La tecnología que convierte la habitación en el lugar favorito

La idea de Broomx se basa en generar realidad inmersiva a través de un proyector./R.C.
La idea de Broomx se basa en generar realidad inmersiva a través de un proyector. / R.C.

Una startup española patenta un proyector para recrear espacios personalizados

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

Las paredes ven, las paredes oyen y las paredes tienen vida propia. No es una película de terror, ni siquiera es ciencia ficción, tan solo es realidad inmersiva. Una tecnología hermana de la realidad virtual, de la aumentada y de la mixta, aunque la realidad inmersiva es la rara de la familia.

Un mundo diferente que, en lugar de llegar a través de unas gafas, llega por un proyector. Esta es la idea de Broomx, una startup catalana, que ha encandilado a hoteleras como Meliá y Catalonia, Adidas, Lego, Vice o Vulcan. «No es solo una tecnología para el ocio o la cultura va más allá», relata a Innova+ Ignasi Capellà, CMO & Business Development y cofundador de Broomx – The Projected VR Company.

Un mundo virtual que llegó en plena crisis económica y nació de la necesidad de buscar nuevas formas de personalizar el espacio, de modificarlo, de adaptarlo en función de quién está ahí», apunta Capellà. «Las tecnologías inmersivas lo que tienen es que te envuelven y te hacen participar mucho más de la experiencia»-

Así llegan a una realidad adaptada a cada cliente o paciente. En los últimos meses, Broomx trabaja en un proyecto de investigación dónde prueban cómo pueden ayudar a relajar y a mejorar el estado mental de estos pacientes. «Ayudan a relajar a hacer sentir mejor a los pacientes para al final poder reducir las dosis de medicación y evitar todos los efectos secundarios que tienen estas medicaciones», explica. «Es muy gratificante ver cómo gente que lleva años hospitalizada gente que está prácticamente pasiva que no reacciona ante nada tal», continúa.

Su «arma» un proyector el MK360, construido y patentado por los fundadores de la startup.«Es único, no hay un sistema de tecnología igual que sea capaz de cubrir tres paredes todo el techo y poniendo el usuario en el centro de lo que está viendo el centro de la acción», señala Ignasi Capellà.

El verdadero impacto llegó en 2016 con el boom de las gafas de realidad virtual y el «eco en los medios». «Los clientes se fijaban en nosotros», un interés que llega al otro lado del Atlántico con, incluso, el Ministerio de Salud de Canadá sobre cómo ayudar a personas con alzhéimer. «Les ponemos ambientes, luego están una semana explicándolo a sus compañeros a sus nietos a los familiares a tal cómo han visto una vaca», explica Capellà. «Jugamos con estimularles mucho a nivel visual para que el cerebro continúe trabajando y los últimos años de vida sean mucho mejores», apunta.

Ni la sanidad, ni el ocio son las únicas habitaciones inmersivas. «Estas experiencias tiene un mayor impacto cognitivo», destaca. A través de un vídeo de 360 grados un estudiante puede convertirse en un ciudadano romano y pasear por el Imperio de Julio César. «Esto tiene un impacto para el cerebro, porque recuerda mucho más y entiendes mucho más porque es casi como si estuvieras viviendo esa situación».

La tecnología de Broomx se limita al proyector, el resto corre de las multinacionales o productoras audiovisuales que generan este tipo de contenido. «Somos compatibles con todos los formatos audiovisuales», especifica Capellà.

Historia de éxito

Del diseño de interiores, los Serrano Brothers decidieron apostar por la innovación y encontraron en Álex Posada a uno de sus gurús en una de la ediciones del Sónar+D, un evento que concentra arte, tecnología e innovación y que se celebra en paralelo al festival de música electrónica que lleva este nombre.

Este flechazo les llevó a trabajar durante años y presentarse en el festival hasta el año pasado donde ganaron la Startup Competition de Sónar+D. «Ha sido muy intenso y muy interesante. Ganas visibilidad a nivel internacional».

El premio refrenda el trabajo de años buscando la tecnología para «sentirlo todo». Ahora, queda averiguar cuando pasará al gran público, «más o menos tres o cinco años», asegura el CMO de Broomx.

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