El Gedex destruye 232 explosivos de la Guerra Civil en los últimos cinco años en Castellón

Los proyectiles de artillería y las granadas de mano son los más habituales aunque también se han hallado 4 bombas de aviación

PAQUI TERCEROCASTELLÓN.
Artefactos de la Guerra Civil incautados en Lleida. ::
                             L. DOMINIQUE/EFE/
Artefactos de la Guerra Civil incautados en Lleida. :: L. DOMINIQUE/EFE

Cuatro bombas de aviación, 96 proyectiles de artillería, 61 granadas de mortero y otras 71 de mano es el balance de los artefactos de la Guerra Civil que, en los últimos cinco años, ha retirado y destruido el Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (Gedex) de la Guardia Civil de Castellón.

Unos artefactos que, en muchas ocasiones, aún mantienen intacto su material explosivo pese a que hace ya 71 años que acabó la contienda. El último hallazgo se produjo el pasado 9 de agosto en Segorbe, cuando las excavaciones en el solar en el que se levantaba la Casona del Almudín destaparon la existencia de un obús sin estallar que habría caído sobre la capital del Alto Palancia durante un bombardeo de la Guerra Civil Española.

El proyectil, de unos 75 centímetros de longitud, podría haber caído en uno de los bombardeos que padeció Segorbe en 1938 con motivo de los ataques que la aviación de Franco realizó sobre el casco urbano de Segorbe.

La llamada a la Guardia Civil activó el operativo habitual en estos casos. Los miembros del Gedex se movilizaron hasta el lugar donde se descubrió el obús y acordonaron la zona, situada en el entorno de la plaza del Almudín y las calles adyacentes de Santa María y Desamparados. «El artefacto -según explicaron testigos presenciales- se encontraba completo en su núcleo central, aunque había perdido las aletas posteriores, posiblemente debido al impacto contra el edificio de la Casona del Almudín, que atravesó desde el tejado hasta incrustarse en el suelo de la planta sótano, donde fue hallado».

El operativo de seguridad marca que, una vez acordonada la zona, los técnicos especialistas en desactivación de explosivos analizan el artefacto encontrado para determinar su peligrosidad. En el caso de las bombas de aviación todas se destruyen en zonas controladas porque tienen el explosivo intacto. Es el final habitual de estos artefactos y sólo en caso de que su transporte sea peligroso se explosionan en el lugar en el que han sido hallados.

No ha sido el único hallazgo de este tipo en Segorbe. Ya en 2005 fue hallada otra bomba en un solar en construcción en las inmediaciones de la estación de tren, que fue uno de los objetivos militares del ejército de Franco durante la contienda militar que se prolongó entre 1936 y 1939.

Pero las bombas de aviación son los menos comunes de los explosivos que, aún de vez en cuando, un hallazgo fortuito devuelve a la actualidad. Según el balance de los agentes del Gedex, entre 2006 y 2010 (hasta el 31 de agosto) los proyectiles de artillería y las granadas de mano son los artefactos que más se han encontrado en diferentes municipios de la provincia de Castellón, muchos de ellos en el Maestrat y la Plana Baixa, comarca en la que en 2006 los artificieros destruyeron las dos bombas de aviación que se localizaron aquel año, precisamente los artefactos que más alarma despiertan por sus grandes dimensiones.

Hallazgos fortuitos

Por años, el de mayor actividad fue 2007 con 69 artefactos localizados y destruidos. Las obras de excavación en las urbanizaciones, fundamentalmente, y los hallazgos casuales de agricultores y cazadores son los que ponen sobre aviso a las fuerzas de seguridad. Y es que el Gedex está disponible las 24 horas del día los 365 días del año.

Un año antes, en 2006, fueron 51 explosivos; 42 en 2008; 46 un año después y, hasta el pasado 31 de agosto, se habían encontrado 24 artefactos de la Guerra Civil en diferentes puntos de las comarcas castellonenses.

El Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos advierte de la importancia de abstenerse de la manipulación de cualquier munición de guerra, por más deteriorado que parezca el artefacto y por más tiempo que haya pasado de la contienda.

Una advertencia a la que hizo caso omiso un vecino de Paterna en 2007 y que le costó la vida. A. G. G, de 59 años, un coleccionista de munición de la Guerra Civil, murió en su residencia de veraneo en Moncofa precisamente al manipular un explosivo.

Según los indicios que halló la Guardia Civil al acudir al lugar del suceso, la muerte se produjo al estallar un proyectil de artillería cuando era manipulado por la víctima en la terraza de su vivienda, que entre sus aficiones favoritas estaba la localización de este tipo de artefactos para, posteriormente, desactivarlos y exponerlos en su domicilio. El Gedex halló en la residencia de Moncofa varias espoletas, iniciadores, una granada de mano y una granada de mortero. Todas fueron destruidas.