El toro Ratón ya no se jubila

Los festeros pagan hasta 6.000 euros para que el animal participe en los bous al carrer, seis veces más que cualquier otro La fuerte demanda mantiene en la brecha al astado más temido en las fiestas

MARINA COSTAVALENCIA.
El toro ratón durante un acto de bous al carrer, el año pasado. ::                             LP/
El toro ratón durante un acto de bous al carrer, el año pasado. :: LP

«No es lo que cobra, es lo que atrae». El propietario del toro Ratón, el astado más temido, peligroso y solicitado de los bous al carrer, no está dispuesto a jubilar a su estrella más célebre. La crisis y sus miles de fans no han dejado que Ratón abandone los ruedos pese al anuncio de su salida hace un año.

«Lo iba a retirar, sí, pero me di cuenta de que sigue siendo el más solicitado con diferencia y el más cotizado, seis veces por encima de uno normal. Es que ya no es un animal cualquiera, es una leyenda, un mito. Hasta que se muera será el toro Ratón», explica su orgulloso ganadero Gregorio de Jesús.

Pese a su elevada nómina en tiempos de crisis (que supera los 6.000 euros frente a los 600 o 1.000 que puede recaudar un toro convencional), Ratón es «ahora mismo el astado más barato que existe porque llena la plaza y eso es recaudación para la organización. Van más de 3.000 personas, los bares están repletos y hay quien hasta vende camisetas y bolígrafos con su nombre y hacen también negocio», destaca Gregorio.

Así que el veterano animal, a sus diez años de vida (lo que equivale a medio siglo para una persona), va a seguir corriendo por plazas y recintos para regocijo de sus seguidores y de su dueño. Eso sí, sus salidas estelares serán más limitadas.

«Es ya adulto pero no ha perdido su sorprendente agilidad. Quizá no tenga las mismas facultades en rapidez pero tiene un espíritu trabajador que lo diferencia del resto y es tremendamente inteligente».

Y es que este toro bravo demuestra su fiereza con templanza. «No arremete por arremeter, sino que le busca la vuelta al corredor, espera a que el público reaccione, es diferente al resto», explica el ganadero. Quizá ese sexto sentido para crear espectáculo le venga desde chico. «Era el patito feo de la camada cuando nació, el más débil. El día que lo parió su madre casi se muere, entraron unos chavales, lo encerraron, jugaron con él y lo dejaron exhausto, le costó salir pero al final sobrevivió».

Su primera salida fue con año y medio y durante su extensa trayectoria ha protagonizado violentas cornadas. Una de ellas acabó con la vida de un joven en las fiestas de Puerto de Sagunto. Pero su demanda no menguó un ápice, más bien al contrario. Su caché fue creciendo año tras año.

«Ha tenido cogidas muy graves y lamentablemente un fallecido. Nosotros queremos hacer fiesta y tiene riesgos pero, lamentablemente, a veces suceden cosas desagradables que nadie quiere que pasen. Pero el animal lo que hace es defender su integridad, no hay ninguno que sea un asesino o que mate por el placer de matar», explica su mentor.

Normalmente un toro dura una temporada pero Ratón lleva toda su vida en el candelero. «Los bravos se terminan muy pronto pero Ratón lo ha aguantado todo». El próximo 24 de julio la leyenda volverá a salir a la arena «en un pueblo de Zaragoza, después el 9 de agosto en Turís y el 21 en Alcàsser».

Más de uno ha intentado comprarlo pero ahí Gregorio de Jesús es inflexible. ¿Cómo voy a vender el buque insignia de la ganadería?», responde.

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