Al rescate de Baela Claudia

Arqueólogos de la UA participarán en las excavaciones de una ciudad romana del siglo II a.C.En su enclave de Tarifa, este antiguo núcleo de población sirvió de encuentro entre Roma, los íberos y las tribus del norte de África

C.M.A.ALICANTE.
Al rescate de Baela Claudia

Hasta el próximo 8 de septiembre, profesores, becarios y estudiantes de Arqueología de la Universidad de Alicante desarrollarán la segunda campaña de trabajos arqueológicos en la necrópolis de la ciudad hispanorromana de Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz).

La ciudad, uno de los referentes culturales y turísticos más importantes del territorio andaluz, se ubica frente a las costas marroquíes y forma parte de la red de Conjuntos Arqueológicos de la Junta de Andalucía, siendo uno de los más visitados debido a su privilegiado entorno natural, a su perfecto estado de conservación y a sus servicios, pues cuenta con un Museo, un Centro de recepción de visitantes y una amplia gama de actividades tales como exposiciones temporales, visitas nocturnas o representaciones y conciertos en su propio teatro romano.

La intervención, dirigida por el doctor Fernando Prados, se enmarca dentro de una de las líneas estratégicas de investigación del primer Plan Director, denominado 'Estudio Arquitectónico y Análisis espacial de las necrópolis de Baelo Claudia' y cuenta con la financiación y la colaboración de la Junta de Andalucía, ASADE (Asociación Andaluza de Egiptología) y la Universidad de Cádiz.

En la misma, junto con el personal técnico del conjunto arqueológico que incluye varios arqueólogos técnicos y restauradores, participarán estudiantes provenientes de la Universidad de Alicante y de la Universidad de Cádiz.

La importancia de la ciudad de Baelo, por encima de su especial preservación, es el hecho de ubicarse en una zona de confín, en la orilla septentrional del Estrecho de Gibraltar, en la provincia Bética, aunque mucho más próxima culturalmente a la Tingitana.

En la necrópolis, conocida y excavada desde principios del siglo XX (el primer excavador fue Julio Furgús, padre de la arqueología alicantina y fundador del Museo Arqueológico de Orihuela) se reflejan bien los procesos de hibridación cultural debidos al contacto colonial entre población local indígena, norteafricana -de influencia libiopúnica- y romana.

En la campaña de 2010 se continuarán, pues, las tareas de reexcavación y documentación topográfica de los diversos enterramientos iniciadas en 2009, así como el levantamiento planimétrico de los sepulcros conservados que hacen de esta área funeraria una de las más interesantes y atractivas del panorama arqueológico español. Al mismo tiempo, se limpiarán y consolidarán diversas estructuras ya excavadas con anterioridad de cara a su inclusión dentro de la ampliación del circuito de visitas del yacimiento.

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