Se rueda en mi salón

MIKEL LABASTIDAVALENCIA.
La mala educación. El número 37 de la calle Mistral viajó a los años 70 para aparecer en el filme de Almodóvar. ::                             LP/
La mala educación. El número 37 de la calle Mistral viajó a los años 70 para aparecer en el filme de Almodóvar. :: LP

Lluis Homar podría ser el vecino con el que coincidimos en la escalera de nuestro edificio. Es posible que Concha Velasco descanse en el sofá del salón donde cada noche vemos la televisión. Incluso no es descabellado ver a Adriana Ozores utilizando las mismas cazuelas y platos que hemos usado nosotros para cocinar. No es una fantasía. Les ha sucedido a muchas personas que en alguna ocasión han cedido sus hogares para acoger rodajes de series o películas.

No es una práctica novedosa. Cuando el presupuesto aprieta y no hay dinero suficiente para construir los decorados perfectos y recrear las historias ideadas por los guionistas, el equipo de producción se esfuerza en buscar un emplazamiento real que resulte idóneo para ese argumento.

La crisis ha disparado el número de personas que han tomado la decisión de alquilar sus casas para rodajes y ganar así un dinero extra, convirtiendo su hogar durante unos días en un plató y dejando que utilicen sus muebles y utensilios actores y cineastas populares.

Pero en torno a esta faceta existen una serie de bulos que conviene desmentir, sobre todo, los relativos al precio que se puede pagar a cambio de la cesión de domicilios. Algunos reportajes emitidos en televisión han sobrevalorado la cantidad que es posible ganar con este negocio.

«En la Comunidad Valenciana el precio por alquilar tu casa durante un día oscila entre los 500 y los 1.000 euros, dependiendo del domicilio en cuestión. Se ha hablado de cifras superiores a los 6.000 euros por jornada, pero eso es algo excepcional y sólo sucede si el lugar que se alquila es un palacio con unas características extraordinarias. Hay que darse cuenta que para desembolsar ese dinero es preferible construir un decorado», señala Alberto Barrera, uno los localizadores valencianos con mayor actividad.

Él se encargó de buscar los espacios que utilizó Almodóvar para 'La mala educación', en los que se ha desarrollado 'DiDi Hollywood' de Bigas Luna, o en los que transcurría 'La isla del holandés' de Sigfrid Monleón, por citar algún ejemplo.

Su historia es curiosa. Era mayorista de carnes, aunque siempre le había llamado la atención el mundo del cine. Hace 20 años, cuando Canal 9 inició sus emisiones, se introdujo en este círculo con varios amigos, se estrenó como montador de decorados y ahí surgió su interés por la labor de localizador.

Desde entonces se ha especializado en hallar todo tipo de lugares necesarios para poner en marcha un filme. Y no sólo eso, incluso los objetos relacionados con cada personaje, labor que desempeña en el cine la figura del regidor.

«Cuando te pones a localizar una película primero hay que estudiar bien el guión, imaginar lo que vas leyendo y lo que el director tiene en su cabeza. Es necesario que se detallen con lujo de detalles las características de los personajes y enclaves que aparecerán en la futura película», cuenta Barrera, que fue capaz de buscar parajes en Alicante que simulasen estar ubicados en Miami (para 'DiDi Hollywood).

En su carrera se ha encontrado con diversas situaciones. Quizá una de las más complicadas fue satisfacer los deseos de Almodóvar, cuando decidió que parte de la trama de 'La mala educación' se desarrollase en la costa mediterránea. El proyecto se paralizó y fue variando a lo largo de los años.

Cabañal y Plaza Redonda

Entre los lugares de Valencia que visitó, el director manchego se mostró encantado con las casas alicatadas del Cabañal y con la Plaza Redonda, aunque finalmente ninguna de estas zonas aparecen en el filme. Uno de los escenarios elegidos fue la calle San Valero, con lo que el barrio de Ruzafa se volcó en el rodaje. Se implicó a tiendas para cambiar los rótulos que eran más modernos de lo que exigía la película, que se desarrollaba en 1977, y, además, se utilizaron varios balcones de casas particulares para sujetar elementos de iluminación.

La casa del protagonista la encontró Barrera en la calle Mistral, en el barrio del Benimaclet. Se trataba de un edificio de una altura, con una fachada construida en trencaet. El propio localizador habló con el dueño del inmueble, que al oír el nombre del reconocido realizador accedió enseguida a prestar su vivienda. La casa por dentro era pequeña, por lo cual sólo se rodó el acceso a la misma y algo en el interior. El resto se construyó en un plató en Madrid. El exterior de la escuela de interpretación que también se ve en la cinta se localizó en un portal de una vivienda antigua que hay en la calle Cruilles, frente al museo del Almudín.

Es sólo un ejemplo de domicilios particulares que se han usado en producciones cinematográficas en la Comunidad Valenciana. La precaria situación económica por la que atraviesan muchas personas ha hecho que los anuncios se multipliquen en internet.

