La hepatitis A

FERNANDO GARCÍA-SALA VIGUERWWW.CLINICAGARCIASALA.ESPEDIATRA Nº COLEGIADO 7565
La hepatitis A

La hepatitis A es una enfermedad vírica que puede afectarnos a cualquier edad pero lo normal es que se padezca durante la infancia o adolescencia. Está producida por el virus de la hepatitis A y afortunadamente su curso clínico suele ser benigno y sin complicaciones aunque siempre asusta que nos digan que nuestro hijo tiene una hepatitis.

En nuestro país la vacunación frente a esta enfermedad no es obligatoria pero la Asociación Española de Pediatría y en concreto el Comité Asesor de Vacunas recomienda en algunos casos su administración para prevenirla, sobre todo en los últimos años en los que el proceso de inmigración ha sido muy importante y se ha visto un aumento de algunas enfermedades como la tuberculosis y la hepatitis A, que estaban en cifras bajas y vemos que van aumentando. Se administran dos dosis con un intérvalo de 6 a 12 meses. El contagio suele producirse por una mala higiene en la preparación de los alimentos sin lavado previa de las manos y una mala desinfección en los sanitarios utilizados por estos niños ya que el virus se elimina por las heces. El periodo de incubación puede llegar al mes y medio y la enfermedad puede durar el mismo tiempo.

La sintomatología clínica puede ser desde muy anodina, sobre todo en los menores de 5 años en los que semeja un cuadro gripal con dolor abdominal, malestar general, vómitos, falta de apetito e incluso fiebre no muy elevada, hasta muy florida, en niños más mayores y adolescentes en donde además de la sintomatología anterior se puede mostrar la repercusión clínica de la inflamación hepática con presencia de ictericia fundamentalmente conjuntival por aumento de la bilirrubina, deposiciones de color blanquecido por la disminución de pigmentos que ocasionan el color marrón de las heces, orina oscura por la presencia de metabolitos de la bilirrubina que se eliminan por dicha vía e inflamación de hígado que se hace patente al explorar al niño.

El diagnóstico clínico si la sintomatología es banal, es difícil, pero ante un cuadro que asemeje un proceso gripal y que dure más tiempo de lo habitual, deberemos de pensar en dicho diagnóstico. Si la sintomatología es florida, directamente realizaremos unos análisis de sangre que nos mostrarán normalmente un aumento importante de las transaminasas (AST-GOT y AST-GPT) y de la GGT (gama glutamil transpeptidasa) que son las que nos irán marcando la evolución clínica de la enfermedad pues el hecho de empezar a bajar nos dará la clave del inicio de la recuperación. Por otro lado encontramos un aumento de la IGM Hepatitis A que nos indicará que existe una infección en el momento actual y posteriormente aumentara la IgG Hepatitis A que nos informará de que se ha pasado la enfermedad o que el paciente ha sido vacunado.

Higiene

El mejor tratamiento es la prevención y la implantación de medidas higiénicas adecuadas. Además, una buena hidratación y reposo en casa si el niño está muy decaído, pero si el niño se encuentra bien, puede hacer una vida prácticamente normal. Con el tema de la alimentación, acordaros que decía que no tomaran ni huevos ni leche entera, pues eso también ha cambiado permitiendo al niño que tome lo que quiera, dentro de un orden como es natural. La administración de gammaglobulina es eficaz para prevenirla cuando se usa de forma profiláctica o tras la exposición. Cuando se administra en las dos semanas que siguen a la exposición al virus, es eficaz durante un periodo de 2 a 5 meses en la prevención de la enfermedad.

El pronóstico en la mayor parte de casos casos es benigno, normalizándose las cifras de las AST-GOT, AST-GPT y GGT en pocas semanas..

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