La UJI suma esfuerzos locales contra el cambio climático

La Cátedra Lubasa premia un proyecto para mejorar las masas forestales y otro de energías renovables en el ámbito doméstico

PAQUI TERCEROCASTELLÓN.
Foto de familia de los premiados. ::
                             PAU BELLIDO/
Foto de familia de los premiados. :: PAU BELLIDO

La Cátedra Lubasa de Cambio Climático entregó ayer los premios con los que distingue las mejores ideas para luchar contra el cambio climático desde el ámbito local. En su segunda edición, los galardones (dotados con 1.500 euros cada uno) fueron a parar a Francisco Pardo Fabregat, por su proyecto 'Mitigación del cambio climático en los ecosistemas forestales mediante la elección de la mejor estrategia silvícola' y la propuesta conjunta de Noelia Monfort, Mar Catalán, Lydia Benages, Lucian Marc y Fernando Muñoz por su propuesta 'Cómo contribuir a frenar el cambio climático a nivel familiar'.

El proyecto de Francisco Pardo apuesta por evaluar los efectos del cambio climático en las masas forestales y mitigar sus efectos teniendo en cuenta que «los usos tradicionales de los montes, como el carboneo, el aprovechamiento de la leña y el pastoreo están tendiendo a desaparecer frente a nuevos usos, como el recreativo y el protector», explicó Pardo.

El autor del estudio citó, entre otras medidas, las repoblaciones mixtas, la distribución de ejemplares por edades, la selección de la vegetación con diferentes criterios ambientales para contribuir a la mejora de las masas forestales. Pardo defendió la necesidad de realizar este tipo de estudios como paso previo a la aprobación de proyectos de ordenación forestales.

El otro proyecto premiado analiza el consumo energético de una vivienda tipo de 900 metros cuadrados de superficie (458 edificables) y las mejoras ambientales y económicas que se obtienen utilizando una energía renovable y limpia como la solar. Los cinco autores defienden la utilización de este tipo de energía a nivel doméstico como una herramienta para «contribuir a frenar el cambio climático desde el ámbito familiar».

El estudio concluye que la utilización de placas solares como fuente energética de la vivienda tipo reduciría las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera en 1.404 kilogramos anuales, que en 30 años de vida útil estimada para las placas solares se traduciría en 42 toneladas menos de CO2.

Pero además, teniendo en cuenta que las placas generarían más energía de la consumida por la vivienda, el ahorro total sería de 94 toneladas en tres décadas. Además, el informe incluye un análisis económica que demuestra que a partir del décimosegundo año las placas ya darían beneficios.

Por último, la Cátedra Lubasa de Cambio Climático otorgó un accésit dotado con 500 euros al proyecto de regeneración del bosque de Aigualit, de la Associació La Vallverda. El acto, que estuvo presidida por Pilar García-Agustín, directora de la cátedra, contó con la presencia de Luis Batalla.