La fimosis

«No seamos agresivos e intentemos forzar el prepucio antes de los 18-24 meses ya que lo que conseguiremos es una fimosis traumática»

La fimosis

El término fimosis viene del griego (phimos f?µ??) y consiste en un estrechamiento del orificio prepucial que impide la salida del glande. Con respecto a este tema existe cierta confusión en los padres sobre todo a la hora de iniciar el tratamiento de la misma y es por ello que hemos invitado al Dr. Carlos García-Sala Viguer que es el Jefe de Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Infantil La Fe de Valencia para que nos de luz y soluciones sobre este tema.

Originariamente la fimosis es congénita, en el 95% de los neonatos, es difícil la retracción prepucial a los 6 meses ya que sólo se retrae sin dificultad el 20%, al año el 50% y a los 3 años el 90% de los prepucios ya son retractiles. Es por ello que no deberemos de tener prisa a la hora de solucionarla, no seamos agresivos e intentemos forzar el prepucio antes de los 18-24 meses ya que lo que conseguiremos es una fimosis traumática por las pequeñas erosiones en el anillo prepucial que al cicatrizar empeorará la evolución natural de la misma, Sólo en lactantes con infecciones urinarias de repetición en la que la existencia de la fimosis pueda cronificar el problema, estará indicada la manipulación del pene por el especialista.

Las diferentes culturas tratan de forma diferente el problema, siendo frecuente en muchas la llamada "circuncisión" que se realiza a los pocos días de vida. Sus argumentos son razones de higiene, sensibilidad sexual o prevención de cáncer genital y son esgrimidas para justificar esta actuación, sin embargo estudios recientes afirman que estenosis meatal (estrechamiento del orificio urinario) es mucho más frecuente en EEUU donde es práctica común la circuncisión de los recién nacidos. Nosotros abogamos por no hacer nada ya que la cobertura prepucial del glande es normal hasta el fin de la lactancia, lo que sirve para proteger esta delicada mucosa de la irritación amoniacal de los pañales húmedos.

El tratamiento final es el quirúrgico, pero debe de ser a su tiempo, no realizarlo antes de los 4-5 años, que el niño controle bien los esfínteres para evitar posibles infecciones, no hay prisa en operarlo, aunque sabemos que es una intervención que se ha abusado mucho de ella en etapas tempranas de la vida y que muchas de ellas se hubieran solucionado sin tratamiento quirúrgico. Las posibles alternativas a la cirugía son la aplicación de pomadas tópicas de corticoides, su eficacia es limitada, dependiendo sobre todo de la constancia en su administración.

La intervención precisa anestesia local o general en función de la edad y colaboración del niño, recomendándose la anestesia general por debajo de los 9-10 años, ya que en muchos casos el niño colabora poco y existe riesgo al manipular la zona.

La circuncisión consiste en eliminar la parte estrecha del prepucio que dificulta las maniobras para descubrir el glande. La recuperación es buena, aunque en las primeras horas del postoperatorio el niño puede notar dificultad para orinar, pero en general pueden volver a su actividad habitual en un plazo corto de tiempo. Puede intervenirse en régimen de cirugía mayor ambulatoria. Las complicaciones más frecuentes de la intervención informada pueden ser dolor y vómitos en las primeras horas, hematoma, edema prepucial transitorio y aparición de escaras, que se resuelven con el tratamiento local, baños de asiento, etc. en los días siguientes. Pueden existir recidivas de la fimosis, pudiendo cerrarse de nuevo el anillo y precisar nueva intervención.

En cualquier caso, pese a la adecuada elección de la técnica, toda intervención quirúrgica pediátrica, tanto por la propia técnica como por las peculiaridades clínicas específicas de cada niño, lleva implícita una serie de posibles complicaciones comunes y potencialmente serias (infección, hemorragia, dolor), que podrían requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos.

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