Un centro pionero en España

Mercadona automatiza el almacén de congelados de Ribarroja que a diario surte a 241 tiendas en la Comunitat, Teruel, Cuenca y Baleares

EVA PÉREZ EPEREZ@LASPROVINCIAS.ES
Los diferentes niveles que conforman el almacén mecanizado para productos congelados de Mercadona en Ribarroja. ::
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Los diferentes niveles que conforman el almacén mecanizado para productos congelados de Mercadona en Ribarroja. :: LP

El almacén del siglo XXI es ya una realidad para Mercadona. Nada tienen que ver los métodos de trabajo en el almacén de congelados de la empresa valenciana hace apenas un par de años y los que se han implantado en enero de 2009. En esa fecha se inauguró un recinto que hasta hoy no había abierto sus puertas a los medios de comunicación. Emplea una tecnología pionera, única en España, y que sólo puede encontrarse en el almacén 'hermano' que Mercadona tiene en Ciempozuelos, este totalmente automatizado.

La empresa que preside Juan Roig ha invertido 30,2 millones de euros en automatizar las instalaciones, que funcionan las 24 horas del día y sirven para abastecer de producto congelado a 241 centros de Mercadona en las tres provincias valencianas, además de Teruel, Cuenca y Baleares.

En este almacén, donde la temperatura se mantiene a 23 grados bajo cero (salvo en el muelle de expedición y recepción de mercancía, donde el mercurio marca 3 grados positivos), los trabajadores han pasado de emplear la fuerza bruta de sus brazos a ejercitar la materia gris de sus mentes.

Las personas ya no manipulan cajas con mercancía, sino que se han convertido en controladores de las máquinas que, sin descanso, mueven a diario 1.000 palets. Eso supone cuatro por tienda.

Los trabajadores vigilan con las pantallas de sus ordenadores intalados en los bautizados en la jerga de la distribución como 'iglús' que el proceso transcurra sin dificultades. Sólo en el caso de que haya algún incidente (que se pare una línea transportadora, por ejemplo) los empleados entrarían en el almacén del frío a -23 grados.

Esta situación es la excepción, cuando con el sistema anterior era la norma. Entonces decenas de empleados tenían que permanecer bastante tiempo en condiciones extremas. Ordenaban los palets que entraban en el almacén procedentes de las empresas proveedoras y luego, según las necesidades de cada tienda, montaban los pedidos en palets.

Formación

Ahora, tras superar un periodo de formación en nuevas tecnologías que se desarrolló durante dos meses en Madrid, su principal función es controlar el robot central. La labor más manual es la que se desarrolla en los muelles de recepción y expedición de mercancía, donde estacionan los camiones y los operarios, con carretillas mecánicas, trasladan los palets desde el trailer hasta la cinta transportadora.

Esta fase es crucial, porque en ella se desechan los palets que el sistema detecta como defectuosos. Todos ellos vienen marcados con unas etiquetas inteligentes que permiten rastrear el recorrido de la mercancía y comprobar, por ejemplo, si se ha roto la cadena del frío.

La mercancía que entra a diario en el almacén del frío de Mercadona es fundamentalmente para servir de inmediato a las tiendas. De ahí que prácticamente el 80% de los productos no permanecen más de 24 horas en el centro logístico.

Una vez llega al recinto, el siguente paso es despaletizar la mercancía y situarla en las bandejas en las que se guardarán, pero previamente hay que sacarla del palet enviado por el proveedor. El proceso lo realiza una despaletizadora, una máquina que es capaz de separar las capas de producto.

Luego cada caja se 'casa' con una bandeja, que lleva un chip que permite su seguimiento hasta que abandona el almacén. Para desarrollar este proceso, Mercadona ha adaptado a sus necesidades la tecnología aplicada por la empresa de origen alemán Wiltron, lo que hace todavía más innovador este sistema.

El proceso se desarrolla a la inversa cuando llega la orden de pedido de la tienda, que se tramita de forma automática haciendo un rastreo de las existencias.

Entonces una máquina, gracias a un programa de ordenador similar al tetrix, va colocando cada caja en el palet estudiando su volumetría y la resistencia del producto que incluye, situando abajo los más sólidos y dejando arriba los más delicados. Una vez 'frisado', es decir, asegurado con plástico, el palet llega a la zona de carga del camión.

En horas punta, se pueden llegar a recepcionar y expedir entre 180 y 198 palets a la hora.

Todo está medido al detalle. Las dimensiones de los palets son estandarizadas, para evitar sobreesfuerzos a los trabajadores que en la tienda de destino tengan que desembalarlos. Así, no deben superar los 1,80 metros de alto, tienen 1,20 metros de ancho y 80 centímetros de profundidad.

El almacén, que tiene una superficie de 9.500 metros cuadrados construidos, está integrado en el centro logístico que Mercadona tiene en Ribarroja. En un mismo espacio de más de 96.600 metros cuadrados construidos (260.000 de superficie total), que ocupa toda una manzana del polígono industrial, se ubican almacenes de productos frescos, secos, refrigerados, pescado, línea de pan y y envases (gestionado por la empresa Logifruit).

La instalación de congelados tiene una capacidad máxima de producción de 60.000 metros cúbico, a la que sólo se aproximan en los meses de verano. Entonces, cuando el consumo de congelados (fundamentalmente por las mayores ventas de helados) se incrementa, la capacidad aumenta a 50.000 metros cúbicos.