecho y las libertades, Zapatero ha puesto la cuarta pata: la más social y sostenible.

-Se nota que es socialista.

-Es que a uno le maravillan los dirigentes del Partido Popular cuando hablan bien de Felipe González. Me quedo bobo. Pero la memoria me hace recordar las barbaridades que sobre él han dicho, en especial las que profería el hombre del bigote (José María Aznar) con la utilizada frase de «Váyase, señor González». O cuando España entró en la Unión Europea que ese señor nos acusaba de ser unos pedigüeños.

-También los gobiernos de Aznar hicieron cosas buenas, ¿no?

-No recuerdo nada destacable de los gobiernos del señor Aznar. Tan sólo su afán por impulsar una riqueza rápida a costa de lo que hiciera falta. Ello nos ha llevado a una situación insostenible en la que hemos pasado de que todo era bonito al desencanto.

-¿Volverán a ganar alguna vez los socialistas el Gobierno autonómico?

-Por supuesto. Tenemos posibilidades y Jorge Alarte, nuestro candidato ha encontrado el camino para vencer democráticamente a Francisco Camps, si lo presentan en las próximas elecciones. Alarte trabaja mucho por el partido y ha conseguido impulsar nuestra ideas de manera ordenada.

-¿Qué opina del presidente Camps?

-No tengo buena opinión. Ese señor, como antes lo hizo Aznar en España, todo lo pinta bonito desde su medio personal, que es Canal 9, que lo pagamos todos los valencianos, pero que sólo lo utiliza él. Para Camps lo más importante es la Fórmula 1, la America's Cup, la hípica, el tenis. Pero cuando llegas a mi pueblo, por ejemplo, te encuentras dos viejos barracones que hacen de colegio. Y eso no está bien, porque es una política de fiesta y pandereta.

-No todo será malo, señor Pascual.

-O peor. Camps vive en un desgobierno: mala gestión, despilfarro y mucha corrupción. Los máximos dirigentes autonómicos y provinciales del Partido Popular están imputados en diversos asuntos judiciales. Por decencia deberían estar fuera de la política. Sólo que se aplicaran el código ético que ellos aprobaron estarían fuera de las instituciones públicas. Es un gobierno de propaganda que vende proyectos y más proyectos y muy pocos ejecuta.

-En su comarca, l'Alcoià-El Comtat, los gobiernos del PP sí que han hecho esfuerzos.

-Escasos. Ya son tres las legislaturas en las que no se ha hecho nada. Hay actuaciones pendientes en todos los ámbitos, pero me referiré a las comunicaciones por carretera, tan necesarias para nuestra comarca. Las carreteras Alcoy-Benidorm, Lorcha-Villalonga y Agres-Alfafara, todas ellas de competencia autonómica, están pendientes de ejecutar.

Menos mal que el Gobierno de Zapatero ha ejecutado las Autovía Central que ha acabado con la histórica incomunicación de las comarcas del interior de la provincia de Alicante.

-Tanto Eduardo Zaplana como Camps siempre han mostrado un interés especial por l'Alcoià.

Tal vez algo por Alcoy. Pero sus representantes en la comarca, Miguel Peralta, primero, y ahora Jorge Sedano, poco han hecho, por no decir nada. Peralta es el político más nefasto que hemos tenido en esta zona. Incluso llegó a pedir a Zaplana, cuando era presidente, que paralizara diversos proyectos de vital importancia para la comarca. Quien hace eso es capaz de todo. Peralta es el alcalde de Alcoy en la sombra. Hace y deshace. Es una de las personas de las que no te puedes fiar.

-¿Ve soluciones para salir de la recesión desde su estadio?

-Hay que replantearse las prioridades, que, necesariamente, pasan por los servicios públicos. Dejémonos de construir viviendas, que hay demasiadas, y empecemos a rehabilitar. También la sociedad española tiene una rehabilitación pendiente: pensábamos que éramos ricos y se ha demostrado todo lo contrario.

-¿Recuerda cuál fue su peor día en el Ayuntamiento?

-El 23-F. Aquella tarde estaba en el consistorio con el secretario municipal. Aparecieron algo alborotados el teniente de alcalde, mi padre y dos compañeros más que habían escuchado por la radio la noticia del golpe de estado mientras venían de una reunión de la UGT en Alcoy. Sin duda fue el día más difícil hasta el mensaje del Rey, que nos tranquilizó. No entendía cómo un grupo de canallas fascistas estaba dispuesto a acabar con los que entre todos habíamos conseguido: la democracia.

-¿Qué opina de la memoria histórica?

-Todos tenemos derecho a saber dónde están enterrados nuestros muertos. La gente de derechas tiene poca fe en las personas y tal vez por ello esté en contra de aceptar la memoria histórica. En mi pueblo sólo hubo un muerto durante la guerra civil, Francisco Santamaría Catalá, del bando republicano, y la agrupación socialista local lleva su nombre.

-¿Volverá a presentare en las elecciones municipales? Será por novena ocasión.

-Sí. He comentado en mi partido y en el grupo de concejales que si hay una persona con ilusión y lo dejaba. Pero me piden que continúe. No sé cuánto tiempo más seré alcalde de L'Alqueria d'Asnar, pero mi compromiso con mi pueblo acabará el día que me muera. Ahora tenemos un sueño, que es el centro escolar; hemos aportado los terrenos y esperamos que la Generalitat construya el colegio. Y también una realidad: la piscina municipal está cubierta y dispone de climatización.

-¿Confía en ganar?

-Por supuesto.

Fotos

Vídeos