Los inversores también sufren 'corralitos' en la Bolsa española

Tres compañías tienen suspendida la cotización hace varios meses. La CNMV ha recortado la media de las suspensiones de un día a dos horas

ANTONIO DE MIGUEL
Denuncia contra La Seda de Barcelona . Un grupo de accionistas de la empresa acusan a su presidente de supuestas irregularidades./
Denuncia contra La Seda de Barcelona . Un grupo de accionistas de la empresa acusan a su presidente de supuestas irregularidades.

La rumorología sobre un hipotético 'corralito' en España se ha extendido en las últimas semanas entre los pequeños y medianos inversores españoles. Incluso algunos, los más temerosos y receptivos a cualquier tipo de noticia (contrastada o no), han hecho consultas para ver si compensa sacar los ahorros de la Bolsa o incluso del país. Sin embargo, este miedo ya se ha convertido en realidad para muchos accionistas minoritarios que han visto como la cotización de sus acciones ha sido suspendida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los 20.000 pequeños accionistas de La Seda de Barcelona (LSB) son un buen ejemplo: desde el 5 de junio de 2009 no pueden comprar ni vender sus acciones. No son los únicos, aunque su caso es diferente de otros, como los de las inmobiliarias Martinsa o Aisa, cuya suspensión fue a raíz de la presentación del concurso de acreedores.

Sea como fuere, los inversores que ven como se suspende la cotización de sus títulos se enfrentan a un verdadero problema de liquidez si la decisión se prolonga en el tiempo. En estos momentos junto a La Seda se encuentran suspendidas de cotización la inmobiliaria Martinsa, que se acogió a concurso voluntario en 2008 y la siderúrgica Española de Zinc, cuyos directivos solicitaron el pasado 25 de enero a la CNMV la suspensión de cotización por un período de seis meses. En una situación similar se puede encontrar dentro de poco Indo, cuyos títulos fueron suspendidos de cotización el pasado 18 de junio, también tras presentar concurso de acreedores.

El menor plazo posible

Los expertos son favorables a que la CNMV cancele la cotización de un valor indefinidamente en el caso de que la compañía vaya a presentar suspensión de pagos. Es la única manera de que el precio de las acciones «no se reduzca a cero», explican. Aunque, mientras tanto, los accionistas que no han podido vender a tiempo sus títulos se ven privados de sus ahorros, como si de un corralito se tratara.

Por ello, los expertos recomiendan que las suspensiones de cotización duren sólo lo estrictamente necesario. Si no, el mal que se le puede hacer a un accionista es evidente. La asociación de accionistas minoritarios Unidos por La Seda así lo ha hecho ver en la demanda que, con fecha 20 de abril pasado, ha interpuesto contra el regulador del mercado español. Los 400 miembros de la asociación Unidos por La Seda han demandado a la CNMV por inacción ante sus requerimientos, con el fin de que retirase al actual equipo de administradores.

Otra circunstancia en la que dejan de ganar dinero los pequeños accionistas es cuando una suspensión no se ejecuta a tiempo. En el caso de una oferta pública de adquisición (OPA), por ejemplo, siempre se detectan movimientos al alza en la cotización en los días previos al lanzamiento de la oferta de adquisición. Según un informe elaborado en 2006 por Elías López Blanco, subdirector del departamento de Estudios de la CNMV, es precisamente lo que debe impedir el regulador.

Suspenso ante una OPA

En la OPA sobre Endesa, una operación que quedará en los anales por ser la más larga del mercado español, las numerosas suspensiones que tuvo que decidir el ente regulador, presidido entonces por Manuel Conthe, fueron duramente criticadas por los operadores del mercado.

Según López Blanco, las suspensiones son eficaces para diseminar información y frenar la información privilegiada ya que los precios retornan con rapidez al nivel normal tras el levantamiento de la suspensión. Pero deben durar lo menos posible. En el caso de la oferta pública de adquisición de Endesa algunas suspensiones duraron más de 2 días, lo que restó muchas oportunidades a los inversores, explican los expertos.

Sin embargo, la CNMV ha realizado notables avances para acortar los plazos de interrupción. Hace 10 años, entre el 80% de las suspensiones duraba más de una sesión. Desde 2005, más de la mitad se han resuelto antes de las tres horas.