Riego resuena en el cementerio

Los organizadores del homenaje piden la retirada del monolito que recuerda a todas las víctimas de la guerra civil en la fosa común El himno republicano cierra el acto por los represaliados del franquismo

PACO MORENOVALENCIA.
El monolito, casi oculto tras las banderas en el acto celebrado ayer en el cementerio. ::
                             EFE/KAI FÖRSTERLING/
El monolito, casi oculto tras las banderas en el acto celebrado ayer en el cementerio. :: EFE/KAI FÖRSTERLING

La 'Marcha de la procesión' de Ricardo Dorado sirvió ayer para que una larga comitiva de republicanos y familiares de represaliados por el franquismo marchasen lentamente, precedidos por una corona de laurel con una banda tricolor, desde la puerta principal del Cementerio General hasta la sección séptima derecha.

Una mañana de paraguas y barro, donde imperó el silencio y los puños en alto, que sirvió a la asociación Fòrum per la Memòria para reivindicar la investigación pedida sobre las fosas comunes que hay en dicha sección, ajardinada hace escasas fechas por el Ayuntamiento y donde luce el monolito dedicado a las víctimas de la guerra civil.

La concejalía de Cementerios dio permiso para la concentración, que reunió a un par de centenares de personas, aunque pidió que no se interpretase ni 'La Muixaranga' ni el Himno de la Segunda República, al entender que la música de Riego no procedía en el camposanto.

Ambas sonaron en la séptima derecha, con el «máximo respeto», según dijo la portavoz del Fòrum, Empar Salvador. Dos grupos de Malvarrosa y Benimaclet atacaron la primera pieza, mientras que la segunda, más breve, corrió a cargo de la banda de la sociedad El Micalet, según dijo una de las organizadoras.

También se había pedido desde el Ayuntamiento no pisar el césped, protegido por cintas de plástico. En uno de los momentos más emotivos del acto, los familiares de los represaliados leyeron en voz alta los nombres y edades de las víctimas, para después colocar las tiras de papel en unos palitos de madera clavados en el césped.

Un pequeño homenaje donde Salvador criticó también la leyenda del monolito. «En memoria de todos los que dieron la vida por la España que creían mejor» no es en opinión de la entidad el texto más adecuado para las fosas donde fueron dejados los cadáveres de fusilados después de la guerra civil.

El Fòrum aboga por una investigación profunda de los registros y una excavación selectiva para rescatar los restos y darles una sepultura digna. Por el contrario, el gobierno municipal asegura que cuenta con el respaldo de historiadores que acreditan la inexistencia de dichos esqueletos, debido a las sucesivas exhumaciones que se han realizado desde los años 40 en la sección séptima derecha.

Una vez que un juzgado dio la razón al Consistorio y no autorizó las exhumaciones, la concejalía de Cementerios encargó las obras en el jardín. El monolito de granito está en el cruce de la sección.

A pesar de lo embarrado del terreno, muchos de los asistentes dejaron en la pradera pequeños ramos de flores y las citadas tiras de papel. El homenaje se realiza desde 2007, aunque en esta ocasión con el jardín acabado y las calles peatonales abiertas. En los últimos tres años, los mensajes se dejaban en la valle de obras que rodeada la parcela.

En el acto no faltaron alusiones, sin citar nombres, al proceso abierto en el Supremo contra el juez Baltasar Garzón, además de algún insulto aislado contra Franco. Como anécdota, la marcha se cruzó justo en su inicio con medio centenar de monjas que habían acudido seguramente a un entierro. «Mira, es una bandera republicana», decían entre las religiosas.