«En la calle Caballeros empezó mi carrera profesional en el teatro»

El rincón de Ferran Gadea. El actor de L'Alqueria Blanca adora el corazón medieval de Valencia «por su encanto e historia»

MARINA COSTA MCOSTA@LASPROVINCIAS.ESVALENCIA.
El actor, en la calle Caballeros, apoyado en la fachada del Teatro Talía. ::                             JUAN J. MONZÓ/
El actor, en la calle Caballeros, apoyado en la fachada del Teatro Talía. :: JUAN J. MONZÓ

El popular Tonet abandona 'L'Alqueria Blanca' por unas horas para viajar a la Valencia del siglo XXI y recorrer una de las arterias con más esencia señorial y artística por metro cuadrado. La gente que pasea por la calle Caballeros saluda al actor a cada paso y Tonet-Ferran reparte amplias sonrisas con la misma ilusión.

Hace 12 años nacía aquí el sueño de Ferran Gadea (Burjassot, 1971). «Además de que la calle Caballeros es una de mis preferidas por su encanto e historia, siempre que paso por aquí recuerdo mi debut en el teatro profesional, en la sala Escalante». En el corazón cívico de la Valencia medieval se erige esta edificación de origen gótico, construida sobre los restos de la Casa de la Cartuja de la Valldigna, que da paso a otros escenarios míticos como el Teatro Talía, a lo largo de una senda embellecida por palacetes medievales.

Y Ferran vio aquí cómo se abría el telón de las oportunidades y su sueño se materializaba con creces. «Cuando empecé, nunca pensé que me sucedería todo esto. Yo hacía teatro por afición, me gustaba, porque tradición, en mi familia no ha habido nunca. Mis padres son panaderos de toda la vida y querían que yo siguiera con el negocio familiar».

De hecho, compaginó durante años sus estudios de Arte Dramático con el dulce trabajo en el horno. «Iba de noche. Me dormía sobre las cinco y media de la mañana, un par de horas de sueño y luego me iba a clase. Fue duro, pero lo recuerdo con mucho cariño. Cuando ya empecé en serio, y tenía que compaginar con los ensayos, tuve que dejar el horno. Era imposible». El pan perdió a un artesano, pero la interpretación ganó a un artista.

De la calle Caballeros, «donde también venía mucho de marcha con los amigos», Ferran salta a otros lugares «fantásticos», como el barrio de Ruzafa. «Se come de maravilla. Además, se están abriendo locales muy bonitos y cuidados. Creo que es un barrio que está en alza, cambiando a mejor».

Al actor le encanta contactar con la gente y en su alquería particular compagina sin problemas su faceta actoral con la de presidente de la asociación de vecinos del barrio del empalme de Burjassot y del Sindicat d' Actors i Actrius Professionals Valencians.

En 'L'Alqueria Blanca', Tonet cocina largas jornadas de rodaje con «una gran familia. Todo el equipo nos llevamos de maravilla». Fuera de ella amasa la vida con su sencillez y buen humor. «Valencia es muy bonita, tiene grandes cosas, pero hecho en falta más zonas populares. Tiene muchos espacios preciosos para que la gente viva más en la calle y creo que no se aprovechan lo suficiente. Al río van más los inmigrantes que los propios valencianos. Creo que es lo único que le falta a Valencia para que sea igual de bonita, pero más viva».

Y como hay que barrer para casa, Ferran quiere que la cultura visite los teatros, pero que también conquiste jardines y plazas. «Un festival al aire libre en el río o durante la Feria de Julio, por ejemplo, con una programación estable sería algo estupendo y le daría a la ciudad lo que le falta. ¿No te parece?». Pues cómo no va a llevar razón el bueno de Tonet.

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