Evite subirse al carro de la compra 'fácil' con los préstamos

Vincular la vida del crédito con la del producto que se adquiera y calcular el importe que hay que devolver son claves al financiarse

JOSÉ M. CAMARERO

A pesar de que cada vez somos más conscientes de que tenemos que ahorrar; aunque no realizamos tantas compras como antes; y aunque no queremos endeudarnos demasiado de cara al futuro, los préstamos al consumo continúan siendo una alternativa muy atractiva para sufragar determinados gastos. Sobre todo, aquellos que en épocas como septiembre, descuadran los presupuestos familiares.

De hecho, la concesión de créditos destinados al consumo ha dejado de caer en España tras 14 meses, y por primera vez se registran tasas interanuales positivas. Hasta el pasado mes de julio, el saldo de préstamos al consumo se encontraba en 221.559 millones de euros, un 0,2% más que hace un año, según los datos oficiales del Banco de España.

Además, los intereses de este tipo de productos también ha descendido más de 1,5 puntos -hasta el 7,48%, de media-, lo que supone un mayor atractivo para el ciudadano a la hora de decidir endeudarse.

Aunque el mercado de créditos al consumo «es un instrumento muy útil para los ciudadanos», tal y como explica Fernando Herrero, secretario general de la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas (ADICAE), «hay que utilizar estos préstamos con mucha responsabilidad». Y ello implica atender determinadas variables antes de firmar un contrato con su entidad financiera.

El plazo. Se trata del talón de Aquiles de los créditos al consumo. Porque cuanto más tiempo se prolongue la amortización de la deuda, más intereses se estarán abonando al banco o a la caja al final del periodo. Lo más aconsejable es «vincular el período del crédito con el de la vida útil del producto o servicio para el que necesitamos financiación», recomienda Fernando Herrero.

Es decir, que si pedimos un crédito para realizar un viaje, no sería lógico prolongar el préstamo más allá de tres o cuatro meses, como máximo. O si la vida útil de un coche llega habitualmente a los 10 años, no se debería financiar el vehículo durante todo ese período.

Coste final. No es sólo la TAE (Tasa Anual Equivalente) el dato que hay vigilar. El cálculo de los intereses de un préstamo de consumo es clave para saber cuánto va a costar al usuario.

Lo más lógico es sumar todos los pagos que vaya a realizar durante el plazo del crédito para saber cuánto dinero realmente le va a devolver a su banco, en concepto de financiación. «Tenemos que saber cuánto nos dejan y también qué cantidad vamos a terminar pagando», explica Fernando Herrero. De este modo, podrá hacerse una idea de lo costosa que puede llegar a ser la operación y, a su vez, si realmente merece la pena llevarla a cabo.

Además, siempre hay que vigilar si los intereses que publicita una entidad financiera se refieren a la tasa nominal o a la TAE. En el primer caso, no está anualizada y, además, no se incorporan los posibles gastos 'extra' que se puede llevar un préstamo, como las comisiones.

Comisiones. Los expertos recomiendan añadir el coste de las comisiones al de la cuota que se va a abonar, porque suponen un gasto más del préstamo. En los últimos meses, las entidades comienzan a volver a utilizar las comisiones de apertura de préstamo y mantienen la de cancelación anticipada.

Cuota. Una de las preguntas que suelen hacerse los ciudadanos a la hora de solicitar un préstamo es a cuánto asciende el pago mensual para amortizarlo. La cuota depende del importe, pero también del propio plazo del crédito. Cuanto más tiempo pase, es probable que la mensualidad sea más baja, pero, al mismo tiempo, se están abonando muchos más intereses y, a largo plazo, el coste final será mayor del esperado.

Capacidad de financiación. Las recomendaciones del Banco de España estima que una hipoteca no debe suponer más del 33% de los ingresos de una familia. «Tener entre todas las deudas hasta un 37% o 40% de gastos ya es bastante considerable», afirma Fernando Herrero, de ADICAE Por tanto, la suma del coste mensual de los préstamos de consumo o de las tarjetas de crédito que esté utilizando no debería superar el 5% de sus ingresos mensuales.