La festa de Sant Vicent

JOAQUÍN SANTO MATAS

El martes vuelve la actividad escolar a nuestras aulas tras las vacaciones de Semana Santa. El hecho de no comenzar mañana las clases en nuestros colegios, se fundamenta en que este lunes es el patrono de la Comunidad Valenciana. Antes resultaba, en buena lógica, una jornada festiva que aprovechaba la gente para prolongar la mona pero ahora sólo algunas localidades alicantinas celebran San Vicente de una manera especial, como Teulada, Busot o Monóvar, además de quien lo hace con mayor brillantez y esplendor, San Vicente del Raspeig cuyas fiestas comenzaron el pasado martes día 7 con la 'entraeta' cristiana y se prolongarán hasta el domingo 18 en que a las doce de la noche se lanzará el bombardeo final desde la plaza de España, núcleo de la población donde se hallan el Ayuntamiento y la iglesia parroquial.

Precisamente en ese punto allá por 1560 un alicantino llamado Pedro Maltés que pertenecía a una familia de rancio abolengo originaria, como bien reza su apellido, de la isla de Malta, construyó una modesta capilla dedicada al santo valenciano que había sido canonizado por un Papa precisamentede esta tierra, Calixto III, poco antes, el 3 de junio de 1455. ¿Y qué vínculo tenía el santo con los terrenos del paraje de Raspeig? Pues muy claros. En él predicó en 1411, concretamente junto a la ermita erigida en honor a San Ponce, y según cuenta la leyenda, se le acercó un labrador lamentando la falta de agua de aquel territorio yermo a lo que Vicente respondió que era 'sequet pèro sanet', frase que figura como lema del escudo de la villa e identifica, hasta con una entidad cultural, a este municipio de LAlacanti.

Y resulta que San Vicente Ferrer fue un santo muy vinculado con los temas del agua lo que hace hasta oportuno y actual que sea el patrono de todos los valencianos. De los 873 milagros que se le atribuyeron cuando su canonización, la primera de un personaje nacido en el Reino de Valencia, bastantes están relacionados con los pozos que él señalaba y de los que nunca ha dejado de manar agua según cuentan los estudiosos.

En la casa natalicia, ubicada en la calle del Mar, con fachada también a la del Pouet o Pocito, se encuentra la fuente, ahora con agua de la red general de abastecimiento de la ciudad, donde llevan los padres a dar de beber a sus criaturas para que hablen pronto, no padezcan anginas ni juren en falso ni sean blasfemos. Muy cerca hay otra plaza de gran tipismo, rotulada como del 'Miracle del Mocadoret' que también alude a un hecho milagroso del santo que lanzó un pañuelo al aire y voló hasta una casa donde habitaba una humilde familia muy necesitada que requería de la ayuda de los buenos cristianos.

Curioso cuanto menos resulta también que en San Vicente del Raspeig naciera y muriera José Ramón García Antón, justamente conocido como el 'conseller del agua' por el enorme interés que durante sus años en el gobierno valenciano tuvo por todos los temas hídricos de nuestras comarcas.

San Vicente sí es cierto que predicó en las tierras alicantinas como lo recuerda la placa que figura en la fachada de la concatedral de San Nicolás de Bari y lo hizo en la etapa final de su vida después de haber recorrido buena parte de la Península. Había nacido en Valencia en enero de 1350 y fue fraile dominico de ahí que se le represente con el hábito blanco y la capa negra de esta orden. Lo particular de figurar siempre con el brazo derecho levantado y un dedo extendido significa ni más ni menos que una expresión de predicar aunque se hagan otras malévolas interpretaciones.

Muchos se preguntarán por qué su fiesta es variable. La explicación se encuentra en otro pontífice, Clemente VIII que en 1594 determinó que como el día marcado en el santoral para conmemorarlo era el del 5 de abril, y muchos años caía en Cuaresma y los valencianos no podían celebrarlo de manera lúdica, como era costumbre, se trasladara la festividad al lunes de la segunda semana de Pascua con lo que se extendían también las jornadas alegres de la Resurrección.

Hoy domingo tiene lugar en el amplio calendario festero de San Vicente del Raspeig la entrada infantil a las doce y cuarto del mediodía y la fastuosa entrada mora a las seis de la tarde, buena excusa para acercarse a este moderno y grato municipio con el objeto de disfrutar de sus fiestas de Moros y Cristianos.

Maña lunes, día grande, está la ofrenda floral al santo a las once de la mañana y la procesión a las siete y media de la tarde para culminar la fecha a la una de la madrugada con un espectacular castillo de fuegos multicolor. El martes 13 a las doce y media del mediodía tendrá lugar la embajada cristiana, el jueves a las ocho de la mañana, lo mismo que en la capital, romería a la Santa Faz, el viernes, típico 'correfoc' y llamo la atención en el domingo 18 porque se representarán 'Els miracles de Sant Vicent', antiquísima tradición popular vigente en muchos lugares de la Comunitat que tiene su origen en el siglo XVI aunque los textos actuales datan del XIX. Se efectúan al aire libre sobre un altar y lo genuino es que los actores sean todos niños que interpretan diversos actos milagrosos.

Son vivencias seculares que jamás deben perderse por formar parte del acervo cultural de esta tierra que mañana celebra, o debería celebrar, desde Vinaroz hasta Pilar de la Horadada y desde el Rincón de Ademuz hasta la isla de Tabarca, la festividad de su patrono, nombre que lleva otro santo varón, este contemporáneo, cuya labor en la India por los más necesitados también habría de llevarlo a los altares, cosa que por cierto dudo vistas como están las cosas. De este Vicente Ferrer barcelonés y recientemente fallecido, se celebra el próximo 5 de mayo el 90 aniversario de su nacimiento, algo también digno de recordarse.

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