El juez Serrano y la violencia doméstica

El autor cree necesaria y urgente una reforma de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género para que las «víctimas reales» sean protegidas debidamente

ISIDRO NIÑEROLA GIMÉNEZPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ABOGADOS DE FAMILIA
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                             JESÚS FERRERO/
:: JESÚS FERRERO

En innumerables medios de comunicación ha saltado la polémica sobre la cantidad abundante de denuncias falsas, e incluso al propio juez Serrano, se le ha tratado de apartar de la carrera judicial por llevar a cabo una serie de declaraciones que, en aras a su ejercicio legítimo de la libertad de expresión, ha pronunciado.

El juez Serrano no necesita defensa, pues por su profesionalidad y trayectoria, en defensa del maltrato de las mujeres le avalan por sí mismo, y es uno de los magistrados que posiblemente mayor sacrificio personal haya realizado, en pro del bienestar de las víctimas y del Derecho de Familia.

La mujer española del Siglo XXI es una mujer con mérito y capacidad, y en la actualidad, copa ya todas las esferas de poder y decisión en nuestra sociedad, por lo que poco favor se le hace, cuando se le trata públicamente, como ser indefenso y como si el dedicarse a la casa fuera una opción de inferior rango y se pretenda pasar de la "Licencia Marital", que era de otros tiempos, a una protección institucional más que dudosa.

El maltrato ha existido y existirá, y es necesario acabar de raíz con él, pero el de los hombres y el de las mujeres, dado que como juristas, hemos de preguntarnos, donde está el principio de igualdad y la presunción de inocencia, que es algo que abogados que venimos de la España de las libertades, nos preguntamos con muchísima frecuencia.

Desde nuestra asociación, nos hemos interrogado constantemente sobre la necesidad de eliminar las cuestiones civiles de los juzgados de Violencia, y para que el lector lo comprenda, no tiene sentido que un juzgado que conoce de Violencia tramite una separación, un divorcio y una liquidación de bienes.

Sería desde luego muy plausible que se crease una Comisión Parlamentaria, que saliese del Congreso, y estuviese solamente una semana en un juzgado de Familia y de Violencia para conocer de primera mano los graves problemas que padece el ciudadano, y cuál es la realidad y no la que las estadísticas cuentan.

Los juzgados de Violencia nacieron colapsados, y siguen, por lo que sería deseable que conociesen solo hechos de violencia, salvo las medidas civiles derivadas de una orden de protección.

Con esta medida, se conseguirá un triple efecto, descolapsando los juzgados de Violencia, dando mayor respuesta a la víctima y creando más juzgados de Violencia, en una agrupación de partidos.

Desde que se crearon los juzgados de Violencia, se ha prácticamente paralizado la creación de juzgados de Familia, y esto sí que es grave. La respuesta en estos momentos la tiene el Congreso que acogiendo un informe del Consejo General del Poder Judicial de 26 de Febrero de 2009, y a propuesta de Convergència i Unió, se pretende la creación de la Jurisdicción de Familia, tan anhelada.

Nuestras estadísticas, las de los despachos de abogados, dicen cosas bien distintas de las estadísticas oficiales, que pretenden dar una sensación a los ciudadanos de que todo es violencia, pero lo que no dicen es la nefasta utilización de una magnífica "Ley" para proteger a la "víctima real" de violencia, y que se utiliza para preconstituir situaciones de custodia, que arrastran el resto de medidas, como el uso de la vivienda familiar y los alimentos, y ello es algo que para la ciudadanía es palpable y unánime.

Cuando hagamos estadísticas, que sean de hombres, de mujeres, de condena, de archivo y de absoluciones.Hay un viejo dicho romano que dice "ubi lex non distinguit, ne nos distinguere debemus", "donde la Ley no distingue, nosotros no debemos distinguir", pero aquí si que distingue, y gracias a los magníficos jueces que tenemos repartidos en todo el territorio español, imparten justicia, protegen a la "víctima real" de violencia, pero no son en ningún caso amparadores de los violentos, cuando se salen de esa conducta que tan de moda se ha puesto de lo "políticamente correcto", pues ello supondría una incompatibilidad con sus deberes de equidad y justicia, que están más que probados.

Es necesaria una reforma seria y profunda de la Ley, es necesario incluso ser imaginativo y crear instrumentos internacionales para que la "víctima real" de violencia, sea protegida y se le cambie de identidad, de país y con convenios comunitarios, porque al auténtico maltratador, el día que se acaba la orden de protección, el día que se quita la pulsera a la víctima y el día que sale de la cárcel, irá de nuevo a su objetivo.

Reflexionemos todos, porque la mujer española merece una total protección que nadie pone en duda, olvidémonos de los perjuicios del feminismo mal entendido y de verdad hagamos una reforma profunda de la sociedad a nivel educativo y de formación de los más jóvenes, para que esos derechos fundamentales de la persona protegidos en nuestra Carta Magna, sean el resultado de la madurez de la España del Siglo XXI, a la que nos han traído nuestros ancestros y que ha sido el resultado de una sociedad justa, equitativa, distributiva y que el trato a todos los ciudadanos sea el baluarte de la igualdad ante la Ley.

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