Una vida pegada a la bicicleta

Un accidente de moto le dejó parapléjico pero, lejos de rendirse, el joven ha salido adelante con su mentalidad y los triciclos que vende Historias de la ciudad. Elies Soler vende el producto que le da libertad

J. AGUADÉVALENCIA.
Elies, en su bici junto a su empresa. ::
                             DAMIÁN TORRES/
Elies, en su bici junto a su empresa. :: DAMIÁN TORRES

Elies Soler ha hecho de su paraplejia una forma de vida. De su año de estancia en el hospital La Fe hace quince años sacó una conclusión: «Los que más ganas tenían de ir hacia delante eran los que estaban peor que yo, los tetrapléjicos». Del «año sabático» en el hospital salió fortalecido. Tenía sólo 17 primaveras, pero rápidamente se dio cuenta de que su vida seguía rodando, como una bicicleta.

Así que nada le paró. Universidad, amigos, viajes y hasta una beca Erasmus en Suecia donde quedó alucinado cuando al día siguiente de llegar las autoridades le colocaron una puerta mecánica para entrar en el portal de la finca. Elies es de los que está agradecido por lo que la sociedad hace por las personas con problemas, pero él prefiere intentar hacer una vida normal.

Así es como entró en el mundo de las bicicletas aplicadas a la silla de ruedas. Un océano de posibilidades. La silla en la que podía quedarse postrado se convertía, con un simple procedimiento de ajuste, en una bicicleta. La vio y la quiso.

Tenía tanta ilusión que se fue a Alemania a comprarla. Allí entró en contacto por primera vez con la empresa para la que ahora trabaja y de la que es el representante en España. Ya entonces, era el 2000, le ofrecieron la representación pero no aceptó. Quería estudiar.

Acabada la carrera tuvo varios trabajos en Valencia, pero optó por irse a Inglaterra a trabajar en una empresa, a estar con un amigo y a «mejorar el inglés». Desde allí hizo un segundo viaje a Bühl (en plena Selva Negra) para probar nuevas bicicletas de la empresa. Le volvieron a tentar y esta vez dijo que sí.

Volvió a España y abrió 'Rodem'. Hasta hoy. Elies se considera una persona normal que vive de su trabajo y que tiene los mismos problemas que los que se desplazan en vertical: «En este país ser autónomo es una putada, pero nos defendemos». ¡Quién mejor que un parapléjico para explicar las bondades del producto que vende! Eso es lo que piensan en Alemania (uno de los dueños de la empresa que hace las bicis también es) y lo que opina Elies: «Es un buen trabajo porque la gente que se compra estas bicicletas ve que hay una posibilidad de ir por la calle como los demás».

Elies usa la bicicleta para desplazarse por Valencia. Todas las gestiones que realiza en la ciudad las realiza con su triciclo. Simplemente al llegar a una oficina o un restaurante quita la rueda delantera y la deja en la puerta para que no se la roben.

Ha hecho de todo. Ha viajado por Holanda, por Suiza en las montañas y también se ha recorrido muchas vías verdes por España. Sus hombros y brazos lo atestiguan... Aunque el país lo conoce al dedillo por ir dando demostraciones a quienes se lo piden. Lo que fue para Elies una libertad se ha convertido ahora en su forma integral de vida aunque a veces esa libertad no es cómoda siendo un autónomo en la España de la crisis. Él es uno más.

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