Entre Zaragoza y Valencia

Amparo Cabanes Pecourt, valenciana de 1938, vive ahora jubilada en el piso de un edificio modernista de lo que fue el barrio de Pescadores de Valencia, al este de la plaza del Ayuntamiento. Es también el piso donde nació y diría que el piso donde ha vivido toda su vida, si no fuera porque una carretera, la que une Valencia con Zaragoza, le hace la competencia como morada.

Porque Cabanes ha sido durante 27 años catedrática en la Universidad de Zaragoza y cada lunes marchaba a la capital de Aragón y cada viernes regresaba a su casa valenciana. En Zaragoza dormía en un colegio mayor y comía en la facultad y ahora, en Valencia permanentemente, parece que incluso echa de menos aquella cómoda vida.

Pero antes, en la segunda mitad de los setenta, su proyección pública fue todo menos cómoda. Amparo Cabanes la armó. Invitada por Sanchis Guarner dio en 1976 una conferencia obre la repoblación del Reino de Valencia, basada en el reparto que hizo Jaime I, y tiró por tierra las teorías preexistentes. Y en aquellos años no era baladí decir que más que catalanes fueron aragoneses, y que por tanto no hablaban catalán quienes ayudaron al de Montpellier a conquistar estas tierras. Duró la conferencia una hora, pero aún se recuerda. "Y hasta la fecha nadie me ha desmentido", señala.

Eran los años duros de la transición y Cabanes, soltera y valiente, discípula de Ubieto, se metió de lleno en la polémica, incluso con cargos políticos: en la Comisión Mixta de Bilingüismo, y luego como consellera. "Me enteré por la prensa, como siempre. La verdad es que nunca nadie me pregunta si quiero ser una cosa. Me ponen y hala, ya te apañarás. Luego vienen las bofetadas". Y duró la cosa "hasta que Lerma me quitó la cartera", dice con sorna.

Sigue libre en todos los aspectos, afirma refiriéndose más a la política que a su vida personal. Le gusta la escritura medieval "en los dos sentidos: en lo que se puede extraer y en el tipo de letra en la cual se escribe"; está ligada de forma orgullosa a la Real Academia de Cultura Valenciana, de la que es secretaria, y enamorada, aún, del plano que de Valencia hizo el padre Tosca.

Cabanes, que acumula multitud de premios y obras, se recupera ahora de una fractura del húmero a consecuencia de una caída en noviembre. Y hace ya unos días que se atrevió a coger de nuevo el coche. Viajó otra vez a la Universidad de Zaragoza.

-¿Qué opina una medievalista de la Valencia actual?

-Mucho no me gusta. No me gusta porque pierde la esencia valenciana.

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