Una feria de libro de bolsillo

La Fira del Llibre cierra su 41 edición con un millón de euros de ventas, cifra algo inferior a la del año pasado La crisis económica reaviva la compr de los formatos más económicos

MIKEL LABASTIDAVALENCIA.
Una de las casetas de la Feria del Libro. ::
                             DAMIÁN TORRES/
Una de las casetas de la Feria del Libro. :: DAMIÁN TORRES

El sol se asomó complaciente ayer ante las casetas de la Feria del libro de Valencia, durante su última jornada, después de que los libreros hubiesen pasado la noche invocando a Santa Rita. El fin de semana siempre se viven los momentos de mayor afluencia y venta y la lluvia del sábado había frenado las expectativas que se tenían para el fin de fiesta de la Fira. El sol, tímido, dio su brazo a torcer y, aunque tímido, se presentó en Viveros. Y fue bien recibido.

Fue la visita más esperada en 13 días, los mismos que ha durado la feria número 41 de Valencia, que arrancó el pasado 20 de abril con expectativas contrariadas.

El presupuesto había descendido un 20% pero la Feria sumaba nuevas librerías. Desde la última edición del certamen literario hasta el comienzo de esta última, seis librerías se habían unido al sector editorial. Había optimismo, contenido, pero optimismo.

Y los resultados han invitado a esa predisposición. La cifra final de ventas, según indicó ayer la organización, ha sido de casi un millón de euros. Es cierto que es algo inferior a la del año pasado, pero, teniendo en cuenta, la grave situación económica que se vive el descenso podría haber sido catastrófico.

La situación económica, no obstante, se ha dejado ver en las casetas de Viveros. Muchas de ellas remarcan que los lectores solicitan más libros en formato de bolsillo, que lógicamente son más económicos. Leer en ellos cuesta más, hay que agudizar mejor la vista, pero sientan mejor a los bolsillos. Entre los preferidos en este formato destacan los clásicos, de Dostoievski a Balzac.

12.000 por caseta

A la hora de hacer el balance económico los libreros recuerdan que esta edición ha contado con un festivo menos (en 2009 el 1 de mayo cayó en viernes y este año en sábado), así como que el mal tiempo del sábado tampoco les favoreció.

Los ingresos medios por caseta son de unos 12.000 euros, cantidad que, en el caso de las empresas con stands dobles o triples suele ser superior. Destaca la carpa de los editores, con un incremento de un 20% aproximado sobre las ventas del año pasado. Esta circunstancia hace que la valoración de este gremio sea tan positiva que consideran 2010 el mejor año de feria desde que participan en la misma con el formato de carpa de l'Associació d'Editors del País Valencià (AEPV).

Lo que no ha variado prácticamente nada es la afluencia de público. Siguen acudiendo los fieles, aunque las horas que escogen para su visita sí son distintas a lo observado en otras ediciones. «Se ha notado un incremento en las tardes de los días laborales especialmente en la franja de público adulto», señalaron fuentes de la organización.

Si hubiese que escoger un protagonista de la 41 edición de la Fira del Llibre, este sería la mujer. Ellas son las que más leen y ahora, además, las que más gustan entre el público. Prueba de ello es que varias copan los primeros puestos entre las obras más vendidas.

Julia Navarro y la alicantina Matilde Asensi tenían todas las papeletas para salir triunfantes, más sorprendentes es la gran aceptación de autoras como María Dueñas, Isak Denisen o Penélope Fitzgerald, cuyos libros han sido bastante requeridos en los últimos 13 días. A ellas hay que unir el caso de Isabel Clara-Simó, la autora más vendida en valenciano.

Lo que no ha habido este año es un best-seller que destaque muy por encima, como el año pasado fue 'Millenium'. El caso que más se le parece podría ser el de, precisamente otra mujer, Asa Larsson, cuyas novelas cuentas con numerosos adeptos en Valencia.

La última jornada de la Feria contó con la visita del escritor Juan Cruz, que presentó su libro 'Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria' (Tusquets). Por esta obra, que quienes presentaron ayer en Viveros, Carmen Alborch y Fernando Delgado, aseguran que no es un «ajuste de cuentas», desfilan personajes como Borges, Cortázar, Cabrera Infante, Susan Sontag, Günter Grass, Rafael Azcona o Camilo José Cela.

El autor prepara ahora una segunda parte de esta obra en la que prestará atención a la egolatría de un repertorio igualmente ilustre de autores. Cruz aseguró ayer que Valencia le sugiere «alegría».

Ahora ha llegado la hora de recoger los libros y desmontar las casetas, esas casetas que se han ido asomando día a día a las páginas de LAS PROVINCIAS. Y regresar al puesto original con el mismo fin que han mantenido durante toda la Feria, acerar la lectura y la cultura a los valencianos desde establecimientos más grandes o más pequeños.