El abuso de algunos chiringuitos hace peligrar la concesión de Costas en Xàbia

El edil de Playas reunirá a los propietarios de los locales para acordar un tope de mesas y quien lo sobrepase perderá la licencia el próximo año

LUCÍA RONDAXÀBIA.
El abuso de algunos chiringuitos hace peligrar la concesión de Costas en Xàbia

El Ayuntamiento de Xàbia no está dispuesto a que los abusos de algunos acaben con un servicio tan popular como los chiringuitos de verano en las playas. La apertura de un expediente al 'Moskito', que ha preparado una instalación de 400 metros para cubrirla de mesas y sillas, es sólo el primer aviso de que las cosas van a cambiar este año en el Primer Montañar.

El año pasado y visto que el número de expedientes crecía, la demarcación de Costas envió una carta al Consistorio recordando que estos locales playeros temporales deben de tener unas dimensiones de 20 metros, al tiempo que advirtió a las autoridades de que, si no toman medidas contra los que incumplen las normas, Xàbia podría perder la concesión del Ministerio que disfruta hace muchos años.

El aviso ha surtido efecto. La primera medida correctiva fue descalificar del concurso a los que fueron multados años pasados y ahora, el concejal de playas, Juan Ortolà, tiene previsto reunir a los propietarios que han ganado la concesión de los seis chiringuitos para exponerles la situación y pactar un número máximo de sillas y mesas. Para todos igual.

Un tope «con sentido común» de unas seis u ocho mesas alrededor del kiosco que se está estudiando estos días por los servicios municipales y que será vigilado a rajatabla. «No se comportarán los abusos de otros años. Los que se pasen tendrán inmediatamente un expediente de infracción y si no acatan la norma y retiran los excesos, el año que viene perderán la concesión».

Ortolá admitió que la constante ampliación del perímetro de los chiringuitos ha provocado quejas entre la hostelería fija. También que algunos de los licitadores tienen la creencia de que, como el precio de la concesión se ha multiplicado, se pueden permitir montar más espacio del permitido.

«Me dicen que cómo van a recuperar una inversión de 30 o 40.000 euros por año con diez mesas. Pero saben que el espacio son 20 metros y son ellos los que pujan, no es un precio que ponga el Ayuntamiento», incidió Ortolá.

Y es que el concejal achaca a los propios licitadores que hayan subido tanto las ofertas. Hace seis años, la licitación se abría con 6.000 euros y ahora se inicia con 18.000 porque algunos decidieron romper el mercado.

En cuanto a la orden de paralización de obra que se remitió el miércoles al Moskito, Juan Ortolá señaló que sus responsables se negaron a firmarla y tuvo que acudir la Policía Local para hacer la notificación. Sin embargo, el montaje no se detuvo y hoy el chiringuito está terminado, por lo que si no retira el exceso de mobiliario y las obras de hormigón que ha realizado, se le expedientará.

Ortolá negó que la situación se derive de la presencia del hijo de la edil Ana Vasbinder en el negocio y aseguró «que todos los que incumplan la ley serán sancionados».

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