Un pub de Burjassot gana un juicio a la SGAE al pinchar 'música libre'

La entidad cultural exigió 2.197 euros aunque el local reproduce canciones de artistas y páginas webs no sujetas a derechos de autor

C. VELASCOVALENCIA.
Carlos García, músico, trabajador del pub Angelus y testigo en el juicio de la SGAE. ::                             J. MONZÓ/
Carlos García, músico, trabajador del pub Angelus y testigo en el juicio de la SGAE. :: J. MONZÓ

David derrota a Goliat. Así termina esta noticia. Es una historia con final feliz para un pequeño empresario: el propietario del pub Angelus de Burjassot. Con la ley en la mano como única arma ha conseguido derrotar, en una primera batalla, a la todapoderosa Sociedad General de Autores Españoles. La entidad que dirige Eduardo Bautista exigió al local valenciano 2.197,57 euros por reproducir obras musicales y/o audiovisuales gestionadas por la SGAE.

Tal petición se produjo a los tres meses de que Miguel Ángel Alvarado abriera el pub. «Un día vino un inspector de la SGAE, revisó el local y rellenó un formulario. A los pocos días, recibí una denuncia de la entidad cultural», explicó el dueño de Angelus a LAS PROVINCIAS. «¿Que si me asusté? ¡Claro! Imagínate... Acababa de abrir el establecimiento, aunque más que susto me distustó. Por las buenas debía pagar más de 2.000 euros», recordó.

El propietario de Angelus, que se estrenaba con este pub en el sector del ocio, no se amedrentó. Dejó el caso en manos de su abogado. El letrado Joan Antoni Toledo, según sus palabras, se trabajó la demanda de la SGAE. Esta entidad cultural basaba su exigencia económica en que el establecimiento programaba canciones de autores adscritos a la SGAE, «algo que no pudo probar», matizó el abogado, quien aseguró que ésta «es la primera sentencia en la Comunitat que vence a la SGAE».

Un testigo y un PC

El pub Angelus pincha 'música libre', es decir, melodías no sujetas a los derechos de autor que gestiona la entidad que capitanea Eduardo Bautista o de artistas inscritos en el 'copyleft'. Un extremo que Toledo demostró con un testigo y un ordenador.

Carlos García es el músico que trabaja en el local de Burjassot. Suministra sus melodías al establecimiento y no forma parte de la SGAE. Él, trabajador del pub y creador, fue uno de los testigos al que recurrió Toledo, quien destacó el valor del juez instructor al abordar un caso en que la enérgica Sociedad de Autores demandaba a un pequeño empresario.

El testimonio de Carlos García se complementó con la infraestructura musical del local. El pub Angelus tiene un ordenador con conexión a internet desde el cual reproduce canciones de páginas webs no sujetas al 'copyright', es decir, de difusión libre. «En el juicio aportamos un listado de las direcciones de la red que utiliza el local», matizó Toledo.

Toda la tarea probatoria del abogado del pub Angelus convenció al titular del juzgado de lo Mercantil número 3 de Valencia, que dio la razón al establecimiento valenciano. La balanza de la justicia se escoró hacia Burjassot porque, a juicio del abogado, la SGAE «no probó que la música del establecimiento correspondía» a la entidad cultural.

La sentencia, con fecha del 27 de mayo de 2010, obliga a la SGAE a pagar las costas del proceso judicial. Al ser una resolución en una juzgado de primera instancia, apuntó Toledo, cabe recurso. «Con toda seguridad, la SGAE recurrirá. Tiene cinco días para hacerlo», detalló el letrado, que no está especializado en casos de derechos de autor.

Joan Antoni Toledo se mostró «satisfecho» de la sentencia y admitió que tuvo que batallar en el juzgado, ya que el abogado de la SGAE presentó jurisprudencia del Tribunal Supremo (exactamente nueve resoluciones) sobre derechos de autor. No obtuvo éxito. David derrotó a Goliat.