«Se me ocurrió la idea después de ver un reportaje en televisión. Tenemos un chalet amplio y con apariencia de lujo en L'Eliana y pensamos que podría servir para rodajes, pero la verdad es que sólo me llamaron en una ocasión para grabar una película pornográfica y no acepté», cuenta María Ángeles. Lo mismo le sucedió a Charo, que dejó su anunció en internet para alquilar una casa de montaña en Buñol.

Mejor suerte corrió Sergio Roig, que posee un amplio ático en el centro de Valencia y lo alquiló para el rodaje de 'A ras del suelo', de Carles Pastor. «Fue curioso ver cómo se desarrollaba una grabación. Al tener una terraza grande, todo el equipo se instaló allí y rodaron durante tres días. La experiencia fue tan buena que repetimos en una segunda ocasión», explica Roig.

Más desconcertada quedó Plácida Íñigo, que prestó su vivienda en Rocafort para que se rodara 'Cuerpo a la carta', de Alicia Puig. «Nunca lo había pensado, pero al parecer mi casa encajaba con el perfil que buscaban los productores de la película y la ocuparon durante cinco días. Metieron todo el equipo en el jardín, organizaron el cátering en el garaje y cambiaron todos los muebles de sitio. Al principio me asusté al ver todo el lío que se montaba pero, una vez terminó, lo dejaron todo tal cual estaba», explica Plácida, que cobró 3.000 euros por la cesión y que asegura que, cuando vio el filme, apenas reconoció su hogar.

«Dejar la casa como si allí nunca hubiese habido un rodaje es fundamental para que si, al cabo del tiempo, es necesario volver a recurrir a ese espacio los propietarios no te den con la puerta en las narices. Para ello se fotografía el lugar al empezar y después se deja exactamente igual», afirma Barrera.

En España existen empresas especializadas en localizaciones que cuentan con bases de datos de pisos disponibles para rodajes, como Discovery que ofrece a sus usuarios más de 10.000 viviendas y desde donde se reconoce el incremento de propuestas a raíz de la crisis. «Los clientes se animan más ahora para salir de apuros o terminar de pagar sus hipotecas. Admitimos todo tipo de casas, porque hay películas que precisan de localizaciones de lujo y otras de hogares más modestos», cuenta Begoña Rodríguez.

En la Comunidad Valenciana existen al menos dos empresas de estas características, Valencia Spectrum y Four Rooms. «La gente no sólo alquila sus casas por dinero, hay quien lo hace por vanidad o porque le resulta divertido participar en un rodaje», explica Ana Pastor Escolano, socia de Four Rooms, y que se ha encargado de buscar los emplazamientos de filmes rodados en la Comunidad como 'Mentiras y gordas' (Albacete y Menkes), 'Nacidas para sufrir' (Albaladejo) o 'Balada triste de trompeta', cinta que está rodando Álex de la Iglesia.

Trabajar a contrarreloj

«Es un empleo duro porque te exige estar viajando continuamente y acoplarse a las exigencias de los directores, que no siempre se conforman con lo primero que les ofreces. A pesar de todo, da mucha satisfacción encontrar el lugar concreto, pero para eso hay que descartar muchas posibilidades. Lo peor a veces es trabajar a contrarreloj para hallar el escenario perfecto», explica Ana Pastor.

¿Qué características debe cumplir un piso para alquilarse con estos fines? «Lo ideal es que sea grande, ya que dentro no sólo deben emplazarse los actores, sino que debe acomodarse todo el equipo que realizará tomas desde varias ubicaciones. Hay que tener en cuenta también que el acceso sea sencillo y que se pueda montar un campamento cerca. También es importante que en el exterior no haya ruido ni nada que interfiera en el rodaje», señala Juan José Vizcaíno, que, entre otras localizaciones, le encomendaron las de 'Cartas de Sorolla'.

Cuando el presupuesto es ajustado el propio director se encarga de buscar las localizaciones. Así lo hizo José Enrique March en 'Escuchando a Gabriel', que utilizó un piso de propiedad municipal ubicado en la plaza Horno de San Nicolás en Valencia.

Curioso fue el caso de 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón'. Javier Fesser encontró en plena calle Alta, del barrio del Carmen de Valencia, un edificio perfecto para recrear el 13 Rue del Percebe. Pero este acababa de ser comprado por varios inquilinos que iban a comenzar los trabajos de cimentación para unos nuevos inmuebles. «Nos topamos con gente y constructoras razonables que se avinieron a retrasar unos meses sus obras a cambio de unas cantidades realmente asequibles», explica el productor Luis Manso, que consiguió involucrar a todo el barrio en el rodaje.

Y es que eso es básicamente el cine. Magia. Y por arte de magia su modesta casa puede convertirse en el hogar de Marisa Paredes. Y quizá ese envidiable apartamento que ha visto en una película sea en realidad el de un conocido suyo. Todo puede ser gracias al hechizo y fascinación que es capaz de emanar el séptimo arte.

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