Tres víctimas de la bomba en el pecho

Carlos Sastre fue condenado a 48 años de prisión por los asesinatos, pero no cumplió ni una cuarta parte de su condena El matrimonio Viola-Tarragona y Bultó murieron en los atentados

J. MARTÍNEZVALENCIA.

Una crueldad difícil de una superar: una bomba pegada al pecho y unas instrucciones para desactivar el explosivo tras cumplir las exigencias de los terroristas. El mismo hombre que esta semana pisó las aulas de la Universitat de València para dirigir su palabra a los jóvenes colaboró, años atrás, en tres asesinatos con este método. Esta es la crónica de esos crímenes, de los últimos minutos de los que vivieron con la muerte pegada al pecho.

Joaquín Viola contaba con 65 años cuando murió en la explosión. Habían acabado sus días como alcalde de Barcelona. En las elecciones generales españolas de 1977 presentó su candidatura al Senado de España por Lérida, pero no fue elegido.

El político avilés fue asesinado el 26 de enero de 1978 junto a su mujer, Montserrat Tarragona. Tres hombres y una mujer enmascarados entraron armados con pistolas y metralletas en el domicilio del matrimonio en el Paseo de Gracia en Barcelona. Además de la pareja, se encontraban en la casa dos de sus hijos, la novia de uno de ellos, y una empleada del servicio doméstico.

Los hechos ocurrieron sobre las ocho y media. Uno de los individuos llamó al domicilio, y Montserrat abrió la puerta al creer que era el lechero, pues a esa hora solía llegar el repartidor. Rápidamente, los asaltantes irrumpieron en la vivienda e intimidaron con sus armas a la mujer, a sus hijos Enrique y Joaquín, a la novia de este último y a la asistenta, Rosa Pérez, que recibió un golpe en la cabeza.

Los cinco fueron conducidos a una de las habitaciones y maniatados por dos de los individuos. Otros dos se dirigieron al dormitorio de Viola, que todavía se encontraba en pijama. Bajo amenazas, lo trasladaron a otra habitación y le colocaron, con cinta adhesiva y correas, una bomba en el pecho. Poco más tarde condujeron a la esposa a la misma habitación.

Los cuatro criminales huyeron. Dejaron un papel en el que se exigía una cantidad de dinero y la forma de quitarle el artefacto. No sirvió de nada. Al poco tiempo se produjo una explosión. Las investigaciones concluyeron que el mecanismo de la bomba adosada al torso falló y explotó. Fue de tal magnitud que decapitó al ex alcalde.

La onda expansiva alcanzó de lleno a su esposa. La policía descartó la hipótesis de que la víctima intentara arrancarse la bomba porque las manos de los cadáveres no presentaban ninguna herida.

Varios grupos terroristas de extrema izquierda de la época se desmarcaron del atentado, pero las investigaciones policiales atribuyeron el asesinato a una supuesta organización política independentista de carácter terrorista.

El empresario José María Bultó murió es circunstancias similares el 9 de mayo de 1977. Fue asesinado a los 76 años de edad al explotarle la bomba que le adosaron al pecho. Los hechos también ocurrieron en Barcelona, concretamente en un domicilio de la calle Muntaner. El grupo criminal le colocó un artefacto explosivo en el pecho y le exigió 500 millones de las antiguas pesetas en un plazo determinado de tiempo. En el caso de que no recibieran el dinero, la bomba haría explosión.

También le dieron una carta con instrucciones para la entrega del dinero y el manejo del artefacto. Una vez que los terroristas huyeron, Bultó se trasladó a su domicilio en el barrio de Pedralbes, y entró en el cuarto de baño, donde se sospecha que intentó quitarse la bomba. Según la investigación policial, fue entonces cuando el artefacto, con sus 150 gramos de carga explosiva, hizo explosión. El cuerpo de Bultó quedó destrozado.

La policía señaló como autores del asesinato a los componentes de una supuesta organización política independentista de carácter terrorista. Sus principales miembros fueron detenidos, pero al poco tiempo se les puso en libertad en aplicación de la Ley de Amnistía para actos políticos de 10 de noviembre de 1977. Uno los terroristas arrestados fue Carles Sastre, que militó en el Frente Nacional de Cataluña y posteriormente en el Ejército Popular Catalán.

Tras ser condenado a 30 años de prisión por el asesinato del industrial catalán, Sastre se benefició de la amnistía de 1977. A los pocos días de salir de prisión, el entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, presentó un recurso. Este fue aceptado en marzo de 1978, lo que significó que se ordenara la busca y captura de Sastre.

Desde la clandestinidad fue uno de los fundadores y miembro de la dirección ejecutiva de Terra Lliure, y en enero de 1985 lo detuvieron en Puigcerdá. En agosto de 1986, el fiscal de la Audiencia Nacional acusó a Sastre del doble asesinato del ex alcalde de Barcelona Joaquín Viola y de su mujer. Finalmente fue condenado a un total de 48 años de prisión, aunque sólo estuvo preso 11. Salió de la cárcel en 1996, por lo que no cumplió ni una cuarta parte de su condena.

La banda criminal Terra Lliure protagonizó unos 200 atentados. También utilizó el secuestro como arma de chantaje, y entre ellos destaca el del periodista Federico Jiménez Losantos, a quien dispararon en un pierna antes de liberarlo en Santa Coloma de Gramanet.