Una imagen de la Geperudeta a 3.352 metros de altura

Hace 50 años

Todos los veranos, dos animosos valencianos emprendían rumbo a los Pirineos, donde durante el buen tiempo regentaban el refugio de Góriz, situado en el parque nacional del valle de Ordesa. En 1960, Antonio Martí Mateo y Mario Jiménez Cabedo, concibieron la idea de colocar una imagen de la Virgen de los Desamparados en la cumbre de Monte Perdido, que con sus 3.352 metros ocupaba la tercera posición entre los gigantes pirenaicos.

El 9 de agosto, se celebró una misa en la cima. El vértice de la montaña quedó señalado por un túmulo de piedras sobre el que se levantó una rústica cruz. Allí mismo se instaló un improvisado altar presidido por una imagen de la patrona de Valencia, en el que también figuraba la letra del himno «Valencia canta».

Aquella mañana reinaba un frío intenso, tanto que el agua con la que se mojó el azulejo antes de añadirle el cemento se heló casi instantáneamente.