Un topógrafo muere sepultado en las obras del metro en Valencia

Los compañeros del trabajador lo desenterraron con sus propias manos en un intento desesperado de salvarle la vida

JAVIER MARTÍNEZ JMARTINEZ@LASPROVINCIAS.ESVALENCIA.
Un bombero y otras dos personas auxilian a la madre del topógrafo fallecido. ::                             IRENE MARSILLA/
Un bombero y otras dos personas auxilian a la madre del topógrafo fallecido. :: IRENE MARSILLA

El infortunio y la muerte se dieron la mano ayer en las obras de la línea T-2 de Metrovalencia. Un trabajador de 34 años de edad, Rafael Pérez Gil, falleció sepultado por una gran cantidad de barro y piedras tras el derrumbe de la pared de un aljibe de recogida de aguas.

El accidente laboral tuvo lugar sobre las seis de la tarde en la confluencia de la Gran Vía Germanías y la calle Sueca, en el barrio de Ruzafa en Valencia. La víctima, un ayudante de topógrafo, se encontraba trabajando dentro del depósito subterráneo junto con otros operarios.

El aljibe estaba todavía sin apuntalar ni cimentar. «Hacía poco que habíamos terminado el vaciado», explicó uno de los compañeros de Rafael Pérez. Nada hacía presagiar la desgracia hasta que uno de los obreros comenzó a chillar.

El trabajador advirtió a gritos de un corrimiento de tierras en el borde de la zanja. Todos los operarios que estaban dentro del aljibe lograron apartarse, pero a la víctima no le dio tiempo.

El derrumbe parcial de la pared sorprendió a Rafael Pérez, que quedó sepultado por el barro en pocos segundos. Sus compañeros se afanaron en las labores de rescate y desenterraron a la víctima con sus propias manos.

Cuando llegaron al cuerpo del topógrafo ya era demasiado tarde. El trabajador presentaba un fuerte golpe en la cabeza. Todo parece indicar que una roca pudo caerle encima durante el derrumbe. Los intentos de reanimación fueron en vano. Rafael Pérez había fallecido.

Nada más tener conocimiento del grave accidente laboral, una quincena de bomberos se movilizaron con urgencia. También acudieron dos ambulancias y una decena de patrullas de la Policía Local y Policía Nacional. La Gran Vía Germanías se llenó de policías, sanitarios, periodistas y políticos en pocos minutos.

Casi todos fueron testigos de una dramática escena: la llegada de la madre del trabajador fallecido. Ángeles Gil, de 60 años, sufrió una crisis de ansiedad en la entrada de las obras del metro. La mujer quería ver el cadáver de su hijo y abrazarlo por última vez, pero sus familiares y los sanitarios se lo impidieron. Era demasiado duro.

El padre y la hermana de Rafael Pérez también acudieron al lugar y pidieron a los periodistas que respetaran el dolor de la familia. «¡Quiero ver a mi niño!», gritaba entre sollozos Ángeles. El topógrafo fallecido, que trabajaba para una subcontrata (Feyconsbla), estaba casado y era padre de una niña de un año. La víctima residió durante muchos años en Cheste, aunque en la actualidad vivía en Alberic.

El jefe de la Policía Local de Valencia, Andrés Rabadán, y el concejal de Seguridad Ciudadana, Miquel Domínguez, se personaron en el lugar para supervisar el despliegue policial. También acudieron el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, y el titular de Infraestructuras, Mario Flores.