Niños de 144 pueblos sólo pueden estudiar en valenciano

En la Comunitat la enseñanza se imparte en valenciano o castellano según la zona de predominio lingüístico

ELENA BARDISAVALENCIA
Un alumnos escribe en una pizarra de su escuela. ::                             LP/
Un alumnos escribe en una pizarra de su escuela. :: LP

En valenciano sí... o sí. ¿Es posible que la educación que reciben los niños de la Comunitat Valenciana esté condicionada por un factor tan irrelevante como es el municipio en el que residen? Sencillamente, sí. Las familias de 144 pueblos de Castellón, Valencia y Alicante sólo tienen la posibilidad de matricular a sus hijos para que reciban enseñanza en valenciano, simplemente porque no se les ofrece ninguna otra opción. También sucede al revés ya que en 51 municipios únicamente es posible recibir educación en castellano. En el resto de poblaciones -las 347 que completan el total de de la Comunitat (542)- hay más donde elegir ya que los centros escolares ofrecen enseñanza en las dos lenguas oficiales.

¿Cómo se explica esta situación? Para desenredar esta madeja es necesario remontarse al año 1983, cuando quedó aprobada la Llei d'Us i Ensenyament del Valencià (LUEV) por el Gobierno valenciano, presidido entonces por el socialista Joan Lerma. Esta norma dividió a la Comunitat en zonas castellano y valenciano hablantes. Tomando como base esta división, se «arma» el rompecabezas del sistema educativo valenciano. Un sistema que se articula en torno a cuatro líneas específicas de enseñanza: PEV, PIL, PIP y ZC. Que, desde luego, visto y leído así no es más que un galimatías de siglas, aunque mirado con profundidad sea algo más que eso: ni más ni menos que las opciones en las que miles de familias se juegan la elección de la educación de sus hijos.

De estas cuatro posibilidades la más implantada en los centros escolares valencianos es el PIP (programa de incorporación progresiva del valenciano). En él, el alumno comienza la lectoescritura en castellano y progresivamente se incorporan asignaturas en valenciano. En el PEV (programa de ensenyament en valencià), destinado a alumnos valenciano parlantes, la enseñanza se imparte totalmente en esta lengua y además cuenta con una asignatura de lengua castellana. El PIL (programa de inmersión lingüística), con la mayor parte de las materias en valenciano, está destinado a que los escolares castellano hablantes, o de otras lenguas, aprendan la lengua autóctona. Por último, el programa destinado a las zonas en las que se habla mayoritariamente castellano, los alumnos aprenden en este idioma y además tienen la asignatura de lengua valenciana.

Actualmente, y con la ley en la mano, en las poblaciones consideradas de habla valenciana no es obligatorio la existencia de líneas de enseñanza en castellano. Y al revés. En las zonas castellano parlantes sucede lo mismo pero siendo el valenciano la optativa.

Así pues, y también con la ley en la mano, en 144 poblaciones de habla valenciana sólo existen líneas en lengua autóctona, por lo que los niños que quieran estudiar en castellano, sencillamente, no pueden. Y es en este punto donde surgen las discrepancias y los disgustos de las familias, que ven cómo su derecho a elegir queda menguado. La Conselleria de Educación reconoce que esta situación «puede darse en municipios pequeños donde sólo existe una escuela, por eso, para cualquier caso, se da a los padres la posibilidad de pedir una adaptación curricular, que permite al alumno disponer de material, expresarse y examinarse en castellano», asegura Concha Gómez, secretaria autonómica de Educación.

Sin embargo, no parece suficiente. Esta misma semana, la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística ha presentado una demanda contra la Generalitat Valenciana por la situación de Paolo, un niño de 11 años de Biar cuyos padres quieren escolarizarlo en una línea de castellano en su municipio. «No es de recibo que una madre tenga que conducir cada día más de setenta kilómetros para que su hijo reciba educación en la lengua oficial del Estado. Y dejo muy claro que nosostros también defendemos el bilingüismo, pero nunca a costa de marginar al castellano», explica el presidente de la entidad, Pablo Yáñez.

«Yo no me niego a que mi hija aprenda el valenciano, porque de hecho lo habla perfectamente, lo único que pido es que se le permita expresarse en castellano», señala José Vicente Santacreu, cuya hija Natalia «recibía todas las asignaturas en valenciano menos las matemáticas» y fue suspendida por expresarse en castellano en los exámenes. Finalmente, Santacreu logró que a la pequeña «se le devolvieran los sobresalientes que le robaron».

Tanto Paolo como Natalia están matriculados en líneas PIP. Hasta este curso, este programa permitía impartir en lengua autóctona, como mínimo, la asignatura de lengua valenciana y otra de contenido no lingüístico -generalmente Coneiximent del Medi-. A partir de ahí cada centro podía aumentar el número de materias impartidas en valenciano. Pero el próximo curso «y para evitar que, finalmente, un PIP se reconvierta en un PEV, con la mayoría de materias en valenciano», la Conselleria de Educación ha aprobado que en los PEV se imparta en el idioma autóctono Llengua Valenciana, «y como máximo una materia más».

Como en todo, también la moneda de la educación lingüistica tiene otra versión: la de las familias que se quejan de las insuficientes plazas para estudiar en valenciano. Según un informe de Escola Valenciana, «la demanda es del 61,2%, mientras que la oferta se reduce a un 33%». Cara y cruz.