«La realidad es para reír o llorar, y yo prefiero reír»

Este escritor satírico invidente emplea una relación de dos personajes antagónicos para desmenuzar la actualidad y loar los placeres mediterráneos Sergi Durà 'Coincidencias'

BURGUERAVALENCIA.

Entre junio de 1986 y febrero de 2010 no volví a saber nada de Sergio. Compartimos pupitres durante toda la EGB. La semana pasada supe que aquel niño de grandes gafas ha publicado una sátira. Se presenta como un escritor satírico invidente. Su 'opera prima' se titula 'Coincidencias', pero antes de publicar su primera novela, Durá corrió mucho mundo, trabajó en varios puntos de España y Europa y obtuvo el Premio al Mejor Proyecto Empresarial 2007 del Ayuntamiento de Valencia. Actualmente es agente literario.

-Desde niño hacía usted gala de carácter ¿está de acuerdo con Ramón Eder: el carácter se forja los domingos por la tarde?

-Los domingos por la tarde a mí me gusta descansar. Yo forjé mi carácter entre semana. En base a golpes, los golpes que da la vida, los golpes que tú das y los que encajas.

-¿Su libro habla de esos golpes?

-'Coincidencias' va de lo que va la vida, de actualidad. Del ahora, del aquí y de una visión satírica de una realidad que es tan grave que sólo se puede llorar o reír, y yo prefiero reír y poner los problemas sobre la mesa de manera suave y entreteniendo al lector. La novela cuenta la historia de dos personas, una joven a la que le gusta el sexo tropieza con un tipo llamado José María. Uno representa el futuro y la libertad, mientras que el otro sufre la caída del ladrillo, la crisis, la corrupción y la decadencia de unas formas de pensar arcaicas.

-¿Qué hace falta para escribir?

-Lo fundamental es tener algo que decir. La literatura debe entretener y, para mí, debe intentar mejorar al individuo y a la sociedad. Si no con valores, si poniendo sobre la mesa temas para ser debatidos.

-¿Si en vez de haber cursado la EGB en un colegio que ocupaba una planta baja hubiese estudiado en El Pilar escribiría de manera menos ácida y más piadosa?

-Supongo que aún destilaría más ácido corrosivo. En cualquier caso, las dificultades te obligan a optar: O te rindes o luchas. Llevo 20 años escribiendo. Supongo que toca esforzarse más cuando las cosas te llegan menos regaladas.

-Usted era 'Sergio' en la infancia ¿Por qué ahora es Sergi?

-Estoy en una sensibilidad en la que me siento mejor ubicado. Yo me identifico con el ámbito mediterráneo, con la literatura y la sátira que ya practicaban griegos como Luciano de Samosata.

-¿Si todo el mundo pasase una temporada ciego, seríamos menos quejicas?

-La invidencia es una experiencia que, como cualquier situación que en un principio puede resultar negativa, hay que trabajarla, asumirla para darle la vuelta y lograr que resulte beneficiosa.

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