L'Atzúvia lucha contra la cantera

Los ecologistas reclaman a Pego que haga cumplir la Ley en la explotación de áridos que tiene en su término municipal Gelibre advierte de la indefensión ciudadana ante la emisión de partículas

LUCÍA RONDAL'ATZÚVIA.
La nube de polvo que causaron las detonaciones. ::
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La nube de polvo que causaron las detonaciones. :: LP

El colectivo ecologista Gelibre denunció ayer que este mes se han registrado varias explosiones desde la cantera de Pego que han llenado de polvo el casco urbano de L'Atzúvia.

La última ha sido este mismo jueves. A las 15 horas, la cantera de la Atzaïla en el término municipal de Pego y que, recuerdan, «está a una distancia del núcleo urbano de L'Atzúvia muy inferior a la reglamentaria» volvió a provocar dos explosiones de diferente intensidad.

«La nube de polvo que se precipitó sobre el casco urbano y sobre la población fue impresionante, y algunas casas volvieron a temblar», aseguran desde Gelibre, una asociación que quiere denunciar públicamente «la falta de consideración con los ciudadanos de L'Atzúvia que muestran las instituciones implicadas», como son el Ayuntamiento de Pego, la conselleria de Medio Ambiente y la Sección de Minas de Industria.

Y es que, insisten « ahora ya saben, así como también el Síndic de Greuges, las irregularidades de la actividad», aseguran. Entre ellas, que «funcionan con dos molinos de trituración (cuando sólo tienen la autorización para uno), o que han modificado sustancialmente la actividad en un 400%». Otra grave deficiencia que ponen de relieve desde Gelibre es que la cantera de Pego « no dispone de Autorización Ambiental Integrada o de Licencia Ambiental», así como que no guarda la distancia reglamentaria hasta el casco urbano. Y es que la primera casa está a 235 metros de distancia de la explotación un punto en el que, según los informes que aportó la propia empresa para lograr el certificado de calidad ambiental «superan los límites máximos establecidos para la emisión de partículas en suspensión».

El colectivo proteccionista pone de relieve la situación de «indefensión» que soportan los vecinos de L'Atzúvia dada la pasividad de «las administraciones que deben velar y garantizar la salud y el bienestar de los ciudadanos».

Gelibre considera que los tres organismos implicados «tienen unas obligaciones que no pueden ni deben dejar de cumplir» así como que tampoco «pueden ni podrán eludir sus responsabilidades».

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